LOS ÁNGELES, 30 Ene. 17 / 12:15 am (
ACI).-
El Papa Francisco concedió una nueva entrevista, esta vez al
canal católico El Sembrador (ESNE) en la que habló de diversos temas como la misión de los laicos, la necesidad de que la
Iglesia esté en salida, los jóvenes, las madres solteras, los ancianos, entre otros.
Aunque la entrevista se realizó el pasado 22 de noviembre de 2016,
recién se difundió este domingo 29 de enero a las 9:00 p.m., hora de Los
Ángeles, Estados Unidos.
La entrevista fue realizada por el periodista y fundador de ESNE, Noel
Díaz, que durante el vuelo del viaje que el Santo Padre hizo a México en
febrero de 2016, le lustró los zapatos al Pontífice al relatarle que
eso era lo que hacía cuando era niño, desde los 8 años, para ayudar a
mantener a su
familia.
[
Puede leer: VIDEO Un "limpiabotas" conmueve al Papa Francisco en el avión rumbo a México]
A continuación y gracias a ESNE, el texto completo de la entrevista transmitida el domingo 29 de enero:
NOEL DÍAZ: Queridos amigos, hermanos y hermanas en Cristo Jesús,
estamos aquí en Santa Marta y muy emocionados, no sé si pueda decir lo
que pienso pero aquí estoy junto al Papa Francisco y nos ha concedido el
venir a saludarlo, pero también compartir unas palabras para cada uno
de ustedes, queridos amigos que sintonizan este canal católico El
Sembrador Nueva Evangelización Radio y Tv. Este es el micrófono suyo.
Quisiera primeramente agradecerle en nombre de todos los
latinoamericanos y los inmigrantes que es donde estamos nosotros.
Primeramente decirle gracias y escuchar de usted.
PAPA FRANCISCO: Le agradezco la visita y usted se ha
venido con ganas de tirarme la lengua o sea de hacerme hablar, así que
dese gusto y pregunte.
NOEL: Bueno lo primero que quisiera es pedirle unas palabras
para la gente que está en Estados Unidos y mucha gente ahorita, está con
temor, sin meternos en situaciones de política, simplemente un mensaje
para nuestro pueblo, para nuestra gente, y no solamente
latinoamericanos, porque hay de diferentes países en una situación
similar.
PAPA FRANCISCO: No se olviden que tenemos una madre.
Cuando Juanito el hoy San Juan Diego le escapaba un poco a la Virgen, a
la Madre, porque... esta Señora me pone en complicaciones, ella le dijo:
''Niño Juanito, no tengas miedo, ¿acaso no estoy yo aquí que soy tu
Madre?''. Nosotros somos un pueblo que también tiene una madre, y Jesús
nos la dejó, su Madre y nuestra Madre, y un pueblo con madre tiene que
sentirse seguro.
Los monjes rusos de la época medieval o antes, tienen un consejo muy
lindo. Antes decían ''cuando hay turbulencias espirituales, acogerse
bajo el manto de la Santa Madre de Dios"; y eso es lo que puedo y quiero
decirles, ella se lo dijo a Juanito en su lengua, "no tengas miedo.
¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu Madre?". Y ese es como el saludo que
les quiero dar.
NOEL: Su Santidad, usted me ha dicho en dos ocasiones, la
primera cuando le lustré los zapatos en el avión y la segunda cuando me
escribió y me dijo: "le recuerdo que le diga a los laicos que salgan de
las cuevas". ¿Cuál es esa misión que me da y que nos da a los laicos?
PAPA FRANCISCO: A veces creo que el mejor negocio que
podemos hacer con muchos cristianos, es venderles naftalina para que se
la pongan en la ropa y en su
vida
y no se apolillen, porque están encerrados y se van a apolillar. Tienen
que salir, tienen que salir, tienen que ir a llevar el mensaje de
Jesús; el mensaje de Jesús no es para conservarlo para mí. El mensaje de
Jesús es para darlo; así como yo lo recibo de Él a través de un hermano
o de una hermana me viene esa gracia, yo la doy; eso es lo que tienen
que hacer todos los cristianos.
Yo no me puedo guardar en conserva el mensaje de Jesús. No es para
guardarlo, es para darlo entonces, cada uno ve que ese mensaje pasa por
mis manos lo voy entregando y de esa manera salgo de la cueva.
NOEL: Ese llamado es... ¿Definitivamente lo tenemos que hacer ya?
PAPA FRANCISCO: Por supuesto. O sea las parroquias a la
calle, cualquier institución a la calle, a la calle en el sentido de
salir a buscar puertas abiertas. Mi corazón a la calle, es decir, mi
corazón cristiano abierto a un mensaje al que sufre, al que está pasando
un mal momento, al enfermo, es decir, las obras de misericordia que son
como la columna vertebral del Evangelio.
Si nosotros leemos las preguntas que nos va a hacer Jesús cuando nos
juzgue, son las obras de misericordia, Mateo 25, tuve hambre me diste de
comer.
NOEL: Está todo dentro de eso. Usted cree que las parroquias en
todo ese tiempo que usted nos dice que quiere una Iglesia de salida, no
debemos ser evangelizadores con cara de vinagre y todas esas lindas
formas que nos exhorta. Algunos hermanos separados son visibles en las
calles, yo he deseado que tengamos una presencia más visible en las
calles. ¿Qué nos falta Su Santidad?
PAPA FRANCISCO: Coraje, coraje ¿eh? Como que estamos
cómodos y la comodidad nos traiciona. Coraje para salir, eso que tenía
San Pablo, ese fervor apostólico, fervor apostólico y llevar, llevar lo
que hemos recibido. Lo hemos recibido gratuitamente, darlo
gratuitamente, pero el coraje.
NOEL: Usted utilizó una frase cuando estuvo en México, que tuve
la dicha de acompañarlo. Usted dijo una frase que yo iba con algunos
sacerdotes argentinos que se rieron y yo no lo entendí, les dijo no
vengo a “sobarles el lomo”.
PAPA FRANCISCO: Sobar el lomo es decir "qué bueno que
sos", adular, no. Vengo a pincharlos a que salgan, un cristiano sin
coraje no es cristiano. ¿Cuál es el último mandato de Jesús a sus
apóstoles? Vayan a la esquina, no. Vayan al otro pueblito de al lado,
¡No! Vayan a la otra ciudad más grande, no. Vayan a todo el mundo, les
metió ese horizonte. Ese es el coraje: al final Mateo 28 ¿no?
Vayan a todo el mundo enseñando las cosas que yo les enseñé y bautizando
en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo ¡y sepan que yo
estaré con ustedes hasta el fin del mundo! Y ese es el sostén del
coraje, primero viene de la madre y ahora de Jesús.
Jesús es el que nos mantiene en el coraje apostólico que nos mantiene a
llevar el mensaje, y eso lo hago, estoy en casa y está fulano enfermo,
lo voy a ver y dejo caer una gotita de palabra a aquel tiene esta
dificultad... una gotita de palabra. No sé, cada uno vea la manera como
puede llevar adelante eso.
NOEL: Usted también nos habla a todos los que estamos sirviendo,
acerca de no adueñarnos de cosas o de posiciones y no dejar a veces,
que los que vienen queriendo buscar a Dios se topan con situaciones que
en vez de traer no hacemos ese trabajo como debería de ser. Yo sé que lo
debe de haber repetido muchas veces. El tener este diálogo con usted no
es para un canal secular, es para nosotros, es para la familia, por eso
le pregunto con esa confianza. Usted lo ha repetido pero sigue habiendo
esta situación en estos, cuando se habla de que se van a levantar
muros, también nosotros dentro de la Iglesia, tenemos muros. ¿Cómo hacer
para derribar esos muros?
PAPA FRANCISCO: Una imagen que yo suelo usar mucho es
que las iglesias tienen que tener las puertas abiertas. Una iglesia con
puertas cerradas no sirve. En el apocalipsis hay una cosa muy bella y
está en el capítulo 1 o 2, cuando Jesús habla a las 7 iglesias y a una
de las siete iglesias les dice: “Yo estoy a la puerta y llamo, si
alguien me abre yo voy a entrar, voy a cenar con él”. O sea Jesús que
golpea la puerta de nuestro corazón para que le abramos, pero a mí se me
ocurre pensar ¡de puro malo que soy! Se me ocurre pensar que muchas
veces Jesús está golpeando la puerta pero desde adentro para que lo
dejemos salir a evangelizar.
A veces los cristianos lo tenemos encerrado. Una iglesia que tiene las
puertas cerradas es una iglesia que tiene a Jesús golpeando las puertas
desde adentro porque quiere salir.
NOEL: ¿Cuál es ese mensaje concretamente para
nosotros los laicos dentro de un deseo genuino de llevar a Cristo, con
la frescura, con la alegría, como usted lo ha dicho? No venir con una
actitud, que no atrae a nadie. Usted lo ha dicho, mucha gente no es
atraída cuando se le está golpeando cuando se le está amenazando. Todo
ese tipo de cosas que a veces se dan nosotros los laicos cómo debemos de
ser efectivos. Ya lo habló una palabra coraje, tenemos que tener
coraje, pero ¿Qué más ingredientes nos faltan a los laicos para estar
convencidos de nuestra fe?
PAPA FRANCISCO: Esta es una idea mía ¿no?, pero estoy
casi seguro que así es, falta oración. Porque sin oración no hay coraje,
falta intercesión, tenemos que orar más y salir, pero con oración
siempre, porque salgo con el Señor. ¿No es cierto? La oración es lo que
me une al Señor, educar en la oración, en la lectura meditada de la
palabra de Dios y orante, ¿no? Creo que técnicamente la llaman la lectio
divina ¿no? Ese es un ejercicio tan lindo, y todos tenemos un cuarto de
hora por día para hacerlo, tomar la
biblia, un pedazo y rumiar un poquito y orar, entonces la oración y orar.
NOEL: ¿Qué desearía ver en los hogares, si la Iglesia de salida
va a los hogares? Porque menos del 10 por ciento van a la iglesia, pero
el 90 está afuera tenemos que ir por ellos, porque a veces no la pasamos
solamente con el mismo grupo, tenemos que salir, pero si saliéramos a
las casas y nos abrieran la puerta y nos dijeran “necesitamos oración,
mi familia está dividida tiene problemas”. Muchos grupos han hecho
presencia, pero, ¿No le gustaría ver brigadas de misericordia, grupos
que hagan la lectio divina en la casa, que hagan oración el rosario, o que se consagre la familia, la iglesia doméstica a Jesús, a la Virgen María? ¿Qué le gustaría ver?
PAPA FRANCISCO: Todo eso que usted ha dicho. Es tanta
la variedad de cosas ¿no?. Que las bienaventuranzas vayan creciendo en
esa casa, son un programa evangélico. Las Bienaventuranzas.
NOEL: Santidad, le han hecho muchos medios la pregunta, ¿Qué
legado quiere dejar? Un sacerdote muy místico, me dice: “siento que el
Papa tiene muchas cosas, que el Papa quiere dejar y decir en determinado
momento. Usted como Pontífice de la Iglesia ¿Hay cosas que quiere
decir? Dice Jesús, dejó siete palabras, que serían esas cosas como
claves.
PAPA FRANCISCO: Iglesia en salida es una. Puertas
abiertas, salir, cristianos en la calle, cristianos convencidos. Iglesia
orante, no puedo llegar a Jesús si no hablo con Él si no lo conozco.
Iglesia orante intercesora, quiero tocar un puntito que es clave,
cristianos que sepan adorar al Señor, adorar a Dios.
El acto de adoración en silencio, un acto de adoración, uno sale con la
fuerza de saber que hay alguien allá arriba, que es el Señor es Dios, es
la fuerza más grande, adorar a Dios: yo te adoro Señor, porque nuestra
oración a veces es muy mezquina, voy para pedir, “Señor dame esto tengo
este problema”. Está bien. Él nos quiere nos da una mano y arregla
cosas.
Usted lo sabe por experiencia, pero, también algunos van a agradecer,
pero ya es menos los que van a agradecer, pero adorar, que poquitos
saben adorar, adorar a Dios que es el Señor en este mundo donde está
lleno de señores, caciques diría yo, caciques de señores mundanos. No
sé, que se creen los dueños del planeta, y este, no sé.
No me refiero a los que gobiernan los pueblos, no, también millonarios.
El único señorío es del Señor, esos señoríos son el espíritu del mundo y
esto es otra cosa, esto es lo que me gustaría dejar, dejar en cada
hogar cristiano, en cada familia cristiana, en cada pueblo cristiano: la
conciencia de que el espíritu del mundo no es de Dios, es la antítesis
de Dios.
Por eso el Señor Jesús, cuando en la Última Cena ruega al Padre, ruega,
no para que los saques del mundo, sino para que los defiendas. Nosotros
tenemos que estar en el mundo, no somos monjes de clausura, tenemos que
estar bien metidos en el mundo. Los monjes de clausura están en el mundo
de otra manera pero están, pero tener cuidado que la mundanidad no nos
corrompa.
La mundanidad empieza por el dinero, el diablo entra por el bolsillo, en
el dinero. Jesús al dinero le dio estatus de señor, cuando dice nadie
puede servir a dos señores, a dos patrones. O sirve a Dios o sirve al
dinero, no dice al diablo, al dinero, o sea es señor, señor del mundo.
Servir a Dios significa no estar dependiendo del dinero. Al centro de mi
vida está el Señor, no el dinero. Ese pasaje del Evangelio a mí siempre
me impresionó, Jesús dice el señor dinero, es un señor pero cuando
manda destruye, cuando se usa para utilizar a las personas.
Además te da seguridad, una seguridad que no es la de Dios, simplemente
que uno necesita su sueldo de todos los meses todo, pero vivirlo con
cierta sobriedad, austeridad. Recuerdo una vez hace muchos años, conocí a
una persona, la había visto una sola vez. Sabía quién era, muy
importante, un empresario muy importante, yo era muy amigo de un
pariente de él.
Un día me contó que está muy mal, tiene un cáncer y es terminal, es un
hombre, él dice que es cristiano, dice que es católico, sería bueno que
se acercara un sacerdote para darle los
sacramentos
y se prepare a bien morir. Creo que sí, que recibió al sacerdote, pero
era tal su arraigo al dinero que ese hombre tres días antes de morir,
internado, compró una villa.
No sé si por Suiza, por Austria o dónde, lujosísima, para él, para los
tres días que le quedaban. Además, la casa que tenía y todas las casas
de veraneo, todo eso, o sea no pudo liberarse, en los umbrales de la
eternidad, no pudo liberarse del dinero. No digo que se haya condenado o
no, porque recibe el sacramento y Dios sabe perdonar... pero el dinero,
cuando te agarra… pero ese es el primer paso adonde te lleva el dinero,
a la vanidad.
Segundo paso: y la vanidad te llena la cabeza de humo, entonces uno en
vez de mirar a la gente a los ojos, la mira así, la mira de costado. Soy
superior, la vanidad, le gusta aparentar al vanidoso, como el pavo
real, el pavo real uno lo mira y qué cosa hermosa, pero ¿Cuál es la
verdad del pavo real? Da la vuelta y miras lo de atrás. Es la verdad,
hablo de cosas reales. El segundo paso es la vanidad y ¿Cuál es el
tercer paso? El orgullo, la soberbia y de ahí todos los pecados.
El primer paso: el dinero, el diablo se mete por el bolsillo. Segundo
paso, la vanidad, porque tengo el dinero soy vanidoso, en vez de usarlo
para bien lo uso para mí mismo, para maquillarse el alma, maquillarme la
vida, maquillarme todo, maquillarme la importancia social... lo que
sea. El tercer paso es el orgullo, la soberbia, que es la virtud del
demonio.
NOEL: Esta es una gran catequesis
para todos nosotros, yo le dije: “yo no vine a sobarle el lomo”, como
usted dijo de usar esa palabra (risas). Ahora también, no vengo a
sobarle el lomo, pero a subirle el rating del reino de Dios. ¿Qué le
parece?
PAPA FRANCISCO: Me parece bien. Que el Señor ayude en
todo esto. Que el Señor ayude. Vea cómo el demonio le sobó el lomo a
Jesús, después de ayunar en el desierto, sintió hambre, y se le acercó:
”si vos sos el hijo de Dios”. Sospechaba el demonio, muy
inteligente...”haced un milagro... haced que estas piedras sean pan y
tenés el poder... una riqueza... el pan a mano”. Jesús le contesta
(después vuelvo sobre las respuestas).
Segundo paso: “¿Qué vas a hacer ahora, te vas a pasar predicando y todo?
Junta la gente, subite al techo del templo, tírate abajo, no te va a
pasar nada porque los Ángeles te van a sostener, y con ese espectáculo
ya todo el mundo va a creer en ti”. Vanidad. Jesús le contesta, cuando
vio que no, no enganchaba. Lo lleva a lo alto y le hace ver todos los
reinos de la tierra y ahí se saca la careta y le dice “te los regalo
todos si me adoras”. El último precio que pone. ¿Cómo contestó Jesús al
diablo? ¡No le contestó con una palabra suya!, ¡Porque con el diablo no
se dialoga! No se puede dialogar, porque nos gana siempre; Le contesta
con la palabra de Dios: “No solo de pan vive el hombre sino de toda
palabra que sale de la boca de Dios. No tentarás al Señor tu Dios,
Adorarás al Señor tu Dios y a Él solo servirás”. ¿Por qué? Porque una
palabra suya puede ser peligrosa frente a la astucia del demonio,
¡Cuando el demonio tienta la palabra de Dios!
NOEL: Le voy a no más mencionar un nombre y usted dice unas
palabras para ellos, una respuesta para ellos o sea una respuesta así
cortita: Jóvenes
PAPA FRANCISCO: Bueno a los jóvenes, lo que yo les pido
es que no se jubilen a los 20 años. Es muy triste ver un joven que se
jubile. El joven tiene que mirar adelante y luchar y pelear y usted
puede hablar contando su vida a los jóvenes, miró siempre adelante y
tantos así.
Por favor chicos no se jubilen, el futuro depende de ustedes, de los
jóvenes ¿eh? Tengan coraje, se van a equivocar mil veces pero van a
hacer cosas. Hay una manera de no equivocarse: quedarse encerrados en la
casa, se quedan encerrados se jubilan y se apolillan… Un joven con el
alma apolillada... que feo muy feo. Salgan, tengan ilusiones, apuesten a
la vida, pero también hablen con los abuelos.
El profeta Joel en el capítulo cuarto dice una cosa muy hermosa:
hablando de la gracia de Dios, en el pueblo de Dios: entonces los
ancianos tendrán sueños, y los jóvenes van a profetizar a los del medio
los deja al costado. La memoria de los pueblos son los ancianos,
anímense hablen con los abuelos y de ahí saquen fuerzas de esa memoria.
Para ir adelante, profeticen, no profeticen solos, sino a partir de la
memoria de los viejos. Vayan adelante, un pie apoyado en la memoria y el
otro adelante. La esperanza, el coraje, nada de jubilación, nada de
apolillamiento, nada de irse solitos. No, enganchados a la memoria del
abuelo y profetizando al futuro. Anímense, les va a ir muy bien.
NOEL: ¿Qué les dice a las madres solteras?, que la mayoría son madres solteras pero también hay padres solteros.
PAPA FRANCISCO: Cuiden a sus hijos, Dios sabe, Dios es
el gran padre, y sabe la historia de cada una, cada uno, cómo llegó a
esa situación. En sus manos tienen una promesa, tienen un futuro.
Cuídenlos, dedíquense a sus hijos y mucha ternura por favor.
Una de las enfermedades que tiene el mundo de hoy es la
cardioesclerosis, corazones escleróticos duros, no saben expresar el
amor y el cariño. Ternura, necesitamos ternura, necesitamos la
revolución de la ternura, usted tiene ese niño, vino como vino, pero con
mucha ternura llevarlo adelante y ustedes mismos de esta manera
contagien ternura.
NOEL: Los ancianos, los abuelos muchos de ellos olvidados, solo eso.
PAPA FRANCISCO: De las cosas más tristes porque ellos
son los que nos dieron la vida, los que tienen la memoria de los
pueblos, y en este mundo, en esta cultura que es la cultura del
descarte, ya cuando el abuelo no sirve se descarta.
Mi abuela me contaba, de chicos nos contaba muchas historias, recuerdo
una: un señor de familia bien trabajador de una linda familia, estaba
casado, varios hijos y su papá, viudo, vivía con ellos, pero el papá se
fue poniendo viejo y... en la mesa cuando comía se le caía un poco la
comida, se babosea.
Entonces él dijo no, a papá no lo podemos tener con nosotros porque no
podemos invitar gente, entonces le compró una mesa chiquita y lo mandó a
comer en la cocina, entonces la familia comía en el comedor y el
viejito en la cocina, porque se baboseaba y quedaba mal. ¡Claro en el
fondo estaba negando a su padre! ¿No? Y bueno a la semana llega del
trabajo y encuentra a su hijo el más pequeño que tenía 4 años, y estaba
con un martillo, unos clavos ahí, unas maderas jugando. Entonces el papá
le pregunta qué estás haciendo, estoy haciendo una mesa papá. ¿Una mesa
para qué? Para cuando vos seas viejo, para que puedas comer en la
cocina. El chico vio eso (
el Papa apunta su dedo al corazón).
Yo les digo, si ustedes, abandonan a los abuelos, sepan que la vida les
puede pagar con la misma moneda. Los abuelos son la memoria, no
descartarlos, la memoria de la familia, la memoria del pueblo, la
memoria de la fe, no descartarlos, los abuelos son una riqueza muy
grande.
Conozco un lugar, un país que está pasando por una crisis de
desocupación bastante fuerte, y claro los abuelos tienen la pensión,
tienen la jubilación. El interés no es por amor, el amor al abuelo se
despertó en ese lugar por el comentario de toda la gente, se acordaron
de los abuelos por la pensión, la jubilación. A los abuelos yo les
diría: ustedes tienen el privilegio de poder orar, sean intercesores de
sus hijos, de sus nietos, de sus bisnietos, oren, oren, con su oración
sostengan a la familia.
NOEL: Los párrocos que a veces se les hace la tarea pesada, son muchas cosas. Una palabra para los párrocos sacerdotes.
PAPA FRANCISCO: A veces el párroco tiene que llevar
tantas cosas además de los problemas de la parroquia, los problemas que
se les confían y pueden caer en un gran cansancio. Yo les diría frenen
un poco cuando están así. Cuando están así váyanse al sagrario, delante
de la imagen de la Virgen, descansen un poquito, “padre si hago eso me
duermo”. Dormite 20 minutos delante del Señor que te va a hacer bien.
NOEL: Bueno, yo quisiera agradecerle, un mensaje para nosotros
como apostolado El Sembrador que estamos sembrando y somos llamados a
sembrar. Creo que la semilla ha caído en tierra buena, un mensaje para
todos nuestros hermanos, servidores, miembros de este apostolado, que
nuestra intención y nuestro deseo mayor es ir, salir y hacer eso que
Jesús nos ha indicado y lo que usted nos viene diciendo.
PAPA FRANCISCO: Bueno usted se me adelantó un poquito,
pero… en la respuesta. Pero el mensaje de Dios: tengan puntería, o sea
que caiga en tierra buena, pero algunos van sembrando como quien va de
paseo y no les interesa la semilla, no la palabra, la semilla sagrada,
fíjate bien donde cae, no las desperdicies.
NOEL: Quisiéramos ya en este momento solamente pedirle su
bendición para todos los que van a ver esto, porque yo no vengo aquí
solo, vengo representando a muchísima gente, que desearían estar cerca,
como estoy yo, como estamos aquí nosotros, pero nuestra tarea es que
usted a través de este medio llegue, toque, con lo que nos ha dicho, con
su corazón abierto, lo que nos ha mencionado que desearía. Nosotros no
lo tomamos solamente como un comentario, como una plática más, la
queremos hacer nuestra y llevarla a cabo. Así como ha sido su deseo. Yo
como hijo, usted como papá, yo siento el deseo de cumplir y llevar a
cabo también sus buenos deseos.
PAPA FRANCISCO: Adelante, coraje, oración y mucha ternura, mucha ternura. Les bendiga Dios Todopoderoso, el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.