domingo, 7 de diciembre de 2025

Llamados a una conversión auténtica

 

El Papa llama a la conversión y a preparar el corazón para la llegada del Reino de Dios

En el segundo domingo de Adviento, León XIV recuerda que, ante la inminencia del Reino de Dios, los fieles son llamados a una conversión auténtica y a prepararse para una novedad divina.

Patricia Ynestroza - Ciudad del Vaticano

"Cada uno de nosotros puede ser una pequeña luz, si acoge a Jesús, brote de un mundo nuevo. Aprendamos a hacerlo como María, nuestra Madre, mujer que aguarda con confianza y esperanza".

El Papa León XIV, ante los fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro, en este segundo domingo de Adviento, ofreció un mensaje profundamente esperanzador y a la vez desafiante para los creyentes. Inspirado en el Evangelio de Mateo (3,1-12), el llamado central fue claro: la llegada del Reino de Dios está cerca, y su inminencia exige preparación interior, conversión y apertura al cambio.


Conviértanse porque el Reino de Dios está cerca

Antes del inicio de la misión pública de Jesús, dijo el Papa, Juan el Bautista irrumpe como su precursor. Su voz resonó en el desierto de Judea con un anuncio contundente: “Conviértanse, porque el Reino de los Cielos está cerca”. Su tono severo, lejos de repeler, atrajo multitudes porque evocaba la urgencia de tomar la vida en serio, de asumir el presente como una oportunidad de encuentro con un Dios que juzga desde las intenciones profundas y no desde las apariencias.

La oración del Padre nuestro

León XIV recordó que, cada vez que se reza el “Padre nuestro”, los cristianos imploran: “Venga tu Reino”. Una petición que, más allá de la fórmula —agregó—, orienta la existencia hacia la novedad que Dios promete. En ella se reconoce que la historia no pertenece definitivamente a los poderosos del mundo, sino a un Dios que no reina para dominar, sino para liberar. Esta visión invita a poner pensamientos y esfuerzos al servicio de ese Reino que se aproxima.

“En la oración del “Padre nuestro”, pedimos cada día: «Venga tu reino». Jesús mismo nos lo enseñó. Y con esta invocación nos orientamos hacia lo nuevo que Dios tiene reservado para nosotros, reconocemos que el curso de la historia no está ya escrito por los poderosos de este mundo. Ponemos nuestros pensamientos y energías al servicio de un Dios que viene a reinar no para dominarnos, sino para liberarnos. Es un “evangelio”, una auténtica buena noticia, que nos motiva y nos involucra.”

Recordó, además, la imagen del profeta Isaías: un brote que surge de un tronco aparentemente muerto, símbolo de un comienzo nuevo impulsado por el Espíritu. Así obra Dios —explicó el Santo Padre—: hace florecer lo que parecía perdido y sorprende incluso a quienes esperan su llegada, como ocurrió con el propio Juan el Bautista.

Caminar hacia el Reino de Dios

En esa misma línea, el Pontífice situó la experiencia del Concilio Vaticano II, como un momento en el que la Iglesia se dejó sorprender por el Espíritu y se abrió a un renovado camino común. Cuando la comunidad camina unida hacia el Reino, añadió, lo débil florece y lo imposible se vuelve posible, como en la visión bíblica donde “el lobo habitará con el cordero”.

“El mundo necesita esta esperanza”, afirmó el Papa, invitando a acoger sin miedo el Reino que ya comienza a despuntar. Jesús, presentado como el “más pequeño”, guía a la humanidad con la luz de un nuevo amanecer que inició en la humildad de Belén y brilló definitivamente en la cruz.

El Adviento, explicó por último, es una espiritualidad “luminosa y concreta”. Las luces que adornan las ciudades son un recordatorio de que cada persona puede convertirse en una pequeña luz para los demás si deja espacio a Cristo en su vida. Y como modelo de espera confiada, señaló a María, la mujer que supo acoger con fe paciente la novedad de Dios.

martes, 2 de diciembre de 2025

El Papa a líderes políticos

 

El Papa a líderes políticos: ¡Escuchen el clamor de sus pueblos que invocan la paz!

Al término de la misa celebrada en el Beirut Waterfront, León XIV dirigió un apremiante llamamiento a quien gobierna los países marcados por la guerra y la violencia para que elijan el camino de la pacificación en Oriente Medio, como en Guinea Bissau. El Pontífice dedicó también un pensamiento a las víctimas del incendio de Hong Kong. “Necesitamos cambiar de camino, necesitamos educar el corazón para la paz”.

Vatican News

Con mi primer viaje apostólico, realizado durante el Año jubilar, he deseado hacerme peregrino de esperanza en Medio Oriente, implorando a Dios el don de la paz para esta amada tierra, marcada por la inestabilidad, las guerras y el dolor.

Al término de la misa celebrada en el Waterfront de Beirut en su penúltima cita en el Líbano, el Papa León dirigió un fuerte llamamiento a la paz, palabra clave de su pontificado. Una palabra que en esta tierra es el deseo de todos y que el Pontífice invita a buscar en el Señor, sobre todo en los momentos de desánimo y desesperación. « Contemplémoslo con esperanza y valentía —afirma en inglés— invitando a todos a recorrer el camino de la convivencia, la fraternidad y la paz».

¡Sean constructores de paz, anunciadores de paz, testigos de paz!

Educar el corazón para la paz

León XIV invoca un cambio de rumbo para Oriente Medio, adoptando “actitudes nuevas para rechazar la lógica de la venganza y la violencia, para superar las divisiones políticas, sociales y religiosas, para abrir capítulos nuevos bajo el signo de la reconciliación y la paz”.

La vía de la hostilidad mutua y de la destrucción en el horror de la guerra ha ido demasiado lejos, con los deplorables resultados que están a la vista de todos. Necesitamos cambiar de camino, necesitamos educar el corazón para la paz.

Ante unas 150 mil personas, el Pontífice asegura su oración para Oriente Medio y por “todos los pueblos que sufren a causa de la guerra”

Rezo también por Guinea-Bisáu, deseando una solución pacífica de las controversias políticas. Y no olvido a las víctimas del incendio en Hong Kong, así como a sus queridas familias

En escucha del dolor y la petición de paz

En el corazón del Papa León, tras estos días de afecto y calidez que ha sentido en múltiples ocasiones, está “el amado Líbano”, por lo que pide nuevamente a la comunidad internacional “que no se escatimen esfuerzos para promover procesos de diálogo y reconciliación”. El Obispo de Roma invita a todos a ponerse “al servicio de la vida, del bien común y del desarrollo integral de las personas”.

Dirijo un apremiante llamamiento a cuantos están investidos de autoridad política y social, aquí y en todos los países marcados por guerras y violencia: ¡escuchen el clamor de sus pueblos que invocan la paz! Pongámonos todos al servicio de la vida, del bien común y del desarrollo integral de las personas.

¡Coraje!

“A ustedes, cristianos del Levante, ciudadanos de estas tierras por derecho propio, les repito: ¡ánimo!. Toda la Iglesia los mira con afecto y admiración. Que la Bienaventurada Virgen María, Nuestra Señora de Harissa, los proteja siempre”, concluye el Papa.

lunes, 1 de diciembre de 2025

León XIV en Líbano

 

León XIV en Líbano: La unidad, la reconciliación y la paz son posibles

En el Encuentro ecuménico e interreligioso en Beirut, el Papa recordó a su predecesor Benedicto XVI cuando enfatizaba que el diálogo entre religiones no obedece a consideraciones de orden político o social, sino «profundas verdades teológicas arraigadas en la fe» . Y Oriente Medio, cuna de las religiones abrahámicas, debe seguir el arduo camino y la incesante búsqueda del preciado don de la paz.

Alina Tufani Díaz- Ciudad del Vaticano

La imagen como la de una postal donde “se yerguen uno junto al otro minaretes y campanarios de iglesias” para León XIV, es el testimonio de la fe inquebrantable del Líbano y de la firme devoción de su pueblo al único Dios. Así lo describió en su discurso durante el Encuentro ecuménico e interreligioso que reunió en la Plaza de los Mártires, en Beirut, a los líderes de las diversas Iglesias cristianas y de otras religiones que desde siempre han convivido en la Tierra de los Cedros.

Que en esta amada tierra, cada repique de campana, cada adhān, cada llamada a la oración se armonice en un único y grandioso himno, no sólo para glorificar al misericordioso Creador del cielo y de la tierra, sino también para elevar una sincera oración por el don divino de la paz

Bajo una carpa de vidrio el diálogo y la paz

El escenario de encuentro de líderes religiosos cristianos y musulmanes ha sido una gran carpa instalada en la Plaza de los Mártires de Beirut, símbolo de la resistencia libanesa durante el levantamiento contra los turcos durante la Primera Guerra Mundial y uno de los principales focos de las protestas antigubernamentales de 2019. Allí el Patriarca siro-católico, Ignacio Youssif III Younan, dio la bienvenida al Pontífice, manifestando su deseo de que su visita contribuya a establecer la paz y la estabilidad en el Líbano y otros países de Oriente Medio. El saludo del Patriarca fue seguido por la proyección de un video con el testimonio de la convivencia pacificadora y la coexistencia de religiones en Líbano. Y luego,  tras cánticos del Evangelio y el Corán, seis líderes religiosos tomaron la palabra por turnos, para manifestar su deseo de diálogo y reconciliación por la salvación del mundo

Tierra exaltada por los profetas del Antiguo Testamento

Al abrir su discurso, el Pontífice manifestó su agradecimiento por estar en una “tierra bendita, una tierra exaltada por los profetas del Antiguo Testamento”, una tierra donde el eco del Logos, el Verbo encarnado, nunca ha enmudecido, sino que continúa llamando, “a aquellos que desean abrir sus corazones al Dios vivo”.

Pero también, el Líbano y, en particular, Beirut, recordó León XIV, fue el lugar donde Benedicto XVI quiso firmar en 2012 su Exhortación apostólica postsinodal Ecclesia in Medio Oriente, para enfatizar, como él mismo escribió, “que la naturaleza y vocación universal de la Iglesia exigen ella dialogue con los miembros de otras religiones” y que en Oriente Medio, este diálogo no está dictado principalmente por consideraciones pragmáticas, políticas o sociales, guiado no por intereses políticos o sociales, sino por preocupaciones teológicas subyacentes que tienen que ver con la fe y «profundas verdades teológicas arraigadas en la fe»

Oriente medio, cuna de las religiones abrahámicas

El Santo Padre destacó que el mundo siempre a fijado su mirada en Oriente Medio, cuna de las religiones abrahámicas, observando, a veces con aprehensión, el arduo camino y la incesante búsqueda del preciado don de la paz, ante conflictos complejos y prolongados. Sin embargo, aseguró el Papa, en medio de estas luchas, se puede encontrar esperanza y aliento cuando “nos centramos en lo que nos une”, es decir, la creencia en un Dios de amor y misericordia.

En una época en la que la coexistencia puede parecer un sueño lejano, el pueblo libanés, aun abrazando diferentes religiones, se erige como un poderoso recordatorio de que el miedo, la desconfianza y los prejuicios no tienen la última palabra, y que la unidad, la reconciliación y la paz son posibles.

Una misión, que el pueblo libanés ha cumplido a los largo de su historia dando testimonio de “la verdad imperecedera de que cristianos, musulmanes, drusos y muchos otros pueden vivir juntos y construir un país unido por el respeto y el diálogo”.

Un diálogo enraizado en el amor divino

León XIV se refirió también a la Declaración Nostra aetate, con la que hace 60 años, el Concilio Vaticano II, abrió un nuevo horizonte para el encuentro y el respeto mutuo entre católicos y personas de diferentes religiones, enfatizando que el verdadero diálogo y la colaboración están enraizados en el amor, único fundamento para la paz, la justicia y la reconciliación.

Este diálogo, inspirado por el amor divino, debe abrazar a todas las personas de buena voluntad, rechazar los prejuicios, la discriminación y la persecución, y afirmar la igual dignidad de todo ser humano.

La presencia de Dios más allá de todas las fronteras

Más adelante, el Pontífice destacó que en su ministerio público Jesús más allá de Galilea y Judea, visitó otras regiones de Oriente Medio, como la Decápolis o los alrededores de Tiro y Sidón, ahora en territorio libanés, que convierte a esta tierra en un sitio donde la humildad, la confianza y la perseverancia superan todas las barreras y se encuentran con el amor infinito de Dios.

Este es «el núcleo mismo del diálogo interreligioso: el descubrimiento de la presencia de Dios más allá de todas las fronteras y la invitación a buscarlo juntos con reverencia y humildad

Tierra de cedros y olivos: resistencia y esperanza

Otra imagen que resaltó el Papa de la tierra libanesa fue la abundancia, más allá de los cedros, de los olivos “una piedra angular de su patrimonio, “venerado en los textos sagrados del cristianismo, el judaísmo y el islam”, que han servido como símbolo de reconciliación y paz, pues su longevidad y capacidad de sobrevivir a en entornos hostiles, son muestra de resistencia y esperanza.

De este árbol fluye aceite que sana, un bálsamo para las heridas físicas y espirituales, manifestando la infinita compasión de Dios por todos los que sufren. Su aceite también proporciona luz, recordándonos la llamada a iluminar nuestros corazones mediante la fe, la caridad y la humildad.

Constructores de paz llamados a enfrentar la intolerancia

Así como las raíces de los cedros y los olivos se hunden profundamente y se extienden por toda la tierra, continuó el Pontífice, así también el pueblo libanés se encuentra disperso por el mundo, pero unido por la fuerza perdurable y la herencia eterna de su patria.

En un mundo cada vez más interconectado, ustedes están llamados a ser constructores de paz: a enfrentarse a la intolerancia, a superar la violencia y a desterrar la exclusión; iluminando el camino hacia la justicia y la concordia para todos, a través del testimonio de su fe.

El Papa concluyó su discurso invocando el abrazo amoroso de Nuestra Señora del Líbano, honrada en su Santuario de Harissa, para que en todo Oriente Medio y en el mundo entero, el don de la reconciliación y la convivencia pacífica brote como «manantial de agua viva, que fluye desde el Líbano» llevando esperanza y unidad a todos.

domingo, 30 de noviembre de 2025

Bienaventurados los que trabajan por la paz

 

El Papa León XIV en el Líbano, una luz de esperanza en medio de la crisis

El Papa León XIV comenzó, este domingo 30 de noviembre, una peregrinación al Líbano bajo el signo de la paz en un país atravesado por fuertes tensiones, y donde la coexistencia entre las diferentes comunidades religiosas se ha visto debilitada por las sucesivas crisis y la guerra entre Hezbolá e Israel.

Jean-Charles Putzolu, enviado a Beirut, Líbano

En tres idiomas, las calles de Beirut están empapeladas con carteles que anuncian la llegada de León XIV este domingo 30 de noviembre de 2025. El lema del viaje, "Bienaventurados los que trabajan por la paz", se lee por toda la ciudad. Las avenidas en el recorrido del Papa están decoradas con banderas libanesas y del Vaticano. Sin embargo, esta abundancia de carteles y las carreteras recién asfaltadas disimulan bastante mal un contraste sorprendente. El lujo desinhibido convive con la miseria en la que vive la gran mayoría de los libaneses.

La espera de una palabra de paz 

En un país de rodillas y agotado, debilitado por una sucesión de crisis desde 2019 —económica, política, la pandemia de Covid-19 y la explosión del puerto de Beirut hace cinco años—, la venida del Papa aporta una luz de esperanza a una nación que, según observa la hermana Sawiri, directora de escuela, «no está en guerra, pero tampoco conoce la paz».

El Líbano comienza lentamente a recuperarse, si bien aún le esperan grandes desafíos. El padre François Boëdec, nuevo rector de la universidad Saint-Joseph de Beirut, subraya que los cristianos continúan emigrando; ciertamente en menor medida que antes, pero la situación no está controlada. El jesuita confiesa estar desprovisto de argumentos para impedir estas salidas. En cambio, confía en que "podemos esperar que regresen algún día", si bien la inestabilidad política y el riesgo creciente de un conflicto abierto con el vecino israelí siembran la duda.

El sacerdote detalla que tienen "drones israelíes que sobrevuelan permanentemente el cielo del país". El padre Boëdec espera que el Sumo Pontífice hable precisamente de esto con los responsables políticos y religiosos que se encontrará, cuestionándose "¿Cómo llegar a esta paz? ¿Por cuál camino?". Finalmente, añade que "esto requiere personas valientes y responsables para elegir los caminos de la paz".

Reforzar el deseo de coexistencia

Para Monseñor Raphaël Traboulsi, uno de los desafíos del viaje es relanzar el diálogo interreligioso y el deseo de coexistencia. En este sentido, todas las comunidades esperan la palabra del Papa. "El encuentro interreligioso debería devolver la esperanza a todos los libaneses", anhela el vicario caldeo de Beirut. Además, considera que "estamos invitados a construir la paz con los musulmanes, nuestros hermanos en este país, con todos los componentes del pueblo libanés. El Papa viene a sellar este trabajo común que estamos llevando a cabo".

 

Los momentos de oración

León XIV es esperado en un contexto social, económico y político todavía frágil, pero también lo es para los tiempos de oración con los libaneses. Entre los principales eventos de oración, están programados: la oración ante la tumba de San Charbel el lunes por la mañana; el encuentro con los jóvenes en el patriarcado maronita de Bkerké, para el cual se han inscrito más de 12.000 jóvenes; la oración silenciosa en el puerto de Beirut; y la misa en el "Beirut Waterfront", donde decenas de miles de fieles se reunirán el martes por la mañana.

El Papa estadounidense es esperado por los libaneses quienes, al hablar con ellos, expresan abiertamente el deseo de orar con él, aquí, en su casa, en el país de los cedros.

"Rechazar cualquier uso de la religión y del nombre de Dios para justificar la violencia". 29/11/2025

 

León XIV y Bartolomé I renuevan su común esfuerzo por la unidad

  • 29 de noviembre, 2025
  • Estambul (Turquía) (AICA)
El Santo Padre y el Patriarca Ecuménico de Constantinopla firmaron una declaración conjunta en Estambul, reafirmando su compromiso de acercar a las Iglesias.

El papa León XIV y el Patriarca Ecuménico de ConstantinoplaBartolomé I, firmaron una declaración conjunta en Estambul, reafirmando su compromiso de establecer una fecha común para la Pascua e hicieron un llamamiento a la paz, destacando el fundamento de la fe en el 1700 aniversario del Concilio de Nicea.

El documento, firmado en la Catedral de San Jorge, la iglesia principal del Patriarcado de Constantinopla en Estambul, comienza con un llamado a un camino común hacia la unidad. En el texto publicado, León XIV y Bartolomé I afirmaron que están siguiendo "el camino del diálogo, en la caridad y la verdad, hacia la anhelada renovación de la plena comunión entre nuestras Iglesias hermanas".

La unidad como don y tarea
El documento enfatiza que la unidad cristiana "no es solo el resultado de esfuerzos humanos, sino un don que viene de lo alto". Por lo tanto, ambos líderes hacen un llamamiento a todo el Pueblo de Dios -clérigos, personas consagradas y laicos- para que sigan las palabras de Cristo: "Que todos sean uno".

1700 años de Nicea
La declaración es otro elemento de la conmemoración del 1700 aniversario del Primer Concilio Ecuménico de Nicea. En la declaración, el Papa y el Patriarca de Constantinopla señalaron que las celebraciones no solo buscan recordar la importancia histórica de este acontecimiento, sino que, sobre todo, son una oportunidad para fomentar una continua apertura al mismo Espíritu Santo que habló a través de Nicea mientras enfrentamos los numerosos desafíos de nuestro tiempo.

León XIV y Bartolomé I reconocieron que, a pesar de los obstáculos que impiden "el restablecimiento de la plena comunión entre todos los cristianos, también debemos reconocer que lo que nos une es la fe expresada en el Credo de Nicea". Añadieron que los intentos de superar los obstáculos a la unidad se llevan a cabo mediante el diálogo teológico.

La Pascua y el legado del diálogo
El Papa y el Patriarca expresaron su gratitud por el hecho de que este año "todo el mundo cristiano celebró la Pascua el mismo día". También aseguraron que seguirán buscando "una posible solución que nos permita celebrar juntos todas las solemnidades cada año".

El documento también recuerda el 60 aniversario de la declaración de Pablo VI y Atenágoras, que levantó las excomuniones mutuas de 1054. Como se destaca, este "gesto profético" inauguró una era de diálogo llevado a cabo "en un espíritu de confianza, respeto y amor mutuo".

Unidad al servicio de la paz
En los párrafos finales de la declaración, el Papa y el Patriarca afirman que "el propósito de la unidad cristiana es, entre otras cosas, contribuir de forma fundamental y vital a la paz entre todos los pueblos". León XIV y Bartolomé I instaron a los políticos y líderes a trabajar para poner fin a las guerras. También hicieron un llamamiento a "rechazar cualquier uso de la religión y del nombre de Dios para justificar la violencia".

En referencia al 60º aniversario de la declaración conciliar Nostra aetate, el Papa y el Patriarca Ecuménico hicieron un llamamiento a superar "la indiferencia, el afán de dominio, la avidez de lucro y la xenofobia".

Esperanza a pesar de la ansiedad
Aunque el mundo atraviesa numerosas crisis, la declaración concluye recordando que Dios no abandona a la humanidad. El Papa y el Patriarca le confían a Él a cada persona, especialmente a quienes sufren, y le piden que "sus corazones se fortalezcan".+


1700 aniversario del Primer Concilio Ecuménico en la historia de la Iglesia. 28/11/2025

 

León XIV: Nicea invita a los cristianos a la unidad ante la violencia y los conflictos

  • 28 de noviembre, 2025
  • Iznik (Turquía) (AICA)
El Papa rezó con los líderes de varias Iglesias cristianas en Nicea, la actual Iznik, Turquía, e invitó a todos los cristianos a seguir los caminos del encuentro fraterno, el diálogo y la cooperación.

En el sitio de la antigua Nicea, el papa León XIV se unió a otros 27 líderes de iglesias cristianas para conmemorar el 1700 aniversario del Primer Concilio Ecuménico en la historia de la Iglesia.

El acto de oración ecuménica tuvo lugar en el segundo día del viaje apostólico del Papa a Turquía.

En su discurso, el Papa agradeció a Bartolomé I, Patriarca Ecuménico de Constantinopla, por su "gran sabiduría y previsión" al pedir a los líderes de la Iglesia que celebren juntos este importante aniversario.

También expresó su agradecimiento a los jefes de las Iglesias y a los representantes de las comuniones cristianas mundiales por asistir al acto.

El Papa León recordó que el Concilio de Nicea se celebró en el año 325 y afirmó que éste invita a todos los cristianos, también hoy, a preguntarnos quién es Jesucristo para nosotros personalmente.

"Esta pregunta es especialmente importante para los cristianos -dijo-, que corren el riesgo de reducir a Jesucristo a una especie de líder carismático o superhombre, una interpretación errónea que en última instancia conduce a la tristeza y la confusión".

El Concilio se celebró para responder a la afirmación del sacerdote alejandrino Arrio, quien sostenía que Jesús era solo un intermediario entre Dios y la humanidad, negando su plena divinidad e ignorando la realidad de la Encarnación.

"Pero si Dios no se hizo hombre, ¿cómo pueden las criaturas mortales participar de su vida inmortal?", preguntó el papa León. "Lo que estaba en juego en Nicea, y está en juego hoy, es nuestra fe en el Dios que, en Jesucristo, se hizo como nosotros para hacernos 'partícipes de la naturaleza divina'."

El Concilio de Nicea, dijo, acordó la confesión cristológica que ahora llamamos Credo Niceno, profesado por todas las Iglesias y comunidades cristianas.

El Símbolo de la Fe, como se le conoce, fue de "importancia fundamental en el camino que los cristianos están recorriendo hacia la plena comunión".

"La fe 'en un solo Señor Jesucristo, Hijo Unigénito de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos... consustancial con el Padre' (Credo de Nicea) -dijo- es un vínculo profundo que ya une a todos los cristianos".

El Papa invitó a los cristianos a abrazar ese vínculo de unidad existente y a caminar cada vez más profundamente en la "adhesión a la Palabra de Dios revelada en Jesucristo, bajo la guía del Espíritu Santo, en el amor mutuo y en el diálogo".


Superando las divisiones y reconciliándose unos con otros, los cristianos pueden dar un testimonio más creíble de Jesucristo y de su proclamación de esperanza para todos, afirmó.

El Santo Padre continuó diciendo que la unidad cristiana es muy necesaria en un mundo lleno de violencia y conflicto.

"El deseo de plena comunión entre todos los creyentes en Jesucristo va siempre acompañado de la búsqueda de la fraternidad entre todos los seres humanos", afirmó, pidiendo el reconocimiento de los derechos y la dignidad de todas las personas, sin importar su etnia, nacionalidad, religión o perspectivas personales.

Defendió el papel de las religiones en el servicio a la verdad y alentó a las personas a buscar el diálogo y el respeto.

"Debemos rechazar firmemente el uso de la religión para justificar la guerra, la violencia o cualquier forma de fundamentalismo o fanatismo -dijo el Papa-. En cambio, los caminos a seguir son los del encuentro fraterno, el diálogo y la cooperación".

Para concluir, León XIV pidió a Dios Padre que la conmemoración del 1700 aniversario del Concilio de Nicea produzca "frutos abundantes de reconciliación, de unidad y de paz".+


miércoles, 26 de noviembre de 2025

El amor de Dios da sentido a nuestras vidas cuando participamos en dar vida a los demás.

 

El Papa: 'Nuestro mundo enfermo necesita el coraje de vivir y dar a luz'

  • 26 de noviembre, 2025
  • Ciudad del Vaticano (AICA)
Dar a luz significa confiar en el Dios de la vida, dijo el Papa en la audiencia general y reconoció que en el mundo actual existe una enfermedad generalizada de desconfianza en la vida.

En la audiencia general de este miércoles 26 de noviembre, el Santo Padre León XIV reflexionó sobre el misterio de la vida y recordó que el amor de Dios da sentido a nuestras vidas cuando participamos en dar vida a los demás.

La catequesis del Papa forma parte de una serie jubilar dedicada a la resurrección de Cristo y a los desafíos del mundo contemporáneo, centrándose hoy en el misterio de la vida humana y en las contradicciones y promesas que encierra nuestra existencia.

"La vida tiene una especificidad extraordinaria: se nos ofrece, no podemos dárnosla nosotros mismos, pero debe ser nutrida constantemente", dijo. "Requiere cuidados que la sustenten, la animen, la protejan y la relancen".

Y explicó a los miles de fieles congregados en la Plaza de San Pedro que "con este aspecto del don viene el anhelo humano de comprender nuestro propósito en la vida y nuestro objetivo final".

"Vivir con un propósito, dijo el Papa, significa encontrar una dirección y una esperanza que nos permita no rendirnos nunca a pesar del cansancio y nos enseñe a confiar en que nuestra peregrinación terrena nos llevará un día a casa".

"Esperar en la vida -señaló- significa pregustar la meta, creer como cierto lo que todavía no vemos ni tocamos, confiarnos y encomendarnos al amor de un Padre que nos creó porque nos quiso en el amor y quiere que seamos felices".

"Nuestro mundo, añadió, está lleno de una enfermedad que proviene de la falta de confianza en la vida, que lleva a las personas al fatalismo y a la resignación a la hora de encontrar un propósito".


"Vivir requiere valentía, y la vida terrena de Jesús mostró que Dios quiere devolvernos la esperanza, especialmente a los desesperados, a los excluidos, a los que parecen lejanos".

El Obispo de Roma reflexionó entonces sobre el llamado de Dios a los seres humanos a participar en su deseo de dar vida a otros, calificando el amor entre un hombre y una mujer como un "crescendo maravilloso".

"Dios los creó a su imagen y les confió la misión de generar, a su vez, a su imagen, es decir, por amor y en el amor", dijo. "La Sagrada Escritura, desde el principio, nos revela que la vida, precisamente en su forma más alta, la forma humana, recibe el don de la libertad y se convierte en un drama".

"Nuestras relaciones humanas, observó, están marcadas por la contradicción, ya que nuestra libertad nos lleva a percibir a los demás como competidores o amenazas".

"Sin embargo, dijo el Papa, Dios permanece fiel a su plan para la humanidad y nos levanta constantemente de nuestro instinto ciego hacia la violencia y la discriminación".

"Generar significa, pues, confiar en el Dios de la vida y promover lo humano en todas sus expresiones: sobre todo en la maravillosa aventura de la maternidad y la paternidad, incluso en contextos sociales en los que las familias luchan por soportar el peso de la vida cotidiana, viéndose a menudo frenadas en sus proyectos y sueños".

Para concluir, el Papa León invitó a los fieles a mirar la Resurrección de Cristo como nuestra esperanza.

"Cuando la vida parece extinguida, bloqueada", dijo, he aquí que el Señor Resucitado sigue pasando, hasta el fin de los tiempos, y camina con nosotros y por nosotros. Él es nuestra esperanza".