domingo, 22 de mayo de 2016

“Dios es una familia de tres Personas que se aman tanto que conforman una sola cosa”, el Papa en el Ángelus

 
Fieles reunidos en la Plaza de San Pedro durante el Ángelus del Papa - AFP (22/5/2015)
Texto y audio completo de las palabras del Papa Francisco antes del rezo del Ángelus:

Queridos hermanos y hermanas ¡buenos días!
Hoy, fiesta de la Santísima Trinidad, el Evangelio de San Juan nos presenta una parte del largo discurso de adiós, pronunciado por Jesús poco antes de su pasión. En este discurso Él explica a los discípulos las verdades más profundas que le conciernen; y así viene delineada la relación entre Jesús, el Padre y el Espíritu. Jesús sabe estar cercano a la realización del diseño del Padre, que se cumplirá con su muerte y resurrección; por eso quiere asegurar a los suyos que no los abandonará, porque su misión será prolongada por el Espíritu Santo. Será el Espíritu quien prolongue la misión de Jesús, es decir, a guiar la Iglesia hacia adelante.


Jesús revela en qué consiste esta misión. Ante todo el Espíritu nos guía a entender las muchas cosas que Jesús mismo tiene aún por decir (cfr. Jn 16,12). No se trata de doctrinas nuevas o especiales, sino de una plena comprensión de todo lo que el Hijo ha oído del Padre y que ha dado a conocer a los discípulos (cfr v. 15). El Espíritu nos guía en las nuevas situaciones existenciales con una mirada dirigida a Jesús y, al mismo tiempo, abierta a los eventos y al futuro. Él nos ayuda a caminar en la historia firmemente enraizados en el Evangelio y también con una dinámica fidelidad a nuestras tradiciones y costumbres.


Pero  el misterio de la Trinidad nos habla también de nosotros, de nuestra relación con el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. De hecho, mediante el Bautismo, el Espíritu Santo nos ha insertado en el corazón y en la vida misma de Dios, que es comunión de amor. Dios es una “familia” de tres Personas que se aman tanto que conforman una sola cosa. Esta “familia divina” no está cerrada en sí misma, sino que es abierta, se comunica en la creación y en la historia y ha entrado en el mundo de los hombres para invitar a todos a formar parte de ella. El horizonte trinitario de comunión envuelve a todos y nos estimula a vivir en el amor y en el compartir fraterno, seguros que allí donde hay amor, allí está Dios.


Nuestro haber sido creados a imagen y semejanza de Dios- comunión nos llama a comprendernos a nosotros mismos como seres-en-relación y a vivir las relaciones interpersonales en la solidaridad y en el amor recíproco. Tales relaciones se desarrollan, ante todo, en el ámbito de nuestras comunidades eclesiales, para que siempre cada vez sea más evidente la imagen de la Iglesia ícono de la Trinidad. Pero también se desarrollan en toda otra relación social, desde la familia hasta las amistades o el ambiente de trabajo - todo: son ocasiones concretas que nos son ofrecidas para construir relaciones humanas cada vez más ricas, capaces de respeto recíproco y de amor desinteresado.


La fiesta de la Santísima Trinidad nos invita a comprometernos en los eventos cotidianos para ser levadura de comunión, de consolación y de misericordia. En esta misión, estamos sostenidos por la fuerza que nos dona el Espíritu Santo: ella cura la carne de la humanidad herida por la injusticia, por el atropello, el odio y la avidez. La Virgen María, en su humildad, ha acogido la voluntad del Padre y ha concebido al Hijo por obra del Espíritu Santo. Que ella, espejo de la Trinidad, nos ayude a reforzar nuestra fe en el Misterio trinitario y a encarnarla con elecciones y actitudes de amor y de unidad.
(MTC / RC - RV).

jueves, 19 de mayo de 2016

PAPA FRANCISCO AUDIENCIA GENERAL Miércoles 18 de mayo de 2016


 Index
  Queridos hermanos y hermanas:
La parábola del rico epulón y del pobre Lázaro presenta dos modos de vivir que se contraponen. El rico disfruta de una vida de lujo y derroche; en cambio, Lázaro está a su puerta en la más absoluta indigencia, y es una llamada constante a la conversión del opulento, que este no acoge.


La situación se invirtió para ambos después de la muerte. El rico fue condenado a los tormentos del infierno, no por sus riquezas, sino por no compadecerse del pobre. En su desgracia, pidió ayuda a Abrahán, con quien estaba Lázaro. Pero su petición no pudo ser acogida, porque la puerta que separaba al rico del pobre en esta vida se había transformado después de la muerte en un gran abismo. 


Esta parábola nos enseña que la misericordia de Dios con nosotros está estrechamente unida a nuestra misericordia con el prójimo; cuando falta nuestra misericordia con los demás, la de Dios no puede entrar en nuestro corazón cerrado. Dios quiere que lo amemos a través de aquellos que encontramos en nuestro camino.



Saludos
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los venidos de España y Latinoamérica. Los invito a no perder la oportunidad, que se presenta constantemente, de abrir la puerta del corazón al pobre y necesitado, y a reconocer en ellos el rostro misericordioso de Dios. Muchas gracias.

martes, 17 de mayo de 2016

Francisco \ Misa en Santa Marta Homilía del Papa: servicio humilde, no poder y dinero, pide Jesús a la Iglesia aún hoy


Homilía del Papa Francisco, en la Casa de Santa Marta - OSS_ROM
17/05/2016 12:17
Servicio y humildad: camino de los cristianos, como nos enseña y quiere Jesús

(RV).- El camino que indica Jesús es el del servicio, aunque a menudo en la Iglesia se busca poder, dinero y vanidad. Fue el vibrante llamado del Papa Francisco, en la Misa matutina en la Casa de Santa Marta. Recordó que los cristianos deben vencer las ‘tentaciones mundanas’, que dividen a la Iglesia y puso en guardia contra los trepadores, tentados de destruir a alguien, con tal de trepar.
Jesús enseña a sus discípulos el camino del servicio, pero ellos se preguntan quién será el más grande entre ellos. El Papa reflexionó con el Evangelio del día sobre las tentaciones mundanas que aún hoy arruinan el testimonio de la Iglesia. Y reiteró que Jesús habla un lenguaje de humillación, de muerte,  de redención. Mientras ellos hablan un lenguaje de trepadores: ¿quién subirá más en el poder?


Los cristianos deben vencer la tentación de trepar, de tener más poder
Es una tentación que tenían ellos, estaban tentados por la forma de pensar mundana. Se preguntan quién será el más grande, mientras Jesús les dice que hay que ser ‘el último’, ‘el servidor de todos’:
«En el camino que Jesús nos indica para ir adelante, el servicio es la regla. El más grande es el que sirve, el que es más, está al servicio de los otros, no el que se vanagloria, que busca poder,  dinero… vanidad, orgullo. No, estos no son los grandes. Es lo que pasó aquí con los apóstoles, también con la mamá de Juan y Santiago. Es una historia que sucede cada día en la Iglesia, en cada comunidad. ‘¿quién es el más grande de nosotros? ¿quién manda?’ Las ambiciones. En cada comunidad – parroquias o instituciones – siempre estas ganas de trepar, de tener poder».
También en la primera lectura, con la Carta de Santiago, se pone en guardia contra las pasiones por el poder, la envidia, los celos que destruyen al otro.


Nunca chismes que embarran al otro con tal de mandar
Éste es el mensaje para la Iglesia también hoy. El mundo habla de los que tienen más poder para mandar. Jesús afirma que ha venido al mundo «para servir. No para ser servido»:
«La vanidad, el poder… Como cuando tengo esas ganas mundanas de estar con el poder. No de servir, sino de ser servido. No se ahorra nada, con tal de llegar: chismes, embarrar a los otros…La envidia y los celos hacen este camino y destruyen. Es algo que todos conocemos, todos. Sucede hoy en toda institución de la Iglesia: parroquias, colegios, otras instituciones, también en los obispados… todos. Es lo que quiere el espíritu del mundo, que es espíritu de riqueza, vanidad y orgullo».
«Dos formas de hablar», constató el Papa Francisco: Jesús enseña el servicio y los discípulos discuten sobre quién será el más grande entre ellos. Mientras Jesús enseña que el camino en la vida cristiana es el servicio y la humildad


El espíritu mundano es enemigo de Dios, divide a la Iglesia
Cuando los grandes santos decían que se sentían tan pecadores es porque habían comprendido este espíritu del mundo, que estaba dentro de ellos y tenían tantas tentaciones mundanas, señaló también el Papa, recordando que nadie puede asegurar que un santo:
«Todos estamos tentados por estas cosas, estamos tentados de destruir al otro para trepar. Es una tentación mundana, que divide y destruye a la Iglesia. No es el Espíritu de Jesús. Qué lindo, imaginemos la escena: Jesús dice estas palabras y los discípulos dicen ‘no, mejor no preguntar mucho, vamos adelante’. Y los discípulos prefieren discutir entre ellos sobre quién será el más grande. Nos hará bien pensar en las tantas veces que hemos visto esto en la Iglesia y en las tantas veces que hicimos esto. Y pedir al Señor que nos ilumine, para comprender que el amor al mundo, es decir este espíritu mundano, es enemigo de Dios».
(CdM – RV)

domingo, 15 de mayo de 2016

Papa: Espíritu Santo cascada de gracia para toda la humanidad

(CdM – RV)
Voz y texto de completo de la homilía del Papa:

«No los dejaré huérfanos» (Jn 14,18)
La misión de Jesús, culminada con el don del Espíritu Santo, tenía esta finalidad esencial: restablecer nuestra relación con el Padre, destruida por el pecado; apartarnos de la condición de huérfanos y restituirnos a la de hijos.
El apóstol Pablo, escribiendo a los cristianos de Roma, dice: «Los que se dejan llevar por el Espíritu de Dios, esos son hijos de Dios. Han recibido, no un espíritu de esclavitud, para recaer en el temor, sino un espíritu de hijos adoptivos, que nos hace gritar: ¡Abba, Padre!» (Rm 8,14-15). He aquí la relación reestablecida: la paternidad de Dios se reaviva en nosotros a través de la obra redentora de Cristo y del don del Espíritu Santo.

El Espíritu es dado por el Padre y nos conduce al Padre. Toda la obra de la salvación es una obra que regenera, en la cual la paternidad de Dios, mediante el don del Hijo y del Espíritu, nos libra de la orfandad en la que hemos caído. También en nuestro tiempo se constatan diferentes signos de nuestra condición de huérfanos: Esa soledad interior que percibimos incluso en medio de la muchedumbre, y que a veces puede llegar a ser tristeza existencial; esa supuesta independencia de Dios, que se ve acompañada por una cierta nostalgia de su cercanía; ese difuso analfabetismo espiritual por el que nos sentimos incapaces de rezar; esa dificultad para experimentar verdadera y realmente la vida eterna, como plenitud de comunión que germina aquí y que florece después de la muerte; esa dificultad para reconocer al otro como hermano, en cuanto hijo del mismo Padre; y así otros signos semejantes.

A todo esto se opone la condición de hijos, que es nuestra vocación originaria, aquello para lo que estamos hechos, nuestro «ADN» más profundo que, sin embargo, fue destruido y se necesitó el sacrificio del Hijo Unigénito para que fuese restablecido. Del inmenso don de amor, como la muerte de Jesús en la cruz, ha brotado para toda la humanidad la efusión del Espíritu Santo, como una inmensa cascada de gracia. Quien se sumerge con fe en este misterio de regeneración renace a la plenitud de la vida filial.
«No los dejaré huérfanos». Hoy, fiesta de Pentecostés, estas palabras de Jesús nos hacen pensar también en la presencia maternal de María en el cenáculo. La Madre de Jesús está en medio de la comunidad de los discípulos, reunida en oración: es memoria viva del Hijo e invocación viva del Espíritu Santo. Es la Madre de la Iglesia. A su intercesión confiamos de manera particular a todos los cristianos, a las familias y las comunidades, que en este momento tienen más necesidad de la fuerza del Espíritu Paráclito, Defensor y Consolador, Espíritu de verdad, de libertad y de paz.
Como afirma también san Pablo, el Espíritu hace que nosotros pertenezcamos a Cristo: «El que no tiene el Espíritu de Cristo no es de Cristo» (Rm 8,9). Y para consolidar nuestra relación de pertenencia al Señor Jesús, el Espíritu nos hace entrar en una nueva dinámica de fraternidad. Por medio del Hermano universal, Jesús, podemos relacionarnos con los demás de un modo nuevo, no como huérfanos, sino como hijos del mismo Padre bueno y misericordioso. Y esto hace que todo cambie. Podemos mirarnos como hermanos, y nuestras diferencias harán que se multiplique la alegría y la admiración de pertenecer a esta única paternidad y fraternidad.

miércoles, 11 de mayo de 2016

Catequesis del Papa: “Abramos nuestro corazón para ser misericordiosos como el Padre”




El Papa Francisco dedicó su catequesis a la parábola del Padre misericordioso - ANSA
11/05/2016 11:03
(RV).- El Papa Francisco dedicó su catequesis semanal a la parábola del Padre misericordioso y animó a abrir los corazones para “ser misericordiosos como el Padre”.
Ante miles de fieles reunidos en la plaza de San Pedro, el Obispo de Roma destacó que esta parábola marca el modo de actuar de Dios Padre con los hombres, abre los corazones a la esperanza y devuelve la dignidad de hijos de Dios.
Asimismo, el Pontífice remarcó que los dos hijos “necesitaban experimentar la misericordia” y explicó que “el hijo menor, sumido en la tristeza, pensaba merecer un castigo por los pecados cometidos, mientras que el hijo mayor, presumiendo de estar siempre con el padre, esperaba una recompensa por los servicios prestados”.
En este sentido, el Papa destacó que “la lógica de la misericordia no entiende de premios o castigos, sino de acoger a todo el que necesita de misericordia y perdón, y de que todos vuelvan a ser hermanos” por lo que exhortó a responder a la invitación de Jesús “a participar en la fiesta de la misericordia y de la fraternidad” para abrir el corazón y ser “misericordiosos como el Padre”.

(Mercedes De La Torre – Radio Vaticano).
Texto y audio de la catequesis que el Santo Padre Francisco pronunció en nuestro idioma:

Queridos hermanos y hermanas:
La parábola del Padre misericordioso nos muestra la lógica de la misericordia de Dios. Esta marca su modo de actuar con los hombres, abre nuestros corazones a la esperanza y nos devuelve la dignidad de hijos de Dios. La lógica de la misericordia usada por el padre es muy distinta a la lógica usada por los dos hijos de la parábola, pues el hijo menor, sumido en la tristeza, pensaba merecer un castigo por los pecados cometidos, mientras que el hijo mayor, presumiendo de estar siempre con el padre, esperaba una recompensa por los servicios prestados. Tanto el uno como el otro necesitaban experimentar la misericordia, por eso el padre invita a ambos a hacer fiesta, pues la lógica de la misericordia no entiende de premios o castigos, sino de acoger a todo el que necesita de misericordia y perdón, y de que todos vuelvan a ser hermanos. Precisamente en ver a los hijos juntos y reconociéndose como hermanos consiste la alegría del padre.
Saludo cordialmente a los peregrinos de lengua española, en particular a los grupos provenientes de España y Latinoamérica. Acojamos con gozo la invitación de Jesús a participar en la fiesta de la misericordia y de la fraternidad, y abramos nuestro corazón para ser misericordiosos como el Padre. Que Dios los Bendiga
.

sábado, 7 de mayo de 2016

El Papa insta a la UE a no criminalizar a emigrantes ilegales Al recibir el premio Carlomagno, pidió a los europeos abrazar "un nuevo humanismo" basado en la integración

Sábado 07 de mayo de 2016





ROMA.- "Sueño una Europa donde ser emigrante no sea un delito, sino una invitación a un mayor compromiso con la dignidad de todo ser humano. Sueño una Europa de la cual no se pueda decir que su compromiso por los derechos humanos ha sido su última utopía." Con estas palabras, que evocaron el famoso discurso de Martin Luther King -nueve veces dijo "sueño una Europa"-, el Papa volvió a sacudir ayer a la dirigencia política europea por el drama migratorio.


En un momento en el cual la Unión Europea (UE) no sabe cómo enfrentar la peor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial, Francisco llamó a un "nuevo humanismo europeo", basado en la integración, el diálogo y una economía social de mercado. Reclamó construir puentes y derribar muros.



"El tiempo nos enseña que no basta solamente con la integración geográfica de las personas, sino que el reto es una fuerte integración cultural", afirmó, en un fuerte discurso que pronunció tras recibir el premio Carlomagno de Aachen, el más prestigioso de Europa. La distinción fue otorgada en el pasado a figuras de la estatura de Konrad Adenauer, Winston Churchill y Juan Pablo II, entre otros. El motivo del galardón al Papa, que en 2013 viajó a la isla de Lampedusa y hace unas semanas a Lesbos, fue "su extraordinario compromiso en favor de la paz, de la comprensión y de la misericordia en una sociedad europea de valores".


Fue la primera vez que Jorge Bergoglio aceptó recibir una distinción, como él mismo recordó en febrero pasado en el vuelo que desde México lo llevó a Roma. Entonces explicó que había decidido hacer una excepción con el premio Carlomagno debido al momento crítico que atraviesa Europa.




Llamó luego a aggiornar la idea de Europa, para que construya "un nuevo humanismo basado en tres capacidades: la capacidad de integrar, la capacidad de diálogo y la capacidad de generar".
"La identidad europea es, y siempre ha sido, una identidad dinámica y multicultural", subrayó. Por otro lado, destacó que "si hay una palabra que tenemos que repetir hasta cansarnos es «diálogo»", y destacó el crucial rol de los jóvenes.
"Ellos no son el futuro de nuestros pueblos, son el presente. Son los que ya hoy con sus sueños, con sus vidas, están forjando el espíritu europeo. No podemos pensar en el mañana sin ofrecerles una participación real como autores de cambio y de transformación. No podemos imaginar Europa sin hacerlos partícipes y protagonistas de este sueño", dijo el Papa, al denunciar la alta desocupación que hace que muchos europeos deban emigrar.
En una nueva denuncia del sistema actual, llamó asimismo a buscar "nuevos modelos económicos más inclusivos y equitativos, orientados, no para unos pocos, sino para el beneficio de la gente y de la sociedad". Y señaló concretamente como solución "la economía social de mercado", alentada también por sus predecesores.


"Tenemos que pasar de una economía líquida, que tiende a favorecer la corrupción como medio para obtener beneficios, a una economía social", señaló.
Francisco cerró un discurso memorable evocando el famoso "I have a dream", de Martin Luther King.
 "Como un hijo que encuentra en la madre Europa sus raíces de vida y fe, sueño un nuevo humanismo europeo. Sueño una Europa joven, capaz de ser todavía madre. Sueño una Europa que promueva y proteja los derechos de cada uno, sin olvidar los deberes para con todos".

viernes, 6 de mayo de 2016

“Sueño una Europa que promueva y proteja los derechos de cada uno”, el Papa al recibir el Premio Carlomagno

2016-05-06 Radio VaticanaRV15428_LancioGrande
(RV).- El Papa Francisco recibió el Premio Carlomagno en el Vaticano. La ceremonia de premiación se llevó a cabo este viernes en la Sala Regia del Palacio Apostólico.
El Papa recibió el galardón de manos de la canciller alemana, Angela Merkel y de los presidentes de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker; del Parlamento europeo, Martin Schulz, y del Consejo de la Unión Europea, Donald Tusk.