sábado, 8 de noviembre de 2025

Seis meses con León XIV

 

Seis meses con León XIV: Una Iglesia unida y abierta, signo de paz para un mundo herido por el odio

Hay un hilo conductor en las enseñanzas del nuevo Papa, quien propuso un modelo de comunidad cristiana donde se vive la comunión, misionera y, por lo tanto, capaz de servir a todos, comenzando por los más necesitados, comprometida con fomentar el diálogo y la paz. Una Iglesia que no se apoya en los poderosos ni confunde la misión con el marketing religioso, sino que sabe ser fermento porque refleja la luz del Otro.

Andrea Tornielli

Han transcurrido seis meses desde aquella tarde del 8 de mayo en que el nuevo Obispo de Roma, el primer Papa estadounidense y agustino, apareció en la logia central de la Basílica de San Pedro. Un hilo conductor recorre su enseñanza: una Iglesia como signo de unidad y comunión, fuente de inspiración para un mundo reconciliado frente a la guerra, el odio y la violencia. Más allá de los análisis de los puntos de continuidad y discontinuidad con su predecesor (naturales en todo pontificado), conviene repasar algunos de los hitos de esta enseñanza, que ponen de relieve cómo la proclamación de la esencia de la fe nunca se separa del testimonio de caridad, del compromiso concreto con los pobres y de la construcción de una sociedad más justa. Desde sus primeras palabras, pronunciadas en su saludo inmediatamente después de su elección: «¡La paz esté con todos ustedes! (…) Esta es la paz de Cristo Resucitado, una paz desarmada y una paz desarmante, humilde y perseverante. Viene de Dios, un Dios que nos ama a todos incondicionalmente. (…) Debemos buscar juntos cómo ser una Iglesia misionera, una Iglesia que construya puentes, que dialogue, siempre abierta a la acogida». 

 , «unida, signo de unidad y comunión, que se convierte en fermento para un mundo reconciliado. En nuestro tiempo, todavía vemos demasiada discordia, demasiadas heridas causadas por el odio, la violencia, los prejuicios, el miedo a quienes son diferentes, por un paradigma económico que explota los recursos de la Tierra y margina a los más pobres. Y queremos ser, en medio de esta masa, un pequeño fermento de unidad, comunión y fraternidad»

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