miércoles, 15 de marzo de 2017

Texto completo de la catequesis del Papa en la audiencia del 15 de marzo de 2017

¿Cómo hacer que nuestro amor y nuestra caridad no sea hipócrita?
La audiencia general en la plaza de San Pedro
La audiencia general en la plaza de San Pedro
“Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!
Como bien sabemos, el gran mandamiento que nos ha dejado el Señor Jesús es aquel de amar: amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con toda la mente y amar al prójimo como a nosotros mismos (Cfr. Mt 22,37-39). Es decir, estamos llamados al amor, a la caridad y esta es nuestra vocación más alta, nuestra vocación por excelencia; y a esa está relacionada también la alegría de la esperanza cristiana. Quien ama tiene la alegría de la esperanza, de llegar a encontrar el gran amor que es el Señor.
El apóstol Pablo, en el pasaje de la Carta a los Romanos que hemos apenas escuchado, nos pone en guardia: existe el riesgo que nuestra caridad sea hipócrita, que nuestro amor sea hipócrita. Entonces nos debemos preguntar: ¿Cuándo sucede esto, esta hipocresía? Y ¿Cómo podemos estar seguros de que nuestro amor sea sincero, que nuestra caridad sea auténtica? ¿De no aparentar de hacer caridad o que nuestro amor no sea una telenovela? Amor sincero, fuerte.
La hipocresía puede introducirse por todas partes, también en nuestro modo de amar. Esto se verifica cuando nuestro amor es un amor interesado, motivado por intereses personales; y cuantos amores interesados existen… cuando los servicios caritativos en los cuales parece que nos donamos son realizados para mostrarnos a nosotros mismos o para sentirnos satisfechos: “pero, qué bueno que soy”, ¿no?: esto es hipocresía; o aún más, cuando buscamos cosas que tienen “visibilidad” para hacer alarde de nuestra inteligencia o de nuestras capacidades.
Detrás de todo esto existe una idea falsa, engañosa, la de decir que si amamos es porque nosotros somos buenos; como si la caridad fuera una creación del hombre, un producto de nuestro corazón. La caridad, en cambio, es sobre todo una gracia, un regalo; poder amar es un don de Dios, y debemos pedirlo. Y Él lo da gustoso, si nosotros se lo pedimos.
La caridad es una gracia: no consiste en el hacer ver lo que nosotros somos, sino en aquello que el Señor nos dona y que nosotros libremente acogemos; y no se puede expresar en el encuentro con los demás si antes no es generada en el encuentro con el rostro humilde y misericordioso de Jesús.
Pablo nos invita a reconocer que somos pecadores, y que también nuestro modo de amar está marcado por el pecado. Al mismo tiempo, pero, se hace mensajero de un anuncio nuevo, un anuncio de esperanza: el Señor abre ante nosotros una vía de liberación, una vía de salvación. Es la posibilidad de vivir también nosotros el gran mandamiento del amor, de convertirnos en instrumentos de la caridad de Dios.
Y esto sucede cuando nos dejamos sanar y renovar el corazón por Cristo resucitado. El Señor resucitado que vive entre nosotros, que vive con nosotros es capaz de sanar nuestro corazón: lo hace, si nosotros lo pedimos. Es Él quien nos permite, a pesar de nuestra pequeñez y pobreza, experimentar la compasión del Padre y celebrar las maravillas de su amor.
Y entonces se entiende que todo aquello que podemos vivir y hacer por los hermanos no es otra cosa que la respuesta a lo que Dios ha hecho y continúa a hacer por nosotros.
Es más, es Dios mismo que, habitando en nuestro corazón y en nuestra vida, continúa a hacerse cercano y a servir a todos aquellos que encontramos cada día en nuestro camino, empezando por los últimos y los más necesitados en los cuales Él en primer lugar se reconoce.
Entonces el Apóstol Pablo con estas palabras no quiere reprocharnos, sino mejor dicho animarnos y reavivar en nosotros la esperanza. De hecho, todos tenemos la experiencia de no vivir a plenitud o como deberíamos el mandamiento del amor. Pero también esta es una gracia, porque nos hace comprender que por nosotros mismos no somos capaces de amar verdaderamente: tenemos necesidad de que el Señor renueve continuamente este don en nuestro corazón, a través de la experiencia de su infinita misericordia.
Entonces sí volveremos a apreciar las cosas pequeñas, las cosas sencillas, ordinarias; volveremos a apreciar todas estas cosas pequeñas de todos los días y seremos capaces de amar a los demás como los ama Dios, queriendo su bien, es decir, que sean santos, amigos de Dios; y estaremos contentos por la posibilidad de hacernos cercanos a quien es pobre y humilde, como Jesús hace con cada uno de nosotros cuando nos alejamos de Él, de inclinarnos a los pies de los hermanos, como Él, Buen Samaritano, hace con cada uno de nosotros, con su compasión y su perdón.
Queridos hermanos, lo que el Apóstol Pablo nos ha recordado es el secreto para estar –cito sus palabras– es el secreto para estar “alegres en la esperanza” (Rom 12,12): alegres en la esperanza. La alegría de la esperanza, para que sepamos que en toda circunstancia, incluso en las más adversa, y también a través de nuestros fracasos, el amor de Dios no disminuye. Y entonces, con el corazón visitado y habitado por su gracia y por su fidelidad, vivamos en la gozosa esperanza de intercambiar con los hermanos, en lo poco que podamos, lo mucho que recibimos cada día de Él. Gracias”.

martes, 14 de marzo de 2017

Francisco inicia su quinto año de pontificado. ¡Gracias Santo Padre!

Se entra en el quinto año de pontificado del primer papa llamado Francisco, primer americano, jesuita, proveniente del hemisferio sur y el primero no europeo dese el año 741
(Foto Osservatore @ Romano)
(Foto Osservatore @ Romano)
(ZENIT – Ciudad del Vaticano, 13 Mar. 2017).- Al anochecer de cuatro años atrás, tras el humo blanco que salió de la chimenea de la Capilla Sixtina, el carmarlengo papal, Mons. Jean Louis Tauran desde el balcón de la logia de san Pedro dio el esperado anunció: “¡Habemus papam!”.
Despertó así la primera ovación de la multitud que a continuación y por un instante quedó enmudecida tomada por el suspenso, mientras el camarlengo proseguía:  “Eminentissimum ac reverendissimum Dominum, Dominum Giorgium Marium,  Sanctæ Romanæ Ecclesiæ Cardinalem Bergoglio, qui sibi nomi imposuit: Franciscum”.
Comienza así con un primer “¡Buona sera” y la misa de inicio el 19 de marzo de 2013, solemnidad de san José, el pontificado de Francisco, primero con ese nombre, el primer jesuita y el primero proveniente del hemisferio sur. Del primer pontífice originario de América y el primero no europeo dese el año 741.
Un pontificado que despertó gran entusiasmo en todo el mundo así como la atención de los periodistas, de un cardenal de Buenos Aires que hasta entonces había siempre tenido una relación difícil con los medios de comunicación, pero que ya siendo Pontífice ha viajado con los corresponsales en las visitas apostólicos, dando ruedas de prensa y respondiendo cara a cara.
Francisco al recibir a los cardenales el 12 de diciembre de 2016, hizo un balance de sus cuatro años de pontificado, precisando entretanto que las reformas, a partir de la Curia, “no se realiza cambiando gente”, sino principalmente “con la conversión de las personas”.
Pero los aspectos nuevos son muchos, demasiados para un artículo, partiendo desde sus homilías cotidianas en la residencia Santa Marta, en donde ha desempolvado algunas verdades olvidadas, muchas veces simples, como ver a Jesús en el prójimo especialmente en el más necesitado, no hablar mal de los otros, retribuir debidamente a los empleados del hogar, o cuando marido y mujer pelean, hacer la paz antes de concluir el día.
Además de los grandes temas y eventos, el primero en 2016 con la encíclica Lumen Fidei, seguida el mismo año por la exhortación apostólica, Evangelii Gaudium, y como conclusión en el 2016 de los dos sínodos sobre la familia con la exhortación Amoris Laetitia.
Otro tema que ha involucrado a toda la comunidad internacional y con gran repercusión ha sido la carta encíclica Laudato Si‘, sin olvidar la Vultum Dei quarere, sobre la vida contemplativa femenina.
Se suma el Jubileo de la Misericordia convocato oficialmente con la publicación el 11 de abril de 2015 de la bula ‘El rostro misericordioso de Dios’, período que inició 8 de diciembre, solemnidad de la Inmaculada Concepción y concluyó el 20 de noviembre de 2016.
Además profundizar las reformas iniciadas por Benedicto XVI, de las finanzas del Vaticano y la política de’ tolerancia cero’ hacia la pedofilia.
Se suman los viajes apostólicos y las diversas exhortaciones en las cuales recordó que es satánico matar en nombre de Dios. Un Papa que no deja de sorprender y que nos invita a todos, siempre a cuestionarnos.

lunes, 13 de marzo de 2017

Francisco cumple cuatro años de pontificado Lunes 13 Mar 2017 | 12:44 pm

aica.org  |  Nacional  |  Francisco


Ciudad del Vaticano (AICA): Se cumplen hoy, lunes 13 de marzo, cuatro años desde que el cardenal Jorge Mario Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires, fuera elegido el 266 sucesor de San Pedro. Adoptando el nombre de Francisco se convirtió en el primer Papa latinoamericano y jesuita de la historia.
Se cumplen hoy, lunes 13 de marzo, cuatro años desde que el cardenal Jorge Mario Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires, fuera elegido el 266 sucesor de San Pedro. Adoptando el nombre de Francisco se convirtió en el primer Papa latinoamericano y jesuita de la historia.

Jorge Bergoglio marcó su estilo desde el primer minuto de aquel 13 de marzo de 2013 al presentarse como Obispo de Roma desde la logia del balcón del Vaticano con un simple “buenas noches” e interactuar con los fieles reunidos en la plaza de San Pedro, con quienes realizó una plegaria y pidió que rezaran por él.

Austeridad, tolerancia, cercanía, pero sobre todo misericordia para comprender antes que juzgar, fue el camino de renovación propuesto por el pontífice argentino.

Francisco subrayó en cuatro años de pontificado la necesidad de comprensión hacia el otro y su preocupación por los marginados, el diálogo ecuménico e interreligioso, la reforma de las estructuras de la Curia Romana en la que trabaja con el grupo de cardenales asesores conocido como C9.

En 2016 publicó la encíclica Lumen fidei, seguida el mismo año por la exhortación apostólica, Evangelii gaudium, y como conclusión en el 2016 de los dos sínodos sobre la familia la exhortación Amoris laetitia. Otro tema que involucró a toda la comunidad internacional y con gran repercusión fue la carta encíclica 'Laudato si', sin olvidar la Vultum Dei quaerere, sobre la vida contemplativa femenina.

En abril del 2015 el Santo Padre convocó oficialmente el Jubileo Extraordinario de la Misericordia para que la Iglesia ponga más en evidencia su misión de ser testimonio de la misericordia y “seamos misericordiosos como el Padre”. El Año Santo comenzó con la apertura de la Puerta Santa en la Basílica Vaticana durante la Solemnidad de la Inmaculada Concepción el 8 de diciembre y concluyó el 20 de noviembre de 2016.

Además profundizar las reformas iniciadas por Benedicto XVI, de las finanzas del Vaticano y la política de “tolerancia cero” hacia la pedofilia.

También entró en la historia de la Iglesia, batiendo el récord de santos canonizados –833 en total–. El récord del pontífice argentino es doble ya que los primeros 815 santos los canonizó en un solo día y en una sola ceremonia, realizada en la Plaza de San Pedro el 12 de mayo de 2013. Canonizó a Juan Pablo II y Juan XXIII, llevando a los altares a dos pontífices del último siglo, y a Teresa de Calcuta y al primer santo argentino el Cura Brochero.

Uno de los momentos más recordados fue su viaje a Lampedusa (Italia) después de la muerte de cientos de inmigrantes que intentaban alcanzar la isla italiana en pateras. Su grito de “vergüenza” por lo ocurrido resonó en todo el mundo. También han sido constantes las visitas a parroquias de las afueras de Roma para mostrar su predilección por las periferias.

Desde el inicio del pontificado, Francisco encontró en las redes sociales un ámbito ideal para comunicarse. Su cuenta de Twitter @pontifex publica en nueve idiomas y suma más de 31 millones de seguidores en total. La iniciativa “El video del papa”, con la que desde enero de 2016 el pontífice convierte en clips de poco más de un minuto de duración las intenciones mensuales de oración, es otro gesto que lo convierte en un Papa que usa el mundo digital para comunicar su mensaje.

Visitó 26 países: Israel, Corea del Sur, Albania, Francia, Turquía, Sri Lanka, Filipinas, Bosnia, Herzegovina, Ecuador, Bolivia, Paraguay, Cuba, Estados Unidos, Kenia, Uganda, la República Centroafricana, Suecia, Georgia, Arerbaiyán, Polonia, Armenia, Grecia y México. Su primer viaje al extranjero lo realizó cinco meses después de haber sido elegido Papa, en julio de 2013, cuando visitó Río de Janeiro (Brasil) para la XXVIII Jornada Mundial de la Juventud.+

jueves, 9 de marzo de 2017

Soy un pecador, un hombre que hace lo que puede”, expresó el papa Francisco en una nueva entrevista, concedida en este caso al semanario alemán Die Zeit.

aica.org  |  Nacional  |  Francisco
Francisco: Soy un hombre común que hace lo que puede
Jueves 9 Mar 2017 | 09:54 am

Ciudad del Vaticano (AICA): “No me considero un hombre excepcional. Soy un pecador, un hombre que hace lo que puede”, expresó el papa Francisco en una nueva entrevista, concedida en este caso al semanario alemán Die Zeit. El Santo Padre señaló que “no me hacen justicia con las expectativas y precisó que la idealización de una persona “es una forma sutil de agresión”. Los próximos viajes, los carteles que aparecieron en su contra hace algunas semanas en Roma, la cuestión de la Orden de Malta y la crisis vocacional de la Iglesia son otros de los temas referidos por el pontífice.
En una nueva entrevista, concedida en este caso al semanario alemán Die Zeit, el papa Francisco se refirió a sus próximos viajes, a los carteles que aparecieron en su contra hace algunas semanas en Roma, así como a la cuestión de la Orden de Malta y a la crisis vocacional de la Iglesia. Radio Vaticana ofreció una síntesis de esa entrevista.

Idealizar a las personas es una forma de agresión
“No me considero un hombre excepcional” –afirmó el papa Francisco al responder a la pregunta acerca de si se siente apabullado ante las expectativas que tantas personas han puesto en él–. “Soy un pecador”, “un hombre que hace lo que puede”, “común”. Siento que “no me hacen justicia con las expectativas”, “exageran”. “No se olvide –precisó– que la idealización de una persona es una forma sutil de agresión” y “cuando me idealizan, me siento agredido”.

Comprendo si a alguien no le gusta cómo actúo
El periodista le pregunta si le afectan los ataques que provienen del Vaticano. “No”, responde Francisco: “Desde el momento en que fui elegido Papa no perdí la paz. Comprendo que a alguien no le guste mi modo de actuar, pero lo justifico; hay tantos modos de pensar, es legítimo y también es humano, es una riqueza”.

El romanesco de los carteles y el sentido del humor
Acerca de los carteles en romanesco que lo acusaban de no ser misericordioso, el Papa dice que el dialecto usado “era muy bello”, a la vez que añade que “no lo ha escrito uno de la calle”, sino una persona culta. “Logra reírse de esto”, le dice el periodista. Y el Papa responde que sí, recordando que todos los días reza con la oración de Santo Tomás Moro para pedir el sentido del humor. Y el Señor le “da bastante sentido del humor”.

Orden de Malta
Sobre la vicisitud de la Orden de Malta, el Obispo de Roma explica que había problemas, y que “tal vez” el cardenal Burke “no fue capaz de gestionar, porque él no era el único protagonista”. Por esta razón –explicó– nombré a un delegado capaz de arreglar las cosas, una persona “con un carisma que no tiene el cardenal Burke”. Si bien –observó– que el purpurado sigue siendo el asesor de la Orden.

Crisis vocacional: problema grande
Con respecto a la crisis de vocaciones, el pontífice observó que “es un problema grande” y “grave”. Donde no hay sacerdotes, falta la Eucaristía y “una Iglesia sin la Eucaristía no tiene fuerza. La Iglesia hace la Eucaristía, pero la Eucaristía hace la Iglesia”. Si faltan las vocaciones sacerdotales –dijo– es porque falta la oración.

También está el problema de la baja natalidad. Además, es importante el trabajo con los jóvenes, pero no hay que caer en el proselitismo. En efecto, también es importante hacer una selección, porque si no hay una vocación verdadera, después el pueblo sufrirá. De todos modos –añadió– el “celibato opcional no es la solución”. Mientras la cuestión de los “viri probati” es una posibilidad, pero después hay que precisar los deberes que pueden asumir para las “comunidades aisladas”.

La crisis es para crecer en la fe
Ante la pregunta sobre sus momentos de dificultad, Francisco reafirmó que tuvo “momentos oscuros” y también “momentos vacíos”, que no comprendía. “Incluso situaciones feas” por su culpa, de pecado, que hicieron que se enojara con Dios. “Yo me enojo y ahora –afirmó riendo– me he acostumbrado”; pero el Señor – añadió– “quiere más a los pecadores”. Y después, “la crisis es para crecer en la fe. No se puede crecer sin crisis”. “La crisis es parte de la vida y una fe que no entra en crisis para crecer, generalmente permanece infantil”. También Pedro “tuvo una fea crisis”; renegó a Jesús… “¡y lo hicieron Papa!”.

El periodista le pregunta ¿cómo se vuelve a la fe? “La fe –respondió el Santo Padre– es un don: te la dan. La pido, y Él responde. ¡Antes o después. Pero a veces, debes esperar en una crisis”. Y en cuanto al miedo, dice: “Los miedos cierran las puertas. En cambio, la libertad abre las puertas”.

El hombre es una bondad herida, pero la maldad mata
El hombre ¿es bueno o malo por su naturaleza? “El hombre es imagen de Dios” – responde Francisco– “es bueno”, pero “fue tentado y se ha herido: es una bondad herida”, por tanto, “es débil”. “La maldad es otra cosa, más fea”. Por ejemplo: “Adán no fue malo. Fue débil, fue tentado por el diablo. En cambio, la primera maldad es la del hijo, la de Caín”, que mata no por debilidad, sino “por celos, por envidia, por deseo de poder, es la maldad de las guerras. Es la maldad que hoy encontramos en la gente que mata: mata al otro, la maldad de quien fabrica armas”.

Me hace mal la Iglesia que no es fiel
Se habla de los mafiosos que se hacen el signo de la cruz antes de matar: “Es una enfermedad religiosa” –afirmó el Papa–, y dice que esto lo enfada. Pero se enfada más –añadió– cuando la Iglesia no da testimonio de fidelidad al Evangelio: “eso me hace mal”.

Preocupado por los populismos en Europa
Ante la pregunta sobre los populismos de hoy, el pontífice respondió que se siente preocupado, al menos por los que se ven en Europa. Y subraya que detrás del populismo siempre hay “un mesianismo. Siempre. Y también una justificación”, la de preservar la identidad de un pueblo. En cambio, los grandes políticos de la posguerra en el Viejo Continente “se han imaginado la unidad europea”, “una cosa no populista”, sino “una hermandad de toda Europa, desde el Atlántico hasta los Urales. Y estos son los grandes líderes que son capaces de llevar adelante el bien del país sin ser ellos el centro. Sin ser un mesías: el populismo es malo, y al final termina mal, como nos lo demuestra el Siglo pasado”.

La tercera guerra mundial a pedazos
El Santo Padre vuelve a hablar de la “tercera guerra mundial a pedazos”. Basta pensar en África, en Ucrania, en Asia, en el drama en Irak, “en la pobre gente que ha sido expulsada”. Es una guerra que “se hace con las armas modernas y hay toda una estructura de fabricantes de armas que ayuda en esto”.

Los próximos viajes internacionales
Por último el papa Francisco explicó al periodista de “Die Zeit” cuáles serán sus próximos viajes. El Papa visitará la India, Bangladesh, Colombia y Fátima, mientras se está estudiando un viaje a Egipto. Querría ir a Sudán del Sur, pero no cree que sea posible. Estaban en programa los dos Estados del Congo, pero con Kabila no cree que pueda ir. Y también a Rusia no puede ir, porque debería ir asimismo a Ucrania.+

miércoles, 8 de marzo de 2017

Miércoles, tercer día de retiro del papa Francisco

Hoy las meditaciones se centran en el proceso romano, la esposa de Pilatos y los sueños de Dios
El Papa llega a la casa de retiros en Ariccia (Fto. Osservatore © Romano)
El Papa llega a la casa de retiros en Ariccia (Fto. Osservatore © Romano)
(ZENIT- Roma, 8 Mar. 2017).- Este miércoles no hubo audiencia general en la plaza de San Pedro, debido a que el papa Francisco se encuentra participando a los ejercicios espirituales con motivo de la cuaresma, en la localidad de Ariccia, situada a unos 30 kilómetros de esta ciudad, en la casa de retiros Divin Maestro.
El retiro del Papa junto a unos 70 colaboradores de la Curia Romana, en la estructura de los Paulinos, inició el domingo 5 por la tarde con la introducción, en la que el sacerdote franciscano Giulio Michelini reflexionó sobre ‘La confesión de Pedro y el camino de Jesús hacia Jerusalén’.
El lunes fueron las dos primeras meditaciones, con el inicio de la Pasión, seguidas por otras dos el martes, sobre la oración en Getsemani, el arresto de Jesús y la traición de Judas. Y hoy se centran en el proceso romano, la esposa de Pilatos y los sueños de Dios.
El programa diario del retiro, inicia a las 7:30 de la mañana, con la santa misa. Una hora después es el desayuno, y a las 9:30 el fraile menor predica la primera meditación.
Después viene almuerzo a las 12:30, y el programa retoma a las 16, con la segunda meditación del día.
Por la tarde, a las 18:00 se cantan las vísperas, seguida por la adoración eucarística.
La jornada del retiro concluye después de la cena programada para las 19:30.
Por esta pausa de reflexión y plegaria, el Santo Padre pidió oraciones después de rezar el angelus el domingo pasado, y en un tweet. El retiro concluye este viernes 10, con la última meditación.

martes, 7 de marzo de 2017

El perdón de los pecados y la unidad, temas a meditar en Ejercicios Espirituales del Papa



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Adoración Eucarística durante los Ejercicios Espirituales del Papa. Foto: L'Osservatore Romano
Adoración Eucarística durante los Ejercicios Espirituales del Papa. Foto: L'Osservatore Romano
VATICANO, 07 Mar. 17 / 05:20 am (ACI).- El tercer día de Ejercicios Espirituales del Papa Francisco en la Casa Divino Maestro en Ariccia con motivo de la Cuaresma se centró en la meditación “El pan y el cuerpo, el vino y la sangre”.
El franciscano Giulio Michelini, encargado de impartirlos, reflexionó sobre la Última Cena de Jesús. “Estar en la misma mesa quiere decir experimentar la belleza de estar juntos, y recibir eso que ha sido preparado de otros como un acto de amor. El Resucitado mismo, según el evangelista Juan, había preparado el alimento para sus discípulos sobre el lago de Galilea”.
“En la cena de Jesús emerge también este elemento: la entrega de parte de Judas. Pero Jesús, en la noche en que fue traicionado, según la antigua versión de la cena, no retira su don, y da todo lo que le quedaba por dar: su cuerpo y su sangre”.
“El Verbo, el Hijo había ya ofrecido su divinidad (…) y ahora dona su humanidad, es decir, su carne, porque era en esta carne que esa divinidad fue tal. De este modo, Jesús dona todo de sí mismo”.
El P. Michelini propuso 3 preguntas para meditar: la relación con el alimento, la unidad en torno a la cena, y el perdón de los pecados.
“Me pregunto si somos verdaderamente conscientes de que Jesús, derramando su sangre, de verdad, con su propia vida, y no solo con palabras, ha dicho y dado el perdón de Dios”.



miércoles, 1 de marzo de 2017

Catequesis del Papa Francisco sobre la Cuaresma y la esperanza



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El Papa en la Audiencia General. Foto: Lucía Ballester / ACI Prensa
El Papa en la Audiencia General. Foto: Lucía Ballester / ACI Prensa
VATICANO, 01 Mar. 17 / 06:23 am (ACI).- Con motivo del inicio de la Cuaresma, el Papa Francisco dedicó la Audiencia General del miércoles a explicar su significado y recordar el paso del pueblo de Israel por el desierto antes de llegar a la Tierra prometida.
“La Cuaresma vive de esta dinámica: Cristo nos precede con su éxodo, y nosotros atravesamos el desierto gracias a Él y detrás de Él. Él es tentado por nosotros, y ha vencido al Tentador por nosotros, pero también nosotros debemos con Él afrontar las tentaciones y superarlas”, explicó durante la catequesis.
A continuación, la catequesis completa del Papa:
Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!En este día, Miércoles de Ceniza, entramos en el Tiempo litúrgico de la Cuaresma. Y ya que estamos desarrollando el ciclo de catequesis sobre la esperanza cristiana, hoy quisiera presentarles la Cuaresma como camino de esperanza.
De hecho, esta perspectiva se hace enseguida evidente si pensamos que la Cuaresma ha sido instituida en la Iglesia como tiempo de preparación para la Pascua, y por lo tanto, todo el sentido de este periodo de cuarenta días es iluminado por el misterio pascual hacia el cual está orientado. Podemos imaginar al Señor Resucitado que nos llama a salir de nuestras tinieblas, y nosotros nos ponemos en camino hacia Él, que es la Luz. Y la Cuaresma es un camino hacia Jesús Resucitado. La Cuaresma es un periodo de penitencia, también de mortificación, pero no un fin en sí mismo, sino finalizado a hacernos resurgir con Cristo, a renovar nuestra identidad bautismal, es decir, a renacer nuevamente “desde lo alto”, desde el amor de Dios (Cfr. Jn 3,3). Por esto es que la Cuaresma es, por su naturaleza, tiempo de esperanza.
Para comprender mejor que cosa significa esto, debemos referirnos a la experiencia fundamental del éxodo de los Israelitas de Egipto, narrada en la Biblia en el libro que lleva este nombre: Éxodo. El punto de partida es la condición de esclavitud en Egipto, la opresión, los trabajos forzados. Pero el Señor no se ha olvidado de su pueblo y de su promesa: llama a Moisés y, con brazo poderoso, hace salir a los Israelitas de Egipto y los guía a través del desierto hacia la Tierra de la libertad. Durante este camino de la esclavitud a la libertad, el Señor da a los Israelitas la ley, para educarlos en el amor a Él, el único Señor, y para amarse entre ellos como hermanos. La Escritura muestra que el éxodo es largo y fatigoso: simbólicamente dura 40 años, es decir, el tiempo de vida de una generación. Una generación que, ante las pruebas del camino, es siempre tentada a añorar Egipto y volver atrás. También todos nosotros conocemos la tentación de regresar atrás, todos. Pero el Señor permanece fiel y esta pobre gente, guiada por Moisés, llega a la Tierra prometida. Todo este camino es realizado en la esperanza: la esperanza de alcanzar la Tierra, y justamente en este sentido es un “éxodo”, una salida de la esclavitud a la libertad. Y estos 40 días son también para todos nosotros una salida de la esclavitud del pecado a la libertad, al encuentro del Cristo Resucitado. Cada paso, cada fatiga, cada prueba, cada caída y cada salida, todo tiene sentido solo dentro del designio de salvación de Dios, que quiere para su pueblo la vida y no la muerte, la alegría y no el dolor.
La Pascua de Jesús es su éxodo, con el cual Él nos ha abierto la vía para alcanzar la vida plena, eterna y gozosa. Para abrir esta vía, este camino, Jesús ha debido despojarse de su gloria, humillarse, hacerse obediente hasta la muerte y la muerte de cruz. Abrirnos el camino a la vida eterna le ha costado toda su sangre, y gracias a Él nosotros somos salvados de la esclavitud del pecado. Pero esto no quiere decir que Él ha hecho todo y nosotros no debemos hacer nada, que Él ha pasado por medio de la cruz y nosotros “vamos al paraíso en un carruaje”. No, no quiere decir esto. No es así. Nuestra salvación es ciertamente un don suyo, pero, como es una historia de amor, requiere nuestro “si” y nuestra participación en su amor, como nos demuestra nuestra Madre María y después de ella todos los santos.
La Cuaresma vive de esta dinámica: Cristo nos precede con su éxodo, y nosotros atravesamos el desierto gracias a Él y detrás de Él. Él es tentado por nosotros, y ha vencido al Tentador por nosotros, pero también nosotros debemos con Él afrontar las tentaciones y superarlas. Él nos dona el agua viva de su Espíritu, y a nosotros corresponde tomar de su fuente y beber, en los Sacramentos, en la oración, en la adoración; Él es la luz que vence las tinieblas, y a nosotros se nos pide alimentar la pequeña llama que nos ha sido confiada el día de nuestro Bautismo.
En este sentido la Cuaresma es «signo sacramental de nuestra conversión» (Misal Romano, Oración colecta I Dom. de Cuaresma), quien realiza el camino de la Cuaresma esta siempre en el camino de la conversión. Es un signo sacramental de nuestro camino de la esclavitud a la libertad, siempre por renovar. Un camino ciertamente difícil, como es justo que sea, porque el amor es arduo, pero es un camino lleno de esperanza. Es más, diría además: el éxodo cuaresmal es el camino en el cual la esperanza misma se forma. La fatiga de atravesar el desierto – todas las pruebas, las tentaciones, las ilusiones, las visiones… – todo esto vale para forjar una esperanza fuerte, sólida, en el modelo de la Virgen María, que en medio a las tinieblas de la pasión y de la muerte de su Hijo continuó creyendo y esperando en su resurrección, en la victoria del amor de Dios.
Con el corazón abierto a este horizonte, entramos hoy en la Cuaresma. Sintiéndonos parte del pueblo santo de Dios, iniciamos con alegría hoy este camino de esperanza. Gracias.