León XIV en Pompeya: el amor realiza milagros
Sebastián Sansón Ferrari - Ciudad del Vaticano
“Permítanse ser inspirados y movidos por la alegría que nace de las palabras de Jesús y de su ejemplo, y anúncienla a todos”. Con esta exhortación, el Papa León XIV abrió su visita al llamado “Templo de la Caridad” del Santuario de Pompeya el 8 de mayo, en el primer aniversario de su elección como Sucesor de Pedro.
El Santo Padre partió en helicóptero a las 8:00 de la mañana desde el Vaticano y aterrizó en Pompeya a las 8:52, dando inicio a una intensa jornada pastoral que lo llevará también a Nápoles antes de su regreso a Roma, previsto para las 19:30.
El primer encuentro de la visita tuvo lugar con quienes colaboran en las obras caritativas del Santuario, en un clima de cercanía y gratitud. Allí, el Pontífice agradeció la entrega de voluntarios y responsables, y expresó su alegría por iniciar este recorrido “siguiendo las huellas de San Bartolo Longo, a quien tuve la alegría de canonizar el pasado 19 de octubre”.
Un lugar donde la fe y la caridad se sostienen mutuamente
León XIV definió el Santuario como “un lugar de gracia”, donde la Virgen del Rosario y San Bartolo Longo reúnen a personas de toda condición “para conducirlas a la única fuente de ese amor universal que solo puede dar al mundo serenidad y armonía: para conducirlas a Dios”.
Recordó además cómo el santo llamaba a este valle “lugar del amor que calienta el corazón” y “triunfo de fe y caridad”, expresiones que, afirmó, siguen siendo plenamente visibles en la actualidad.
“En las obras caritativas del Santuario se experimenta cada día la fuerza de la Resurrección de Cristo que, en el amor, regenera los corazones para la vida buena del Evangelio”, subrayó el Pontífice. Añadió que el “Templo de la Caridad” y el “Templo de la Fe” se sostienen recíprocamente, haciendo posible una dinámica en la que la oración alimenta el servicio, la acogida y la generosidad
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