Las bienaventuranzas son el horizonte del cristiano, afirma el Papa durante Misa en Chile
POR BÁRBARA BUSTAMANTE
El Papa Francisco durante la Misa en el Parque O'Higgins / Foto: David Ramos (ACIPrensa)
La Eucaristía comenzó a las 10:30 a.m. y congregó unas 400 mil personas, según cifras oficiales. Estuvo marcada por la coronación de la imagen de la Virgen del Carmen, Patrona de Chile.
En su homilía, el Santo Padre destacó las actitudes con las que Jesús sale al encuentro del hombre, de las cuales la primera es “ver, es mirar el rostro de los suyos”.
“No fueron ideas o conceptos los que movieron a Jesús… son los rostros, son personas; es la vida que clama a la Vida que el Padre nos quiere transmitir”, destacó el Papa.
A partir de ese encuentro entre Jesús y el rostro del hombre nacen las bienaventuranzas “que son el horizonte hacia el cual somos invitados y desafiados a caminar”.
Estas bienaventuranzas no nacen de una actitud pasiva, ni de espectador, ni de desventuras, ni de espejismos, sino de “del corazón compasivo de Jesús que se encuentra con el corazón de hombres y mujeres que quieren y anhelan una vida bendecida”.
“De hombres y mujeres que saben de sufrimiento (...), pero más saben de tesón y de lucha para salir adelante; más saben de reconstrucción y de volver a empezar”, agregó.
“¡Cuánto conoce el corazón chileno de reconstrucciones y de volver a empezar”, destacó el Papa Francisco, “cuánto conocen ustedes de levantarse después de tantos derrumbes! ¡A ese corazón apela Jesús; para ese corazón son las bienaventuranzas!”.
El Papa Francisco alentó a los chilenos a “¡sembrar la paz a golpe de proximidad, de vecindad!”, es decir salir al encuentro de los demás, “de aquel que lo está pasando mal, que no ha sido tratado como persona, como un digno hijo de esta tierra”.
“El trabajador de la paz”, explicó, “sabe que muchas veces es necesario vencer grandes o sutiles mezquindades y ambiciones, que nacen de pretender crecer y ‘darse un nombre’, de tener prestigio a costa de otros”.
Quien trabaja por la paz “sabe que no alcanza con decir: no le hago mal a nadie”, sino que “construir la paz es un proceso que nos convoca y estimula nuestra creatividad para gestar
relaciones capaces de ver en mi vecino no a un extraño, a un desconocido, sino a un hijo de esta tierra”.
El Papa pidió a la Virgen Inmaculada que desde el Cerro San Cristóbal “nos ayude a vivir y a desear el espíritu de las bienaventuranzas; para que en todos los rincones de esta ciudad se escuche como un susurro: ‘Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios"
.
Al terminar la Eucaristía el Arzobispo de Santiago, Cardenal Ricardo Ezzati, agradeció al Papa Francisco por su visita a Chile “en cuyo corazón brilla la vocación del entendimiento y no del enfrentamiento”.
“Le damos gracias Papa Francisco, porque de sus labios hemos escuchado la voz de Jesús ‘mi paz les dejo’ y en un gesto de fraternidad nos ha invitado a hacernos mutuamente don de esa misma paz”, expresó el Cardenal Ezzati.
El papa Francisco, sobre los abusos a niños en la Iglesia de Chile: "No puedo dejar de manifestar la vergüenza que siento"
La frase del Sumo Pontífice, pronunciada durante la recepción de la presidente Michelle Bachelet en el Palacio de La Moneda, generó un prolongado aplauso de los presentes en el acto. Esta mañana habrá una masiva misa en Santiago
El papa Francisco dijo este martes que era "justo pedir perdón" y que sentía "dolor y vergüenza" ante el "daño irreparable"
causado a los niños víctimas de abusos sexuales por parte del clero
chileno, en el discurso a las autoridades en el primer acto de su visita
a este país.
"Y
aquí no puedo dejar de manifestar el dolor y la vergüenza que siento
ante el daño irreparable causado a los niños por parte de ministros de
la Iglesia", señaló desde el palacio de La Moneda.


El Papa expresó que “solo
un encuentro personal con Jesús genera un camino de fe y de
discipulado. Podremos hacer tantas experiencias, realizar muchas coas,
establecer relaciones con muchas personas, pero solo el encuentro con
Jesús, en esa hora que Dios conoce, puede dar sentido pleno a nuestra
vida y hacer fecundos nuestros proyectos y nuestras iniciativas”.
De
la misma manera es para nosotros. Aquel al que hemos contemplado en el
misterio de la Navidad, ahora estamos llamados a seguirlo en la vida
cotidiana. El Evangelio de hoy, por lo tanto, nos introduce
perfectamente en el tiempo litúrgico ordinario, un tiempo que sirve para
animar y verificar nuestro camino de fe en la vida cotidiana, una
dinámica que se mueve entre la epifanía y la secuela, tras la
manifestación de la vocación.
y plena. Dios Padre nos ha dado todo esto en su Hijo Jesús.
poder
estar con Él. La vida de fe consiste en el deseo ardiente de estar con
el Señor, y por lo tanto en una búsqueda continua del lugar donde Él
vive. Esto significa que estamos llamados a superar una religiosidad
rutinaria y prevista, reavivando el encuentro con Jesús en la oración,
en la meditación de la Palabra de Dios y en asistir frecuentemente a los
sacramentos, para estar con Él y dar frutos gracias a Él, a su ayuda, a
su gracia
penitencia,
los que se acercaban experimentaban el deseo de ser purificados de sus
pecados y con la ayuda de Dios se comprometían a iniciar una vida nueva.
Es
el Espíritu el artífice del bautismo de Jesús y también de nuestro
bautismo. Es el Espíritu el que abre los ojos del corazón a la verdad, a
toda la verdad. Es el Espíritu el que mueve nuestra vida en el camino
de la caridad. Es el Espíritu el don que el Padre ha dado a cada uno de
nosotros en el día de nuestro bautismo. El Espíritu nos transmite la
ternura del perdón divino. Es también el Espíritu, el que nos hace
resonar la Palabra reveladora del Padre: “Tú eres mi Hijo muy amado”
(v.11).

