miércoles, 17 de agosto de 2016

PAPA FRANCISCO AUDIENCIA GENERAL


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Miércoles 17 de agosto de 2016


Queridos hermanos y hermanas
Jesús se conmovió al ver a la multitud que estaba extenuada y hambrienta, y salió a su encuentro para socorrerla. No solamente se preocupó de los que le seguían, sino que deseaba que sus discípulos se comprometieran en auxiliar al pueblo, mandándoles: «dadles vosotros de comer».


La bendición de Jesús sobre los cinco panes y los dos peces anuncia de antemano la Eucaristía, de la que el cristiano se alimenta y de la que saca fuerza para la vida. La Eucaristía nos va trasformando en Cuerpo de Cristo y en alimento para nuestros hermanos. Jesús desea que su alimento llegue a todos y que sus discípulos, que somos nosotros, sean los que lo entreguen a los demás.


Jesús nos ha enseñado el camino a seguir y nos manda que seamos nosotros quienes lo llevemos a los demás, a él, que es alimento que sacia y da vida, crea unidad y comunión.

* * * * *
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de España y Latinoamérica. Los invito a alimentarse constantemente de la Eucaristía para ser a su vez alimento para los demás e instrumento de comunión en la familia, en el trabajo, en el ámbito donde viven, siendo testigos de la misericordia y de la ternura de Dios. Muchas gracias.





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lunes, 15 de agosto de 2016

Papa Francisco: Con la Asunción de María vemos cómo Dios eleva a los humildes



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Papa Francisco. Foto: Bohumil Petrik - ACI Prensa / Virgen María.
Papa Francisco. Foto: Bohumil Petrik - ACI Prensa / Virgen María.
 
VATICANO, 15 Ago. 16 / 06:58 am (ACI).- En el mensaje previo al rezo del Ángelus por la Solemnidad de la Asunción de la Virgen María, el 15 de agosto, el Papa Francisco subrayó que en esta día vemos “que el Señor derriba a los poderosos de su trono y eleva a los humildes”.
El Evangelio de hoy, señaló el Papa, presenta “el encuentro entre María y su prima Isabel, subrayando que ‘María partió y fue sin demora a un pueblo de la montaña de Judá’”.

“En aquellos días, María corría hacia una pequeña ciudad a los alrededores de Jerusalén para encontrar a Isabel. Hoy, en cambio, la contemplamos en su camino hacia la Jerusalén celeste, para encontrar finalmente el rostro del Padre y volver a ver el rostro de su Hijo Jesús”.

El Santo Padre destacó que la Virgen “muchas veces en su vida terrena había recorrido zonas montañosas, hasta la última etapa dolorosa del Calvario, asociada al misterio de la pasión de Cristo. Ahora la vemos llegar a la montaña de Dios, ‘revestida del sol, con la luna bajo sus pies y una corona de doce estrellas en su cabeza’ –como dice el Libro del Apocalipsis– y la vemos cruzar el umbral de la patria celeste”.

domingo, 14 de agosto de 2016

“El fuego de Jesús nos ayuda a superar los muros y las barreras de hoy”, el Papa en el Ángelus




El Papa Francisco con los fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro para rezar la oración mariana del Ángelus del segundo domingo de agosto. - AFP
14/08/2016 12:10

(RV).- “Estamos llamados a convertirnos siempre más en una comunidad de personas guiadas y transformadas por el Espíritu Santo, llenas de comprensión, con el corazón abierto y el rostro gozoso”, lo dijo el Papa Francisco a los fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro para rezar la oración mariana del Ángelus del segundo domingo de agosto.



Comentando el Evangelio que la liturgia presenta este XX Domingo del tiempo Ordinario, el Santo Padre señaló que Jesús utiliza tres imágenes para explicar a sus discípulos el objetivo de su misión: el fuego, el bautismo y la división. Hoy, dijo el Papa, deseo hablar de la primera imagen, aquella del fuego.



“El fuego del cual habla Jesús es el fuego del Espíritu Santo, señaló el Pontífice, es la presencia viva y operante en nosotros desde el día de nuestro Bautismo. Es una fuerza creadora que purifica y renueva, incendia toda humana miseria, todo egoísmo, todo pecado, nos transforma desde adentro, nos regenera y nos hace capaces de amar”.



Sólo con este fuego, indicó el Papa podrá desarrollarse y hacer progresar el Reino de Dios, sólo si nos abrimos completamente a la acción del Espíritu Santo, Él nos donará la audacia y el fervor para anunciar a todos a Jesús y su consolador mensaje de misericordia y de salvación.





Por ello, la Iglesia en el cumplimiento de su misión en el mundo, agregó el Papa Francisco, tiene necesidad de la ayuda del Espíritu Santo para no detenerse ante el miedo, para no habituarse a caminar dentro de los confines seguros. Hoy más que nunca – agregó el Papa - se necesita de sacerdotes, de consagrados y de fieles laicos, con la mirada atenta del apóstol, para conmoverse y detenerse ante las dificultades y la pobreza material y espiritual de nuestro tiempo.

miércoles, 10 de agosto de 2016

PAPA FRANCISCO AUDIENCIA GENERAL

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Miércoles 10 de agosto de 2016


El pasaje del Evangelio que acabamos de escuchar nos muestra a Jesús que, movido por la ternura ante el dolor de la madre viuda que lleva a enterrar a su único hijo, hace el milagro de resucitar al joven, restituyéndolo vivo a su madre. Jesús, en la puerta del pequeño poblado de Naín, no se queda indiferente frente a las lágrimas de la mujer sino que, lleno de misericordia por su sufrimiento, la consuela y actúa.
Durante este Jubileo, sería bueno recordar lo ocurrido en la puerta de Naín, porque sabemos que pasar por la Puerta Santa es dirigimos a la puerta del corazón misericordioso de Jesús que, como al joven difunto, nos invita a levantarnos y nos hace pasar de la muerte a la vida. Él, con su ternura y su gracia, quiere también encontrarse con nosotros y darnos vida abundante. Llegamos a la Puerta Santa para presentar a la misericordia del Señor la propia vida, con sus alegrías y sus sufrimientos, con sus proyectos y sus caídas, con sus dudas y sus miedos, porque sabemos que es la puerta del encuentro entre el dolor de la humanidad y la compasión de Dios.
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viernes, 5 de agosto de 2016

El papa Francisco canonizará en la Plaza de San Pedro a Teresa de Calcuta

 


- 6:15 am - Tags: ,

La beata Teresa de Calcuta será canonizada el próximo 4 de septiembre en una ceremonia que presidirá el papa Francisco y que se celebrará en la Plaza de san Pedro, confirmó el Vaticano.

Texto completo de la meditación del Papa Francisco en Asís

2016-08-04

Queridos hermanos y hermanas

Quisiera recordar hoy, ante todo, las palabras que, según la antigua tradición, san Francisco pronunció justamente aquí ante todo el pueblo y los obispos: «Quiero enviaros a todos al paraíso». ¿Qué cosa más hermosa podía pedir el Poverello de Asís, si no el don de la salvación, de la vida eterna con Dios y de la alegría sin fin, que Jesús obtuvo para nosotros con su muerte y resurrección?

El paraíso, después de todo, ¿qué es sino ese misterio de amor que nos une por siempre con Dios para contemplarlo sin fin? La Iglesia profesa desde siempre esta fe cuando dice creer en la comunión de los santos. Jamás estamos solos cuando vivimos la fe; nos hacen compañía los santos y los beatos, y también las personas queridas que han vivido con sencillez y alegría la fe, y la han testimoniado con su vida. Hay un nexo invisible, pero no por eso menos real, que nos hace ser «un solo cuerpo», en virtud del único Bautismo recibido, animados por «un solo Espíritu» (cf. Ef 4,4). Quizás san Francisco, cuando pedía al Papa Honorio III la gracia de la indulgencia para quienes venían a la Porciúncula, pensaba en estas palabras de Jesús a sus discípulos: «En la casa de mi Padre hay muchas estancias; si no fuera así, ¿os habría dicho que voy a prepararos sitio? Cuando vaya y os prepare sitio, volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo, estéis también vosotros» (Jn 14,2-3).

La vía maestra es ciertamente la del perdón, que se debe recorrer para lograr ese puesto en el paraíso. Y aquí, en la Porciúncula, todo habla de perdón. Qué gran regalo nos ha hecho el Señor enseñándonos a perdonar para experimentar en carne propia la misericordia del Padre. Hemos escuchado hace unos instantes la parábola con la que Jesús nos enseña a perdonar (cf. Mt 18,21-35).

¿Por qué debemos perdonar a una persona que nos ha hecho mal? Porque nosotros somos los primeros que hemos sido perdonados, e infinitamente más. La parábola nos dice justamente esto: como Dios nos perdona, así también nosotros debemos perdonar a quien nos hace mal. Exactamente como en la oración que Jesús nos enseñó, el Padre Nuestro, cuando decimos: «Perdona nuestros pecados como también nosotros perdonamos a todo el que nos debe algo» (Mt 6,12). Las deudas son nuestros pecados ante Dios, y nuestros deudores son aquellos que nosotros debemos perdonar.

Cada uno de nosotros podría ser ese siervo de la parábola que tiene que pagar una gran deuda, pero es tan grande que jamás podría lograrlo. También nosotros, cuando en el confesionario nos ponemos de rodillas ante el sacerdote, repetimos simplemente el mismo gesto del siervo. Decimos: «Señor, ten paciencia conmigo». En efecto, sabemos bien que estamos llenos de defectos y recaemos frecuentemente en los mismos pecados. Sin embargo, Dios no se cansa de ofrecer siempre su perdón cada vez que se lo pedimos. Es un perdón pleno, total, con el que nos da la certeza de que, aun cuando podemos recaer en los mismos pecados, él tiene piedad de nosotros y no deja de amarnos. Como el rey de la parábola, Dios se apiada, prueba un sentimiento de piedad junto con el de la ternura: es una expresión para indicar su misericordia para con nosotros. Nuestro Padre se apiada siempre cuando estamos arrepentidos, y nos manda a casa con el corazón tranquilo y sereno, diciéndonos que nos ha liberado y perdonado todo. El perdón de Dios no conoce límites; va más allá de nuestra imaginación y alcanza a quien reconoce, en el íntimo del corazón, haberse equivocado y quiere volver a él. Dios mira el corazón que pide ser perdonado.

El problema, desgraciadamente, surge cuando nosotros nos ponemos a confrontarnos con nuestro hermano que nos ha hecho una pequeña injusticia. La reacción que hemos escuchado en la parábola es muy expresiva: «Págame lo que me debes» (Mt 18,28). En esta escena encontramos todo el drama de nuestras relaciones humanas. Cuando estamos nosotros en deuda con los demás, pretendemos la misericordia; en cambio cuando estamos en crédito, invocamos la justicia. Esta no es la reacción del discípulo de Cristo ni puede ser el estilo de vida de los cristianos. Jesús nos enseña a perdonar, y a hacerlo sin límites: «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete» (v. 22).

Así pues, lo que nos propone es el amor del Padre, no nuestra pretensión de justicia. En efecto, limitarnos a lo justo, no nos mostraría como discípulos de Cristo, que han obtenido misericordia a los pies de la cruz sólo en virtud del amor del Hijo de Dios. No olvidemos, las palabras severas con las que se concluye la parábola: «Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano» (v. 35).

Queridos hermanos y hermanas: el perdón del que nos habla san Francisco se ha hecho «cauce» aquí en la Porciúncula, y continúa a «generar paraíso» todavía después de ocho siglos. En este Año Santo de la Misericordia, es todavía más evidente cómo la vía del perdón puede renovar verdaderamente la Iglesia y el mundo. Ofrecer el testimonio de la misericordia en el mundo de hoy es una tarea que ninguno de nosotros puede rehuir. El mundo necesita el perdón; demasiadas personas viven encerradas en el rencor e incuban el odio, porque, incapaces de perdonar, arruinan su propia vida y la de los demás, en lugar de encontrar la alegría de la serenidad y de la paz. Pedimos a san Francisco que interceda por nosotros, para que jamás renunciemos a ser signos humildes de perdón e instrumentos de misericordia.


 Papa Francisco recuerda su participación en JMJ 2016 en la Audiencia general
3/8/2016
El Papa Francisco presidió este miércoles la Audiencia General de los miércoles luego de una pausa de un mes y tras haber participado en la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) 2016. El Pontífice destacó pasajes de su reciente visita a Polonia para recordar a Europa que no tendrá futuro sin sus valores fundamentales y que este mundo en guerra necesita el signo de esperanza de la fraternidad.




aica.org  |  Nacional  |  Santa Sede
El P. Lombardi nombrado presidente de la fundación Joseph Ratzinger fue homenajeado por el Papa
Lunes 1 Ago 2016 | 11:24 am


El Papa ofreció una torta al P. Lombardi a bordo del avión de regreso ... ver más
Ciudad del Vaticano (AICA): El padre Federico Lombardi SJ, hasta ayer vocero de la Santa Sede, fue nombrado presidente del Consejo de Administración de la Fundación vaticana “Joseph Ratzinger –    
                                                      Benedicto  XVI”.

martes, 2 de agosto de 2016

El Papa crea Comisión de Estudio sobre Diaconado de mujeres




El Papa Francisco en el encuentro con la Unión Internacional de Superioras Generales, el 12 de mayo de 2016 - OSS_ROM
02/08/2016 14:41
(RV).- El 12 de mayo de 2016, en un encuentro – desarrollado en forma de diálogo en el Aula Pablo VI – con las participantes en la Asamblea Plenaria de las Superioras Generales, el Papa Francisco expresó la intención de «constituir una comisión oficial que pueda estudiar la cuestión» del Diaconado de las mujeres, «sobre todo en lo que respecta a los primeros tiempos de la Iglesia».
«Después de intensa oración y de madura reflexión, Su Santidad ha decidido instituir la Comisión de Estudio sobre el Diaconado de las mujeres, llamando a formar parte de ella a las siguientes personas»:
Presidente:
Mons. Luis Francisco Ladaria Ferrer, S.I., Arzobispo tit. de Tibica, Secretario de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
Miembros:
Sor Nuria Calduch‑Benages, M.H.S.F.N., Miembro de la Pontificia Comisión Bíblica;
Francesca Cocchini, Docente en la Universidad «La Sapienza» y el Instituto Patrístico «Augustinianum», Roma;
Mons. Piero Coda, Presidente del Instituto Universitario «Sophia», Loppiano, y Membro de la Comisión Teológica Internacional;
P. Robert Dodaro, O.S.A., Presidente del Instituto Patrístico «Augustinianum», Roma, y Docente di patrología;
P. Santiago Madrigal Terrazas, S.I., Docente de Eclesiología en la Universidad Pontificia «Comillas», Madrid;
Sor Mary Melone, S.F.A., Rectore Magnífico de la Pontificia Universidad «Antonianum», Roma;
Rev.do Karl‑Heinz Menke, Docente emérito de Teología dogmática en la Universidad de Bonn y Miembro de la Comisión Teológica Internacional;
Rev.do Aimable Musoni, S.D.B., Docente de Eclesiología en la Pontificia Universidad Salesiana, Roma;
Rev.do P. Bernard Pottier, S.I., Docente en el «Institut d'Etudes Théologiques», Bruselas, y Miembro de la Comisión Teológica Internacional;
Marianne Schlosser, Docente de Teología espiritual en la Universidad de Viena y Miembro de la Comisión Teológica Internacional;
Michelina Tenace, Docente de Teología fundamental en la Pontificia Universidad Gregoriana, Roma;
Phyllis Zagano, Docente en la «Hofstra University», Hempstead, Nueva York.
(CdM – RV)

lunes, 1 de agosto de 2016

Papa Francisco escribe un mensaje por la fiesta de San Cayetano, patrono del pan y del trabajo


San Cayetano - RV
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(RV).- En el marco de la fiesta de San Cayetano -patrono del pan y del trabajo- cuya fiesta se celebra en diferentes rincones del mundo y de una manera especial en Argentina, Papa Francisco ha enviado una carta al presidente de la Conferencia Episcopal Argentina, Mons. José María Arancedo, donde habla de la importancia del trabajo ya que “nos confiere dignidad”. 




El santuario de San Cayetano de Liniers en Buenos Aires recibe cada 7 de agosto miles de fieles que participan en la celebración de la memoria litúrgica del santo y que esperan colas kilométricas por las calles del barrio de más de 10 horas para poder estar cerca de su imagen milagrosa. La afluencia es tal que cada hora se celebran misas, siendo la principal la de las 11 de la mañana, que tantas veces celebró el entonces Cardenal Bergoglio.





Texto de la carta de Papa Francisco:
Querido hermano:
Dentro de pocos días celebramos la fiesta de San Cayetano. Por medio tuyo quiero hacer llegar mi saludo y bendición a tantos hombres y mujeres que se congregarán en los diversos templos del país dedicados al Santo para pedir pan y trabajo o para agradecer el hecho de que no les falte.
Recuerdo conmovido los 7 de agosto en Buenos Aires. La Misa en el Santuario de Liniers y luego el recorrido de la cola de la gente hasta el Estadio de Velez. Saludar, escuchar, acompañar la fe de ese pueblo sencillo... y tantas veces, ante la angustia de hombres y mujeres que quieren y buscan trabajo y no encuentran..., sólo atinaba a un apretón de manos, una caricia, mirar esos ojos humedecidos de dolor, y llorar dentro. Llorar sí, porque es duro cruzar to vida con un padre de familia que quiere trabajar y no tiene posibilidad de lograrlo.
A San Cayetano pedimos pan y trabajo. El pan es más fácil conseguirlo porque siempre hay alguna persona o institución buena que to lo acerca, al menos en Argentina donde nuestro pueblo es tan solidario. Hay lugares en el mundo que ni esa posibilidad tienen. Pero trabajo es tan difícil lograrlo, sobre todo cuando seguimos viviendo momentos en los cuales los índices de desocupación son significativamente altos. El pan te soluciona una parte del problema, pero a medias, porque ese pan no es el que ganás con tu trabajo. Una cosa es tener pan para comer en casa y otra es llevarlo a casa como fruto del trabajo. Y esto es lo que confiere dignidad.
Cuando pedimos trabajo estamos pidiendo poder sentir dignidad; y en esta celebración de San Cayetano pedimos esa dignidad que nos confiere el trabajo; poder llevar el pan a casa. Trabajo, esa T (que junto con las otras dos T: Techo y Tierra) está en el entramado básico de los Derechos Humanos; y cuando pedimos trabajo para llevar el pan a casa estamos pidiendo dignidad.
La sabiduría de nuestro pueblo usa un dicho para calificar a quien, pudiendo trabajar no lo hace: "ése vive de arriba". Y nuestra gente menosprecia a quienes "viven de arriba", porque arteramente atisban en ellos una cierta falta de dignidad.
Querido Arancedo: que en esta fiesta de San Cayetano todos los Obispos sepamos acompañar a nuestros hermanos que piden pan y trabajo. Y lo hagamos con cariño, cercanía y oración, y pidamos también para nosotros esa gracia: que nunca nos falte trabajo, ese trabajo al que nos envía el Señor y que nos confiere dignidad.
Por favor, nos te olvides de rezar por mí. Que Jesús te bendiga y la Virgen Santa te cuide. Fraternalmente,
Francisco
(MZ-RV)