lunes, 8 de junio de 2026

León XIV pide redescubrir la fe viva 7/6/2026

 

León XIV pide redescubrir la fe viva en España: “No puede ser un museo del pasado”

El Papa León XIV preside en Madrid una multitudinaria celebración del Corpus Christi en la Plaza de Cibeles en la que llama a redescubrir la riqueza espiritual de las tradiciones religiosas españolas como una “escuela de fe viva” y no “un museo del pasado que visitar”. Destaca su exhortación a los fieles a “dejarse transformar por la Eucaristía” y a “convertirse en constructores de un mundo nuevo.”

Mireia Bonilla – Ciudad del Vaticano

La primera celebración eucarística del Papa León XIV en España ha coincidido con la Solemnidad del Corpus Christi, una festividad que - como bien ha recordado el Papa esta mañana – “tanto en Madrid como en otras ciudades españolas no es una fiesta más del calendario litúrgico, sino un volver a las raíces de la fe para renovar el amor y la fidelidad a Dios”.

Ante miles de fieles presentes en la Plaza Cibeles y de los alrededores de la capital española, el Pontífice ha presidido la Santa Misa “con el corazón colmado de alegría” y posteriormente la procesión del Corpus Christi. En su homilía, el Pontífice ha recordado que en España “las solemnes procesiones de este día han plasmado durante siglos la piedad, el arte, la música, la arquitectura y la vida del pueblo español”, pero aclara que no se trata “de una manifestación exterior”, “de una supervivencia folclórica” o “de un simple adorno estético”, sino “de la fe en la presencia del Señor Resucitado, que está vivo y sigue pasando en medio de nosotros”

Jesús camina por las calles, Jesús sale a nuestro encuentro

León XIV recuerda que en la Celebración eucarística Cristo se entrega como alimento y en la procesión sale a nuestro encuentro: “Jesús camina por las calles, atraviesa las plazas, visita nuestros barrios, habita los lugares de nuestra vida cotidiana. Él es el Dios cercano que camina con su pueblo”. Y no sólo, El Papa explica que el Cristo que pasa por las calles en la custodia es el mismo que se identifica con los pobres, los abatidos, los que están solos y desamparados: “Por eso no es casual que aquí, en España, la Iglesia haya unido durante años la solemnidad del Corpus Christi con el Día de la Caridad” puntualiza el Papa.

El Papa pide a los españoles ser “cristianos al servicio del bien común”

“No se trata únicamente de sacar la custodia, sino de dejarnos sacar nosotros mismos del egoísmo, de la indiferencia, de una fe cómoda y privada, para responder a su invitación a la conversión”. En su homilía, el Papa también ha invitado al pueblo español “a cambiar la mirada” y acoger la presencia de Cristo “que nos transforma y nos hace constructores de un mundo nuevo”.

Destaca su encomienda para la España de hoy y de mañana: “que la religiosidad que desde hace siglos anima este país no sea un museo del pasado que visitar, sino una escuela de fe de la que beber también hoy”. El Papa ha explicado que la religiosidad debe ser “una escuela que nos enseña a arrodillarnos ante Dios y ante el prójimo, porque nadie puede arrodillarse ante el Señor y despreciar al hermano”; también “una escuela que nos enseña la gratuidad del amor que se hace don, para que circule entre nosotros y rompa las cadenas de todo egoísmo”; y por último “una escuela de la que aprendemos que Dios es presencia real y que también nosotros estamos llamados a estar presentes en las situaciones y en los desafíos de la sociedad, a no huir, sino a comprometernos personalmente en la construcción del bien común”.

Cristo nos envía a regar el mundo con esperanza

León XIV también ha pedido a los españoles abrirse al encuentro con Jesús y dejarle que “hidrate las sequedades de nuestro corazón, para salir después a los caminos de la vida y llevar entre la gente esta corriente de agua fresca, corriente de amor, de paz, de justicia y de alegría”. La exhortación final del Pontífice es “beber de nuevo de esta fuente eucarística, que no nos encierra en una devoción privada, sino que nos envía a regar a los hermanos, a las familias, a los pobres, a quienes sufren, a quienes han perdido la esperanza” porque “la gracia eucarística nos transforma, pero también nos convierte en protagonistas de la transformación de la historia y en signo de esperanza para quienes encontramos”.

San Manuel y san Juan de la Cruz, ejemplos de fe perseverante

Una homilía en la que el Papa también ha recordado a Manuel González García y a Juan de la Cruz para subrayar una misma idea: la Eucaristía no se vive solo en actos solemnes, sino también en la fidelidad cotidiana y silenciosa. San Manuel representa la adoración humilde y constante; san Juan de la Cruz, desde su encarcelamiento, expresa que incluso en la noche y el sufrimiento se puede descubrir la presencia escondida de Dios.

miércoles, 3 de junio de 2026

Una liturgia viva

 

El Papa: una liturgia viva, recurso para despertar la apertura al encuentro con Dios

El Pontífice preside la Audiencia General en la Plaza de San Pedro y explica a los fieles cuáles son los elementos de la acción litúrgica, la cual permite “gustar la presencia de Dios por medio de Jesucristo”. Con la sobriedad solemne de sus ritmos, el rito —que debe ser cuidado “con mano delicada y sin arbitrariedades”— interrumpe las actividades frenéticas y nos reconduce a lo esencial.

Tiziana Campisi – Ciudad del Vaticano

En la audiencia general celebrada este 3 de junio, el Papa León XIV dedicó su tercera catequesis sobre la Constitución Sacrosanctum Concilium a profundizar en el significado del rito, los signos y los símbolos dentro de la liturgia, continuando así su reflexión sobre los documentos del Concilio Vaticano II.

Tras el habitual recorrido en papamóvil entre fieles y peregrinos en la Plaza de San Pedro, el Papa, llegado al atrio de la Basílica Vaticana, explicó en primer lugar que "los ritos de la liturgia cristiana" son, en la práctica, "la mediación eclesial mediante la cual nos alcanza el don divino", y no simplemente «un revestimiento exterior del misterio sacramental".

En la liturgia se hace concreto el misterio de la fe

La Sacrosanctum Concilium aclara que "en la liturgia, a través de los ritos y las oraciones, se hace concreto el Mysterium fidei (Misterio de la fe)", y que es "el rito" el que da "forma a la acción litúrgica". Esta acción, en los creyentes que participan no como "espectadores mudos", sino con "cuerpo, mente y corazón", genera una "sensibilidad espiritual" que permite "gustar la presencia de Dios por medio de Jesucristo".

"A través del rito sagrado somos formados para escuchar la Palabra de Dios, dar gracias y adorar, compartir fraternalmente y vivir la comunión eclesial. Descubrimos que somos una asamblea de muchos rostros, reunida por una misma fe".

Una pausa que regenera el corazón

El rito posee "una secuencia de gestos y oraciones bien definida", precisó además el Pontífice. Sin embargo, "su lógica no es la de encerrar la libertad en esquemas"; más bien, "con la sobriedad solemne de sus ritmos, el rito interrumpe las actividades frenéticas y nos reconduce a lo esencial". Por ello, permite vivir "otra experiencia del tiempo y del espacio".

"En el rito experimentamos una lógica de gratuidad, encontramos una pausa que regenera el corazón, reconocemos que somos precedidos por la gracia divina y aprendemos a vivir con un ritmo habitado por el Espíritu Santo. La gramática del rito está tejida por los signos y símbolos propios de la liturgia."

Dejarse educar por los ritos

Para León XIV, hoy es necesario dejarse "educar por los ritos de la liturgia". Por ello, resulta indispensable cuidar "con delicadeza y sin arbitrariedades la belleza" de las celebraciones y comprometerse en una auténtica mistagogía.

"La experiencia de una liturgia viva y devota, acompañada de una adecuada catequesis mistagógica, es el mejor recurso para despertar en todos esa apertura al encuentro con Dios que, según la lógica de la encarnación, solo puede darse involucrando a toda la persona: espíritu, alma y cuerpo."

Los signos en la acción litúrgica

En cuanto a los signos, en la liturgia significan "la santificación del ser humano". Así, por ejemplo, el agua —desde los orígenes de la creación hasta el diluvio, desde el paso del Mar Rojo hasta el Jordán, y hasta aquella que brota del costado de Cristo— es litúrgicamente "signo sacramental de la inmersión" en la muerte y resurrección de Jesús.

Pero el "signo" también es "simbólico" cuando remite "a todo un sistema de significados y valores", precisó León XIV. Es el caso de la aspersión con agua bendita, gesto mediante el cual "se reaviva en nosotros la conciencia del don recibido en el Bautismo y nuestra adhesión a la vida nueva en Cristo".

Los símbolos

Además, en la liturgia existen "los símbolos", que pueden consistir en "acciones más simples y comunes, como arrodillarse o darse la paz, o más significativas, como los actos constitutivos de cada sacramento". Lo que los caracteriza es esa "singular dimensión performativa y transformadora", tanto respecto a los elementos materiales que los componen como a quienes entran en contacto con ellos. Esta dimensión genera sentido de pertenencia, toca "el corazón y la mente" y suscita "auténticas relaciones eclesiales".

Finalmente, el Pontífice, al igual que su predecesor, el Papa Francisco, en la carta apostólica Desiderio desideravi, y retomando el pensamiento de Romano Guardini, subrayó que, en el "trabajo de formación litúrgica", la primera tarea del ser humano es "volver a ser capaz de comprender y vivir los símbolos".

ORACIÓN POR EL MUNDIAL DE FÚTBOL

 

El Papa: Que el deporte sea un instrumento de paz, encuentro y diálogo

A pocos días de grandes competiciones deportivas, como la Copa Mundial de Fútbol, el Papa León XIV dedica su intención de oración del mes de junio a los valores del deporte, “para construir comunión y fraternidad en la historia”. Y, además, propone el deporte como “escuela de fraternidad, instrumento de paz y espacio de encuentro”.

Vatican News

A través de la campaña Reza con el Papa, la Red Mundial de Oración del Papa anima cada mes a los fieles a unirse a las intenciones del Santo Padre. Por ello, en el mes de junio, la invitación es a rezar para que el deporte sea un instrumento de paz, encuentro y diálogo entre culturas, promoviendo el respeto, la solidaridad y el espíritu de superación.

Que el deporte sea siempre “escuela de fraternidad”

Al inicio de su oración, el Papa León eleva su súplica al “Señor de la vida" dando gracias por el don del deporte: por quienes “glorifican a Dios con el ejercicio de sus cuerpos, por las amistades que nacen en la cancha y la alegría de jugar en equipo”. El Pontífice pide que el deporte sea siempre “escuela de fraternidad y no de rivalidad vacía, espacio de encuentro y no de exclusión, camino de paz y no de violencia". También expresa cómo el deporte tiene un “lenguaje universal que acerca culturas, une pueblos y siembra respeto, solidaridad y superación personal”. Al final de la plegaria, el Papa se dirige a Dios suplicando que “nunca falte en nosotros tu Espíritu, que nos hace un solo equipo, unido contigo para construir comunión y fraternidad en la historia”.

El deporte como un camino para construir la paz

En poco más de un año de pontificado, no es la primera vez que el Papa León XIV pone la mirada en los valores del deporte. De hecho, el 15 de junio de 2025, en el Jubileo del Deporte celebrado en Roma, habló sobre el deporte como una herramienta de paz: “el deporte es un camino para construir la paz, porque es una escuela de respeto y lealtad, que hace crecer la cultura del encuentro y la fraternidad".

En su homilía de la Misa, ese mismo día, el Pontífice señaló además que “en una sociedad marcada por la soledad, en la que el individualismo exagerado ha desplazado el centro de gravedad del “nosotros” al “yo”, terminando por ignorar al otro, el deporte —especialmente cuando se practica en equipo— enseña el valor de la colaboración, de caminar juntos", convirtiéndose así en un importante instrumento de recomposición y encuentro entre los pueblos.

Más recientemente, el pasado mes de abril de 2026, al recibir a los atletas de los Juegos Olímpicos y Paralímpicos de Milán-Cortina, León XIV insistió en esta misma visión: “En la época actual, tan marcada por polarizaciones, rivalidades y conflictos que desembocan en guerras devastadoras, su compromiso adquiere un valor aún mayor: ¡el deporte puede y debe convertirse verdaderamente en un espacio de encuentro! No una exhibición de fuerza, sino un ejercicio de relación”. Para el Papa, los deportistas están llamados a ser testigos de un lenguaje universal: “competir sin odiarse, ganar sin humillar, perder sin perderse".

“Un puente de diálogo que trasciende fronteras, lenguas e ideologías”

De hecho, la cultura del deporte como un instrumento de paz viene de siglos de historia, en los mismos orígenes de los Juegos Olímpicos. La tradición de la Tregua Olímpica —conocida en la Antigua Grecia como Ekecheiria— nació en el siglo IX a.C. como un acuerdo entre ciudades-estado en conflicto para garantizar la participación segura en los Juegos, convirtiendo el deporte en un puente de diálogo y convivencia pacífica. Retomando ese espíritu, el Comité Olímpico Internacional (COI) revivió este concepto en los años 90 con el objetivo de aprovechar el poder transformador del deporte como herramienta de paz y reconciliación.

Padre Fones: El deporte es un puente de diálogo

El director internacional de la Red Mundial de Oración del Papa, el padre Cristóbal Fones, expresa: “El deporte es uno de esos espacios únicos donde la humanidad se encuentra de verdad. Es un puente de diálogo que trasciende fronteras, lenguas e ideologías. En la cancha, en la pista, en la piscina, personas de culturas y naciones distintas comparten el esfuerzo, el sacrificio, la alegría de la victoria y el dolor de la derrota. El deporte nos enseña la constancia, la disciplina, el valor del trabajo bien hecho, la humildad ante los propios límites. Y quizás lo más bello: nos recuerda que nadie vence verdaderamente solo. Necesitamos al otro. Por eso el Papa nos invita a rezar para que esos valores tan humanos —el respeto, la solidaridad, la superación personal— no queden solo en el campo de juego, sino que transformen nuestra manera de vivir juntos en el mundo".

Sobre la Red Mundial de Oración del Papa

La Red Mundial de Oración del Papa es una Obra Pontificia confiada a la Compañía de Jesús. Está presente en más de 90 países y reúne a una comunidad espiritual de más de 22 millones de personas que buscan vivir cada día con disponibilidad para colaborar en la misión de Cristo. En el centro de esta misión están las intenciones mensuales de oración del Papa, que invitan a centrarse en los desafíos de la humanidad y de la misión de la Iglesia.

Fue fundada en 1844 como Apostolado de la Oración. En diciembre de 2020 el Papa Francisco instituyó esta Obra Pontificia como Fundación Vaticana y aprobó sus estatutos definitivos en julio de 2024.

domingo, 31 de mayo de 2026

La vida de Dios da paz en la alegría del Espíritu

 

Ángelus del Papa: La vida de Dios es maravillosa y cautivadora, da paz en la alegría del Espíritu

En la Solemnidad de la Santísima Trinidad, León XIV recuerda que gracias a ella estamos hechos para la comunión, la relación, el encuentro, porque las divisiones, las polarizaciones y el desprecio de la diversidad traen al mundo destrucción, tristeza y aridez.

Alina Tufani Díaz- Ciudad del Vaticano

El Papa León XIV, en su alocución antes del Ángelus, invitó a reflexionar sobre el Misterio de Dios Trinidad y su centro, que "es la vida de Dios que se nos ha entregado en Jesucristo", y que ha sido derramada en nuestros corazones por el Espíritu.  Ante más de 20 mil fieles y peregrinos del mundo, reunidos en la Plaza de San Pedro, en una jornada cálida y luminosa, el Santo Padre recordó que, la Santísima Trinidad, en el mundo, toma forma en la Iglesia como sacramento de comunión y espacio de vida dinámica, inagotable y fecunda.

“El Espíritu que une al Padre y al Hijo ha sido derramado en nuestros corazones, de modo que en el mundo toma forma la Iglesia, sacramento de comunión, espacio de encuentro, de amor y de vida en el que el cielo y la tierra ya se tocan.

Dios transforma nuestras vidas

Inspirado en el Evangelio de hoy que presenta el encuentro de Nicodemo, miembro del Sanedrín, Consejo de los jefes de Israel, con Jesús, el Pontífice recuerda que el “misterioso Maestro”, le sugiere que también para un adulto es posible renacer, dejándole entrever que la vida de Dios habría podido transformar su vida.

“Jesús habló a Nicodemo del Espíritu Santo, iluminó su noche con la verdad que en la fiesta de hoy resuena en todas nuestras iglesias: «Tanto amó Dios al mundo, que entregó a su Unigénito, para que todo el que cree en él no perezca, sino que tenga vida eterna» (v. 16). Y también: «Dios no envió a su Hijo al mundo para juzgar al mundo, sino para que el mundo se salve por él» (v. 17)”

La Trinidad nos hace amar todo y a todos

León XIV recalcó que, en el Misterio de Dios, Padre e Hijo y Espíritu Santo, estamos en casa, “tal y como Nicodemo se sintió en casa junto a Jesús”. “La vida de Dios – continuó el Santo Padre - es maravillosa y cautivadora, da paz a nuestro corazón”, a veces inquieto,  para nuestro encuentro en la alegría del Espíritu.

La Trinidad nos hace amar todo y a todos; descubrimos que cada criatura está hecha para la comunión, la relación, el encuentro. Y, por contraste, comprendemos por qué las divisiones, las polarizaciones y el desprecio de la diversidad traen al mundo destrucción, tristeza y aridez.

Quien no acoge el Espíritu envejece pronto

Nuevamente, centrándose en la figura de Nicodemo, que esta vez, ante el Sanedrín, defiende a Jesús de las palabras de desprecio y condena pronunciadas por los jefes del consejo, el Papa recalca que éste ya había recibido de Dios, a través del mismo Cristo, el Espíritu de la comunión, que "abre el corazón a la nueva verdad y a la verdadera novedad".

Quien no acoge a este Espíritu envejece pronto, sumido en la queja; se encuentra solo, nunca tiene el ánimo festivo. Hoy, en cambio, queridos hermanos y hermanas, es fiesta. La fiesta de Dios es nuestra fiesta

Una fiesta, añadió el Santo Padre, que como escribe San Pablo a los Corintios es «para alegrarse, trabajar por la perfección, para tener un mismo sentir y vivir en paz”, porque el Dios del amor y de la paz estará con nosotros.

jueves, 28 de mayo de 2026

La renovación de la liturgia

 

El Papa León XIV: la renovación de la liturgia como expresión de una Iglesia viva

El Santo Padre León XIV reflexiona en su catequesis de hoy sobre la continuidad magisterial en la reforma litúrgica, destacando la necesidad de adaptar las formas rituales a las exigencias de los tiempos sin perder la tradición. El Papa explicó que, con el fin de favorecer el acceso de los fieles a la riqueza de los dones de gracia dispensados por la sagrada liturgia, la Constitución Sacrosanctum Concilium establece una fórmula muy eficaz que marca la dirección a seguir para el futuro

Patricia Ynestroza - Ciudad del Vaticano

En su catequesis dirigida a los fieles desde la Plaza de San Pedro, el Papa recordó las palabras del Venerable Pío XII en su Encíclica Mediator Dei, donde se define a la Iglesia como «un organismo vivo». Por esta razón, el Pontífice señaló que la Iglesia crece y se desarrolla también en lo que respecta a la sagrada liturgia, adaptándose y acomodándose a las circunstancias y exigencias que se presentan en el transcurso del tiempo.

El impulso del Concilio Vaticano II

El Papa subrayó la plena continuidad de este principio con el Concilio Vaticano II. Citando el Proemio de la Constitución Sacrosanctum Concilium (SC), destacó que a la asamblea conciliar le corresponde de un modo particular «proveer a la reforma y al fomento de la Liturgia». Los objetivos fundamentales de dicha asamblea dijo el Papa, se centraron en: Acrecentar de día en día la vida cristiana entre los fieles; Adaptar mejor a las necesidades de nuestro tiempo las instituciones sujetas a cambio; Promover todo aquello que pueda contribuir a la unión de cuantos creen en Jesucristo; Fortalecer lo que sirve para invitar a todos los hombres al seno de la Iglesia

Vínculo entre liturgia y vida eclesial

Durante su alocución, el Santo Padre hizo referencia a un momento histórico donde se advertía con fuerza la necesidad de una renovación de las formas rituales. Estas formas son el medio por el cual, desde hace siglos, la Iglesia realiza la glorificación de Dios y la santificación del pueblo cristiano.

“Gracias al movimiento litúrgico se había madurado la convicción, expresada posteriormente por san Juan Pablo II, de que «existe, en efecto, un vínculo estrechísimo y orgánico entre la renovación de la liturgia y la renovación de toda la vida de la Iglesia. La Iglesia no sólo actúa, sino que se expresa también en la liturgia, vive de la liturgia y saca de la liturgia las fuerzas para la vida».”

La dirección a seguir: Tradición y progreso

Finalmente, el Papa explicó que, con el fin de favorecer el acceso de los fieles a la riqueza de los dones de gracia dispensados por la sagrada liturgia, la Constitución Sacrosanctum Concilium establece una fórmula muy eficaz que marca la dirección a seguir para el futuro: «Conservar la tradición y apertura al legítimo progreso».

“No pocas veces se contrapone de manera torpe tradición y progreso. En realidad, los dos conceptos se integran: la tradición es una realidad viva y por ello incluye en sí misma el principio del desarrollo, del progreso. Es como decir que el río de la tradición lleva en sí también su fuente y tiende hacia la desembocadura» (Discurso a los participantes en el Congreso por el 50° aniversario de la fundación del Instituto litúrgico pontificio de San Anselmo, 6 de mayo de 2011).”

El Concilio, dijo León XIV, afirma la legitimidad de ese proceso arraigado en la auténtica Tradición, distinguiendo dentro de la liturgia «una parte que es inmutable por ser la institución divina»  de «otras partes sujetas a cambio, que en el decurso del tiempo pueden y aún deben variar, si es que en ellas se han introducido elementos que no responden bien a la naturaleza íntima de la misma Liturgia o han llegado a ser menos apropiados» (SC, 21)

Cambios históricos y encarnación cultural

A lo largo de los siglos, la Iglesia ha adaptado constantemente sus ritos con un objetivo claro, afirmó el Pontífice: permitir que los fieles participen plenamente en el misterio pascual de Cristo, pilar de la fe cristiana. Lejos de ser estático, el culto católico se ha "encarnado" en las distintas culturas de cada época, transformándolas y operando, durante centurias, como un verdadero motor de evangelización. En la actualidad, se plantea la necesidad de renovar esta fuerza en continuidad con la tradición, guiando a los creyentes hacia la plenitud de la verdad.

Las reglas del progreso litúrgico

El Pontífice profundizó en los criterios de los Padres conciliares para la revisión de los ritos, subrayando que toda modificación debe responder a una «utilidad verdadera y cierta de la Iglesia». Siguiendo las directrices de la Constitución Sacrosanctum Concilium, se imponen condiciones estrictas para el progreso litúrgico:

“Se comprende entonces por qué los Padres conciliares recomendaron la revisión de los ritos, cuando responda a «una utilidad verdadera y cierta de la Iglesia», se lleve a cabo «después de haber tenido la precaución de que las nuevas formas se desarrollen, por decirlo así, orgánicamente a partir de las ya existentes» (SC, 23). Por el bien de toda la Iglesia, toda reforma debe ir siempre precedida por «una concienzuda investigación teológica, histórica y pastoral» (ibid.). El Magisterio conciliar, de este modo, invita a evitar desorientar a los fieles, disuadiendo a cualquiera de añadir o quitar o modificar algo, en materia litúrgica, por iniciativa propia (cf. SC, 22). El progreso evocado por la Constitución conciliar no compromete en absoluto la comunión eclesial: más bien pretende confirmarla y favorecerla.”

Hacia el cierre de su alocución, el Papa lanzó una firme exhortación a todos los responsables de preparar las celebraciones, con especial énfasis en los sacerdotes que presiden la liturgia. Se les instó a custodiar el respeto absoluto por los textos y ordenamientos vigentes, una fidelidad que debe brotar de una actitud interior de humildad ante Dios y de un compromiso sincero con la comunión de toda la Iglesia.

lunes, 25 de mayo de 2026

Pedidos al Espíritu Santo ( 24/5/2026 )

 

Regina Caeli. El Papa: Que el Espíritu Santo abra las puertas que aún siguen cerradas

Este 24 de mayo, solemnidad de Pentecostés, tras haber celebrado la Santa Misa en la Basílica de San Pedro, el Papa León XIV dirigió desde la ventana del Palacio Apostólico la oración mariana del Regina Caeli. En su alocución, el Pontífice invitó “como los primeros discípulos”, a encomendarnos “a la intercesión de la Virgen María, Morada del Espíritu Santo y Madre de la Iglesia”.

Renato Martinez – Ciudad del Vaticano

“Incluso en nuestros días, especialmente en este día de Pentecostés, debemos invocar al Espíritu Santo, para que abra todas las puertas que aún permanecen cerradas”, esta fue la exhortación del Papa León XIV en su alocución previa a la oración mariana del Regina Caeli de este domingo 24 de mayo, solemnidad de Pentecostés, en la cual “estamos llamados a contemplar el don del Espíritu Santo, derramado en abundancia sobre la Iglesia naciente – indicó el Papa – y, hoy, nuevamente dispensado a sus miembros, como luz y fuerza que los acompaña en cada momento de la vida”.

El Espíritu abre las puertas

Desde la ventana del Palacio Apostólico, el Santo Padre indicó que, en esta solemnidad de Pentecostés podemos detenernos en una imagen del Espíritu que nos da la liturgia de hoy: el Espíritu abre las puertas.

“En efecto, el Evangelio nos dice que estaban «cerradas las puertas del lugar donde se encontraban los discípulos, por temor a los judíos» (Jn 20,19) y, al mismo tiempo, el libro de los Hechos de los Apóstoles nos narra que el Espíritu llegó como una ráfaga de viento (cf. Hch 2,2), que abriendo las puertas impulsó a los discípulos a salir a anunciar la Buena Noticia de Cristo resucitado”.

El Espíritu nos abre el acceso al misterio de Dios

Y dirigiéndose a los fieles congregados en la Plaza de San Pedro y a quienes seguían el rezo del Regina Caeli a través de los medios de comunicación el Pontífice preguntó: Hoy, ¿qué puertas abre el Espíritu Santo? La primera puerta que abre es la del mismo Dios, en el sentido en que nos abre el acceso al misterio de Dios, así como se ha revelado en Jesucristo.

“Con el don de su Espíritu, Dios nos concede la verdadera fe, nos hace comprender el sentido de las escrituras, se nos muestra cercano y nos permite participar de su misma vida. El Espíritu Santo nos ayuda a tener una experiencia de Dios personal; a encontrarlo en Jesús y no sólo en la observancia de una ley; a reconocerlo en nosotros y a descubrir los signos de su presencia en la vida ordinaria”. 

El Espíritu abre la puerta del cenáculo, de la Iglesia

La segunda puerta que abre el Paráclito, afirmó el Papa León, es la del cenáculo, es decir de la Iglesia. Sin el fuego del Espíritu, la Iglesia permanece prisionera del miedo, temerosa ante los desafíos del mundo, cerrada en sí misma y por tanto también incapaz de entrar en diálogo con los tiempos que cambian.

“El Espíritu abre las puertas de la Iglesia para que pueda acoger y recibir a todos, incluso a aquellos que le han cerrado las puertas a Dios, a los demás, a la esperanza, a la alegría de vivir. Como recordaba el Papa Francisco, estamos llamados a ser «una Iglesia que bendice y anima […] Iglesia con las puertas abiertas para todos»”.

El Espíritu Santo abre las puertas de nuestros corazones

Por último, el Espíritu Santo abre las puertas de nuestros corazones, señaló el Santo Padre, ayudándonos a vencer las resistencias, los egoísmos, las desconfianzas y los prejuicios, y haciéndonos capaces de vivir como hijos de Dios y hermanos entre nosotros.

“En donde está el Espíritu del Señor nace la fraternidad entre las personas, los grupos, los pueblos de la tierra, y todos hablan el único lenguaje del amor, que une y armoniza las diferencias”.

La intercesión de la Virgen María, Morada del Espíritu Santo

Antes de concluir su alocución, el Papa León XIV subrayó que, en nuestros días, especialmente en este día de Pentecostés, debemos invocar al Espíritu Santo, para que abra todas las puertas que aún permanecen cerradas. Y como los primeros discípulos, encomendarnos a la intercesión de la Virgen María, Morada del Espíritu Santo y Madre de la Iglesia.

“Necesitamos redescubrir a Dios como Padre que nos ama; edificar una Iglesia en donde todos se sientan en casa; y hacer crecer un mundo fraterno en el que reine la paz entre todos los pueblos”.

miércoles, 20 de mayo de 2026

La fe se vive, no solo se estudia.

 

Catequesis: El Papa León XIV recuerda que la fe se vive, no solo se estudia

En su catequesis de hoy, León XIV abrió una nueva serie sobre el Concilio Vaticano II recordando que la Iglesia no se sostiene en ideas o reformas externas, sino en Cristo vivo. Al presentar la constitución Sacrosanctum Concilium, subrayó que la fe no se limita a comprender a Jesús, sino a encontrarse con Él allí donde sigue actuando y renovando a su pueblo.

Patricia Ynestroza - Ciudad del Vaticano

En su catequesis de esta mañana, el Papa León XIV inició una nueva serie dedicada al Concilio Vaticano II, comenzando por el primer documento aprobado: la Constitución Sacrosanctum Concilium

“Su propósito es conducir a la Iglesia a contemplar y profundizar el vínculo que la une con el misterio de Cristo; es decir, con su pasión, muerte, resurrección y glorificación. Esta comunión se realiza en la sagrada liturgia a través de ritos y oraciones. La Iglesia expresa así su fe y modela su identidad como Pueblo de Dios, Cuerpo de Cristo y Templo del Espíritu Santo.”

 Ayudando a los fieles a volver al núcleo de lo cristiano, es decir, a Cristo mismo, el Papa explicó que el Concilio no buscaba simplemente cambiar formas externas o “modernizar” celebraciones. Lo que pretendía era mucho más profundo: ayudar a la Iglesia a comprender mejor qué la sostiene, qué la une y qué le da vida.

LEA AQUÍ CATEQUESIS DEL DÍA DE HOY: 

“Y esa respuesta es una sola: el misterio de Cristo”

La Iglesia se construye porque Cristo actúa en ella

Según recordó el Papa en la audiencia general, la Iglesia no se construye solo con ideas, normas o esfuerzos humanos, sino porque Cristo actúa en ella y la sostiene. Por eso, cuando la comunidad se reúne para celebrar, no está cumpliendo un rito vacío, sino entrando en un acontecimiento vivo donde Dios sigue obrando.

El Papa citó una frase esencial del documento conciliar: en ese momento “se ejerce la obra de nuestra Redención” (SC 2). Es decir, no se trata únicamente de recordar a Jesús, sino de reconocer que su salvación sigue siendo actual y transforma hoy a su pueblo.

Inmersos en el Misterio cristiano

Esta catequesis también se conecta con un proceso importante vivido por la Iglesia durante el siglo XX: una renovación bíblica, patrística y espiritual que ayudó a comprender mejor qué significa el “misterio”. No como algo oscuro o lejano, sino como el plan de amor de Dios revelado plenamente en Cristo.

“Cristo mismo es el principio interior del misterio de la Iglesia, el pueblo santo de Dios, nacido de su costado traspasado en la cruz. En la santa liturgia, con el poder de su Espíritu, Él sigue actuando. Santifica y asocia a la Iglesia, su esposa, a su ofrenda al Padre.”

Finalmente, el Papa León dejó un mensaje sencillo pero firme: la fe cristiana no se reduce a conocer a Cristo con la mente, sino a encontrarse con Él en la vida de la Iglesia, donde su presencia sigue formando un pueblo nuevo, “linaje elegido, sacerdocio real, nación santa”.

“«La liturgia edifica día a día a los que están dentro de la Iglesia para ser templo santo en el Señor», y forma una comunidad abierta y acogedora para con todos. De hecho, está habitada por el Espíritu Santo, nos introduce en la vida de Cristo, nos convierte en su Cuerpo y, en todas sus dimensiones, representa un signo de la unidad de todo el género humano en Cristo.”

Con esta serie de catequesis, el Papa invita a los creyentes a volver a lo esencial: Cristo vivo, presente y actuando en medio de su pueblo.

Estaba presente en la catequesis su Santidad Aram I, Católicos de Cilicia de la Iglesia Apostólica Armenia, junto con su delegación. A él, León XIV destacó que su visita fraterna representa una oportunidad clave para estrechar los lazos de unidad que ya existen entre ambas Iglesias.  Al final de la catequesis, luego de la bendición del Papa León, Aram I hizo con su delegación un rezo cantado.

León XIV y Aram I
León XIV y Aram I   (@Vatican Media)