martes, 21 de abril de 2026

En Guinea Ecuatorial León XIV

 

El Papa a las Autoridades: aplicar políticas contracorriente centradas en el bien común

En su primer encuentro en Guinea Ecuatorial, León XIV se dirige a las autoridades del país y advierte que el destino de la humanidad corre el riesgo de verse trágicamente comprometido “sin un cambio de rumbo en la asunción de la responsabilidad política y sin respeto por las instituciones y los acuerdos internacionales”.

María Cecilia Mutual - Ciudad del Vaticano

En un mundo “herido por la prepotencia”, hay que “valorar a quienes creen en la paz, y atreverse a aplicar políticas que vayan contracorriente, centradas en el bien común”. Fue el llamamiento del Papa León XIV en el encuentro con las autoridades, los representantes de la sociedad civil y el cuerpo diplomático de Malabo, primera cita de su visita apostólica a Guinea Ecuatorial, hoy 21 de abril.

El Papa aterrizó en el aeropuerto internacional de Malabo, procedente de Luanda, entorno a las 12:31 hora local y, tras la ceremonia de bienvenida y una breve reunión privada con el presidente Teodoro Obiang Nguema Mbasogo, se trasladó al Palacio Presidencial para la visita de cortesía al mandatario guineano. Ya en el salón del palacio presidencial, se encontró con las autoridades y representantes de la sociedad civil.

Lea aquí el texto integral del Papa a las autoridades de Guinea Ecuatorial

“Me alegra estar aquí para visitar al querido pueblo de Guinea Ecuatorial”, expresó el Pontífice iniciando su discurso, precedido por las palabras de bienvenida del presidente Mbasogo a quien agradeció por las palabras que le dirigió, como así también por la acogida recibida.  

Siguiendo los pasos del mandato de San Juan Pablo II, que visitó esta tierra hace 44 años, y del Concilio Vaticano II, el Papa León se presentó ante las autoridades de Guinea Ecuatorial explicando los motivos y los sentimientos que lo han llevado hasta allí  “para confirmar en la fe y consolar al pueblo de este país en rápida transformación. Pues, al igual que en el corazón de Dios – precisó – también en el corazón de la Iglesia resuena el eco de cuanto ocurre aquí en la tierra, entre millones de hombres y mujeres por los cuales nuestro Señor Jesucristo dio su vida”.


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