Queridos hermanos y hermanas:
En medio de una civilización marcada fuertemente por una sociedad
administrada por la tecnología económica, donde la subordinación de la
ética a la lógica del beneficio goza de un grande apoyo mediático, se
hace cada vez más necesaria una nueva alianza entre el hombre y la
mujer, que libere a los pueblos de la colonización del dinero y de las
colonizaciones ideológicas, y que oriente la política, la economía y la
convivencia civil, para que la tierra sea verdaderamente un lugar
habitable, donde se transmita la vida, y se perpetúe el nexo entre la
memoria y la esperanza.
La fe nos dice que esta alianza entre el hombre y
la mujer ha sido querida por Dios desde la creación, no sólo para velar
por los intereses íntimos de la familia: a ellos les ha confiado el
mundo y el proyecto de domesticarlo; por lo tanto, lo que ocurre entre
el hombre y la mujer repercute en todo lo creado, como vemos en el
relato del pecado original. Pero Dios no nos abandona, su misericordiosa
protección no mengua, como muestra la especial bendición que Dios da a
la mujer para defender a su criatura del maligno.
Esta ternura de Dios
la vemos sobre todo encarnada en Jesucristo, nacido de una mujer, que
murió por nosotros, aun siendo nosotros pecadores.
Saludos
Saludo a los peregrinos de lengua española, en particular a los
grupos provenientes de España y Latinoamérica. Pidamos a Dios que avive
nuestra fe en la promesa que hizo al hombre y a la mujer, y tomando
conciencia de la importancia de esta alianza, que todas las familias de
la tierra se sientan bendecidas por Dios y protegidas por su ternura y
amor. Muchas gracias y que Dios los bendiga.