miércoles, 3 de junio de 2026

Una liturgia viva

 

El Papa: una liturgia viva, recurso para despertar la apertura al encuentro con Dios

El Pontífice preside la Audiencia General en la Plaza de San Pedro y explica a los fieles cuáles son los elementos de la acción litúrgica, la cual permite “gustar la presencia de Dios por medio de Jesucristo”. Con la sobriedad solemne de sus ritmos, el rito —que debe ser cuidado “con mano delicada y sin arbitrariedades”— interrumpe las actividades frenéticas y nos reconduce a lo esencial.

Tiziana Campisi – Ciudad del Vaticano

En la audiencia general celebrada este 3 de junio, el Papa León XIV dedicó su tercera catequesis sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium a profundizar en el significado del rito, los signos y los símbolos dentro de la liturgia, continuando así su reflexión sobre los documentos del Concilio Vaticano II.

Tras el habitual recorrido en papamóvil entre fieles y peregrinos en la Plaza de San Pedro, el Papa, llegado al atrio de la Basílica Vaticana, explicó en primer lugar que "los ritos de la liturgia cristiana" son, en la práctica, "la mediación eclesial mediante la cual nos alcanza el don divino", y no simplemente «un revestimiento exterior del misterio sacramental".

En la liturgia se hace concreto el misterio de la fe

La Sacrosanctum Concilium aclara que "en la liturgia, a través de los ritos y las oraciones, se hace concreto el Mysterium fidei (Misterio de la fe)", y que es "el rito" el que da "forma a la acción litúrgica". Esta acción, en los creyentes que participan no como "espectadores mudos", sino con "cuerpo, mente y corazón", genera una "sensibilidad espiritual" que permite "gustar la presencia de Dios por medio de Jesucristo".

"A través del rito sagrado somos formados para escuchar la Palabra de Dios, dar gracias y adorar, compartir fraternalmente y vivir la comunión eclesial. Descubrimos que somos una asamblea de muchos rostros, reunida por una misma fe".

Una pausa que regenera el corazón

El rito posee "una secuencia de gestos y oraciones bien definida", precisó además el Pontífice. Sin embargo, "su lógica no es la de encerrar la libertad en esquemas"; más bien, "con la sobriedad solemne de sus ritmos, el rito interrumpe las actividades frenéticas y nos reconduce a lo esencial". Por ello, permite vivir "otra experiencia del tiempo y del espacio".

"En el rito experimentamos una lógica de gratuidad, encontramos una pausa que regenera el corazón, reconocemos que somos precedidos por la gracia divina y aprendemos a vivir con un ritmo habitado por el Espíritu Santo. La gramática del rito está tejida por los signos y símbolos propios de la liturgia."

Dejarse educar por los ritos

Para León XIV, hoy es necesario dejarse "educar por los ritos de la liturgia". Por ello, resulta indispensable cuidar "con delicadeza y sin arbitrariedades la belleza" de las celebraciones y comprometerse en una auténtica mistagogía.

"La experiencia de una liturgia viva y devota, acompañada de una adecuada catequesis mistagógica, es el mejor recurso para despertar en todos esa apertura al encuentro con Dios que, según la lógica de la encarnación, solo puede darse involucrando a toda la persona: espíritu, alma y cuerpo."

Los signos en la acción litúrgica

En cuanto a los signos, en la liturgia significan "la santificación del ser humano". Así, por ejemplo, el agua —desde los orígenes de la creación hasta el diluvio, desde el paso del Mar Rojo hasta el Jordán, y hasta aquella que brota del costado de Cristo— es litúrgicamente "signo sacramental de la inmersión" en la muerte y resurrección de Jesús.

Pero el "signo" también es "simbólico" cuando remite "a todo un sistema de significados y valores", precisó León XIV. Es el caso de la aspersión con agua bendita, gesto mediante el cual "se reaviva en nosotros la conciencia del don recibido en el Bautismo y nuestra adhesión a la vida nueva en Cristo".

Los símbolos

Además, en la liturgia existen "los símbolos", que pueden consistir en "acciones más simples y comunes, como arrodillarse o darse la paz, o más significativas, como los actos constitutivos de cada sacramento". Lo que los caracteriza es esa "singular dimensión performativa y transformadora", tanto respecto a los elementos materiales que los componen como a quienes entran en contacto con ellos. Esta dimensión genera sentido de pertenencia, toca "el corazón y la mente" y suscita "auténticas relaciones eclesiales".

Finalmente, el Pontífice, al igual que su predecesor, el Papa Francisco, en la carta apostólica Desiderio desideravi, y retomando el pensamiento de Romano Guardini, subrayó que, en el "trabajo de formación litúrgica", la primera tarea del ser humano es "volver a ser capaz de comprender y vivir los símbolos".

ORACIÓN POR EL MUNDIAL DE FÚTBOL

 

El Papa: Que el deporte sea un instrumento de paz, encuentro y diálogo

A pocos días de grandes competiciones deportivas, como la Copa Mundial de Fútbol, el Papa León XIV dedica su intención de oración del mes de junio a los valores del deporte, “para construir comunión y fraternidad en la historia”. Y, además, propone el deporte como “escuela de fraternidad, instrumento de paz y espacio de encuentro”.

Vatican News

A través de la campaña Reza con el Papa, la Red Mundial de Oración del Papa anima cada mes a los fieles a unirse a las intenciones del Santo Padre. Por ello, en el mes de junio, la invitación es a rezar para que el deporte sea un instrumento de paz, encuentro y diálogo entre culturas, promoviendo el respeto, la solidaridad y el espíritu de superación.

Que el deporte sea siempre “escuela de fraternidad”

Al inicio de su oración, el Papa León eleva su súplica al “Señor de la vida" dando gracias por el don del deporte: por quienes “glorifican a Dios con el ejercicio de sus cuerpos, por las amistades que nacen en la cancha y la alegría de jugar en equipo”. El Pontífice pide que el deporte sea siempre “escuela de fraternidad y no de rivalidad vacía, espacio de encuentro y no de exclusión, camino de paz y no de violencia". También expresa cómo el deporte tiene un “lenguaje universal que acerca culturas, une pueblos y siembra respeto, solidaridad y superación personal”. Al final de la plegaria, el Papa se dirige a Dios suplicando que “nunca falte en nosotros tu Espíritu, que nos hace un solo equipo, unido contigo para construir comunión y fraternidad en la historia”.

El deporte como un camino para construir la paz

En poco más de un año de pontificado, no es la primera vez que el Papa León XIV pone la mirada en los valores del deporte. De hecho, el 15 de junio de 2025, en el Jubileo del Deporte celebrado en Roma, habló sobre el deporte como una herramienta de paz: “el deporte es un camino para construir la paz, porque es una escuela de respeto y lealtad, que hace crecer la cultura del encuentro y la fraternidad".

En su homilía de la Misa, ese mismo día, el Pontífice señaló además que “en una sociedad marcada por la soledad, en la que el individualismo exagerado ha desplazado el centro de gravedad del “nosotros” al “yo”, terminando por ignorar al otro, el deporte —especialmente cuando se practica en equipo— enseña el valor de la colaboración, de caminar juntos", convirtiéndose así en un importante instrumento de recomposición y encuentro entre los pueblos.

Más recientemente, el pasado mes de abril de 2026, al recibir a los atletas de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Milán-Cortina, León XIV insistió en esta misma visión: “En la época actual, tan marcada por polarizaciones, rivalidades y conflictos que desembocan en guerras devastadoras, su compromiso adquiere un valor aún mayor: ¡el deporte puede y debe convertirse verdaderamente en un espacio de encuentro! No una exhibición de fuerza, sino un ejercicio de relación”. Para el Papa, los deportistas están llamados a ser testigos de un lenguaje universal: “competir sin odiarse, ganar sin humillar, perder sin perderse".

“Un puente de diálogo que trasciende fronteras, lenguas e ideologías”

De hecho, la cultura del deporte como un instrumento de paz viene de siglos de historia, en los mismos orígenes de los Juegos Olímpicos. La tradición de la Tregua Olímpica —conocida en la Antigua Grecia como Ekecheiria— nació en el siglo IX a.C. como un acuerdo entre ciudades-estado en conflicto para garantizar la participación segura en los Juegos, convirtiendo el deporte en un puente de diálogo y convivencia pacífica. Retomando ese espíritu, el Comité Olímpico Internacional (COI) revivió este concepto en los años 90 con el objetivo de aprovechar el poder transformador del deporte como herramienta de paz y reconciliación.

Padre Fones: El deporte es un puente de diálogo

El director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, el padre Cristóbal Fones, expresa: “El deporte es uno de esos espacios únicos donde la humanidad se encuentra de verdad. Es un puente de diálogo que trasciende fronteras, lenguas e ideologías. En la cancha, en la pista, en la piscina, personas de culturas y naciones distintas comparten el esfuerzo, el sacrificio, la alegría de la victoria y el dolor de la derrota. El deporte nos enseña la constancia, la disciplina, el valor del trabajo bien hecho, la humildad ante los propios límites. Y quizás lo más bello: nos recuerda que nadie vence verdaderamente solo. Necesitamos al otro. Por eso el Papa nos invita a rezar para que esos valores tan humanos —el respeto, la solidaridad, la superación personal— no queden solo en el campo de juego, sino que transformen nuestra manera de vivir juntos en el mundo".

Sobre la Red Mundial de Oración del Papa

La Red Mundial de Oración del Papa es una Obra Pontificia confiada a la Compañía de Jesús. Está presente en más de 90 países y reúne a una comunidad espiritual de más de 22 millones de personas que buscan vivir cada día con disponibilidad para colaborar en la misión de Cristo. En el centro de esta misión están las intenciones mensuales de oración del Papa, que invitan a centrarse en los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.

Fue fundada en 1844 como Apostolado de la Oración. En diciembre de 2020 el Papa Francisco instituyó esta Obra Pontificia como Fundación Vaticana y aprobó sus estatutos definitivos en julio de 2024.