miércoles, 31 de diciembre de 2025

El designio misericordioso de Dios

 

León XIV en el Te Deum: “Dios ama esperar con el corazón de los pequeños”

En las primeras vísperas de la solemnidad de Santa María Madre de Dios, este miércoles 31 de diciembre de 2025, el Santo Padre presidió el canto del Te Deum en acción de gracias por el año transcurrido y por el Jubileo, invitando a leer la historia desde el designio misericordioso de Dios y a oponer la esperanza evangélica a las lógicas de poder del mundo.

Sebastián Sansón Ferrari - Ciudad del Vaticano

“La liturgia de las primeras vísperas de la Madre de Dios tiene una riqueza singular”, afirmó el Santo Padre al inicio de su homilía, pronunciada en la basílica de San Pedro durante la celebración, este miércoles 31 de diciembre de 2025, que culminó con el canto del Te Deum en acción de gracias por el año civil que concluye. Una riqueza que, explicó, brota tanto del misterio celebrado —la maternidad divina de María— como de su ubicación “justo al final del año solar”, cuando la Iglesia contempla el paso del tiempo bajo la bendición de Dios.

León XIV enfatizó que esta solemnidad, que cierra la Octava de Navidad, “cubre el paso de un año a otro y extiende sobre él la bendición de Aquel ‘que era, que es y que viene’”. En ese horizonte situó también el Jubileo recientemente concluido, celebrado “en el corazón de Roma, junto a la tumba de Pedro”, afirmando que el Te Deum “quiere expandirse para dar voz a todos los corazones y rostros que han pasado bajo estas bóvedas y por las calles de esta ciudad”.

La plenitud de los tiempos y el designio de Dios

Deteniéndose en la carta a los Gálatas, León XIV recordó las palabras de san Pablo: “Cuando se cumplió el tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer”, para señalar que el misterio de Cristo se inscribe en un “gran designio sobre la historia humana”. Un designio “misterioso, pero con un centro claro”, que el Papa describió como “una alta montaña iluminada por el sol en medio de un espeso bosque”: la “plenitud de los tiempos”.

Ese mismo término —“designio”—, acotó, resuena en el himno de la carta a los Efesios, donde se habla del proyecto de Dios de “recapitular en Cristo todas las cosas”. Frente a las incertidumbres del presente, el Obispo de Roma expresó la necesidad de “un designio sabio, benévolo y misericordioso”, “libre y liberador, pacífico y fiel”, como el que María proclama en el Magníficat: “De generación en generación, su misericordia se extiende sobre los que le temen”.

domingo, 28 de diciembre de 2025

LA SAGRADA FAMILIA

 

León XIV: Que los espejismos del poder y el éxito no sofoquen a las familias cristianas

En el Ángelus del último domingo del año, el Pontífice enfatizó que «el mundo, por desgracia, siempre tiene sus Herodes», con la consiguiente soledad, desesperación, división y conflicto. Al mencionar la huida de la familia de Nazaret a Egipto, recordó  la fiesta de la Sagrada Familia que celebramos hoy. De allí la invitación a rezar por las familias que sufren por la guerra en el mundo

Vatican News

En la festividad de la Sagrada Familia, ante una plaza de San Pedro soleada y repleta de fieles y peregrinos, el Papa León XIV se refiere al tema litúrgico de la huida a Egipto narrada por Mateo, «momento de prueba para Jesús, María y José» que proyecta «la sombra inquietante de una amenaza mortal» sobre el cuadro luminoso del nacimiento del Salvador. Desde allí y hasta el final de su alocución el Santo Padre ha querido resaltar que en mundo donde no faltan quienes obsesionados por el poder o la fama atormentan y destuyen,en la Luz de la Navidad debemos continuar rezando por la paz.

La luz que el corazón de Herodes no puede permitir

El Pontífice recordó que la vida de Herodes fue «atormentada», fue «un hombre cruel y sanguinario, temido por su brutalidad», recuerda el Papa, añadiendo: «precisamente por esto estaba profundamente solo y obsesionado por el miedo de ser derrocado». La orden de matar a todos los niños de la edad de Jesús es el resultado de una luz que el corazón de Herodes no puede permitir que entre.

En su reino, Dios está realizando el milagro más grande de la historia, en el que se cumplen todas las antiguas promesas de salvación, pero él no es capaz de verlo, cegado por el miedo a perder el trono, sus riquezas, sus privilegios. En Belén hay luz, hay alegría; algunos pastores han recibido el anuncio celestial y ante el pesebre han glorificado a Dios (cf. Lc 2,8-20), pero nada de esto logra penetrar las defensas blindadas del palacio real, salvo como un eco distorsionado de una amenaza que hay que sofocar con violencia ciega.

La Sagrada Familia es cuna de salvación

Es la llama del amor doméstico - afirma el Papa-  que José logra salvaguardar al salvar a su familia en Nazaret, fuente de redención para el mundo entero, que puede beneficiarse de ella si tan solo tiene los ojos y el corazón abiertos. El Papa evoca asombro y gratitud ante este misterio:

Precisamente esta dureza de corazón resalta aún más el valor de la presencia y la misión de la Sagrada Familia que, en el mundo despótico y codicioso que representa el tirano, es el nido y la cuna de la única respuesta posible de salvación: la de Dios que, con total gratuidad, se entrega a los hombres sin reservas y sin pretensiones.

Las familias preserven los valores del Evangelio

El Papa dirige su mirada a las familias de hoy. Sus palabras son una amarga advertencia, pues debemos preservar en ellas los valores del Evangelio: la oración, la recepción frecuente de los sacramentos —especialmente la Confesión y la Comunión—, el afecto sano, el diálogo sincero, la fidelidad, la sencillez y la belleza concreta de las buenas palabras y los buenos gestos cotidianos.

El mundo, lamentablemente, siempre tiene sus "Herodes", sus mitos de éxito a cualquier precio, de poder sin escrúpulos, de bienestar vacío y superficial, y a menudo paga las consecuencias en soledad, desesperación, división y conflicto. No permitamos que estos espejismos apaguen la llama del amor en las familias cristianas.

Rezar por las familias necesitadas y la paz

Tras el rezo mariano, León XIV saludó con afecto a los fieles y peregrinos presentes en una Plaza de San Pedro. A ellos y a todos la invitación a rezar por las familias.

 A la luz de la Navidad del Señor, continuemos rezando por la paz. Hoy, en particular, recemos por las familias que sufren a causa de la guerra, por los niños, los ancianos y las personas más frágiles. Confiémonos juntos a la intercesión de la Sagrada Familia de Nazaret.

viernes, 26 de diciembre de 2025

Dios da al mundo una nueva vida 25/12/2025

 

Papa León XIV: En el niño Jesús, Dios da al mundo una nueva vida

En la Misa de la noche de Navidad el Santo Padre celebró la misa en la Basílica de San Pedro, exhortando a contemplar como “la elocuencia del Verbo eterno resuena en el primer llanto de un infante”.

Johan Pacheco – Ciudad del Vaticano

“He aquí la estrella que sorprende al mundo, una chispa recién encendida y resplandeciente de vida: «Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor» (Lc 2,11)”, afirmó el Papa León XIV en la homilía de la misa de la noche de Navidad en la Basílica de San Pedro.  Exhortando a admirar la sabiduría de la Navidad: “En el niño Jesús, Dios da al mundo una nueva vida”

Al inicio de la ceremonia, en preparación a la Eucaristía, fueron leídos algunos pasajes bíblicos que anunciaban el nacimiento del Salvador, y luego la proclamación de la Kalenda - anuncio de la Navidad y espera de la salvación-. Posteriormente el Santo Padre develó la imagen del Niño Jesús para incensarlo, mientras le acompañaba un grupo de niños de diversas naciones: Corea del Sur, India, Mozambique, Paraguay, Polonia y Ucrania. Luego continuó con los ritos iniciales de la misa.

El Papa en la homilía reflexionó sobre la elocuencia del llanto del frágil niño nacido en Belén y que trae la Salvación, a quien podemos encontrar mirando en la cercanía, ya que Dios se hizo hombre para libranos de la esclavitud del pecado.   

“Vive entre nosotros quien da su vida por nosotros, iluminando nuestra noche con la salvación. No hay tiniebla que esta estrella no ilumine, porque en su luz toda la humanidad ve la aurora de una existencia nueva y eterna”, dijo León XIV.

El Santo Padre manifestó que “es el nacimiento de Jesús, el Emmanuel. En el Hijo hecho hombre, Dios no nos da algo, sino a sí mismo, «a fin de librarnos de toda iniquidad, purificarnos y crear para sí un Pueblo elegido» (Tt 2,14)”. Y para encontrar al Salvador, precisó el Pontífice con el evangelio: «un niño recién nacido envuelto en pañales y acostado en un pesebre» (Lc 2,12).

Contemplar hacia abajo

“Para encontrar al Salvador no hay que mirar hacia arriba, sino contemplar hacia abajo: la omnipotencia de Dios resplandece en la impotencia de un recién nacido; la elocuencia del Verbo eterno resuena en el primer llanto de un infante; la santidad del Espíritu brilla en ese cuerpecito limpio y envuelto en pañales”, dijo el Papa.

“Para iluminar nuestra ceguera, el Señor quiso revelarse al hombre como hombre, su verdadera imagen, según un proyecto de amor iniciado con la creación del mundo”

 

“Donde hay lugar para el hombre, hay lugar para Dios”

Y recordando una homilía de Benedicto XVI: «tampoco queda espacio para los otros, para los niños, los pobres, los extranjeros», señaló que estas palabras son “tan actuales, nos recuerdan que en la tierra no hay espacio para Dios si no hay espacio para el hombre: no acoger a uno significa rechazar al otro. En cambio, donde hay lugar para el hombre, hay lugar para Dios; y entonces un establo puede llegar a ser más sagrado que un templo y el seno de la Virgen María, el arca de la nueva alianza”.

Invitó el Papa a admirar la sabiduría de la Navidad: “En el niño Jesús, Dios da al mundo una nueva vida ―la suya―, para todos. No es una idea que resuelva todos los problemas, sino una historia de amor que nos involucra”.

“Como señalaba san Agustín, «tanto te oprimió la soberbia humana, que sólo la humildad divina te podía levantar» (Sermo in Natale Domini,188, III, 3)”

La dignidad infinita

Y advierte que “sí, mientras una economía distorsionada induce a tratar a los hombres como mercancía, Dios se hace semejante a nosotros, revelando la dignidad infinita de cada persona. Mientras el hombre quiere convertirse en Dios para dominar al prójimo, Dios quiere convertirse en hombre para liberarnos de toda esclavitud”.

“¿Será suficiente este amor para cambiar nuestra historia?”, se pregunta el Papa León XIV. Indicando que “la respuesta llega en cuanto nos despertamos, como los pastores, de una noche mortal, a la luz de la vida naciente, contemplando al niño Jesús”.

También recordó las palabras del Papa Francisco en la noche de Navidad del 2024: “el nacimiento de Jesús reaviva en nosotros «el don y la tarea de llevar esperanza allí donde se ha perdido»”.

Gratitud y misión

Y con el inminente fin del Año Jubilar, exhorta a que la Navidad sea tiempo de “Gratitud por el don recibido”, y “misión para dar testimonio de este don al mundo”.

Finalizó el Papa proclamando que la Navidad es fiesta de la fe, de la caridad y de la esperanza: "Es fiesta de la fe, porque Dios se hace hombre, naciendo de la Virgen. Es fiesta de la caridad, porque el don del Hijo redentor se realiza en la entrega fraterna. Es fiesta de la esperanza, porque el niño Jesús la enciende en nosotros, haciéndonos mensajeros de paz”.

martes, 23 de diciembre de 2025

Paz en todo el mundo

 

León XIV pide que en Navidad haya 24 horas de paz en todo el mundo

En Castel Gandolfo, el Papa responde a las preguntas de los periodistas a la salida de Villa Barberini. Sobre Ucrania, expresa su tristeza por el rechazo de Rusia a una tregua navideña y relanza el llamamiento a respetar 24 horas de paz. Recuerda también la visita del cardenal Pizzaballa a Gaza y desea que "siga adelante" el acuerdo para el cese del fuego.

Vatican News

"Hago una vez más este llamamiento a todas las personas de buena voluntad para que respeten, al menos en la fiesta del nacimiento del Salvador, un día de paz". Este es el pedido del Papa León XIV ante las festividades navideñas, lanzado esta tarde, 23 de diciembre, a un día de la Nochebuena, desde Castel Gandolfo.

Como cada semana, el Pontífice pasó en el municipio lacial su jornada de descanso y trabajo. Los vítores de la gente, el canto de Feliz Navidad y otros villancicos, junto a la música de la banda municipal de Castel Gandolfo, acogieron su salida de Villa Barberini. El párroco, don Tadeusz Rozmus, de la Parroquia Pontificia de Santo Tomás de Villanueva, dirigió al Papa sus mejores deseos en nombre de todos y le hizo entrega de un obsequio con produclatos típicos locales.

Un día de paz en todo el mundo

Como ya es costumbre, León XIV se detuvo después con un grupo de periodistas de diversos medios para responder a sus preguntas. El Medio Oriente y Ucrania estuvieron entre los temas abordados.

Sobre Ucrania, donde en s últimas horas ataques masivos rusos han golpeado diversas regiones, el Papa León afirmó: "Realmente, entre las cosas que me causan mucha tristeza en estos días es el hecho de que, aparentemente, Rusia ha rechazado la petición de una tregua de Navidad". El Obispo de Roma reiteró, por tanto, su llamamiento a respetar un momento de tregua en Navidad: "Ojalá nos escuchen y haya 24 horas, un día de paz en todo el mundo".

Que avance el acuerdo de paz en Medio Oriente

Con la mirada puesta aún en otro frente de guerra, el de Medio Oriente —donde se debate la "Fase 2" del alto el fuego—, el Papa recordó la "hermosa visita" que estos días realizó a Gaza el cardenal Pierbattista Pizzaballa, patriarca latino de Jerusalén. "Hace una hora estuve en contacto con el párroco", refiriéndose al padre Gabriel Romanelli, de la iglesia de la Sagrada Familia en la ciudad de Gaza. "Están intentando celebrar una fiesta en medio de una situación que sigue siendo muy precaria. Esperamos —añadió Prevost— que el acuerdo por la paz siga adelante".


Decepción por la ley de suicidio asistido en Illinois

Trasladando la atención a los Estados Unidos, el Santo Padre comentó la reciente aprobación en su estado natal, Illinois, de una ley que permite el suicidio asistido para adultos con enfermedades terminales y un pronóstico de seis meses o menos, la cual entrará en vigor en septiembre de 2026.

León XIV explicó que ya había tratado el asunto "muy explícitamente" con el gobernador JB Pritzker durante la audiencia en el Vaticano el pasado noviembre: "En aquel momento, el proyecto de ley ya estaba sobre su escritorio". "Fuimos muy claros sobre la necesidad de respetar la sacralidad de la vida, desde el inicio hasta el final. Y lamentablemente, por diversas razones, decidió firmar ese proyecto de ley. Estoy muy decepcionado por ello", subrayó el Pontífice.

Invitó, por tanto, "a todos, especialmente en esta fiesta de Navidad, a reflexionar sobre la naturaleza de la vida humana, sobre el valor de la vida humana. Dios se hizo humano como nosotros para mostrarnos qué significa realmente vivir la vida humana". La esperanza y la oración del Pontífice es que "el respeto por la vida vuelva a crecer en todos los momentos de la existencia humana, desde la concepción hasta la muerte natural".

domingo, 21 de diciembre de 2025

San José, descrito como un hombre justo, sensible y valiente en la fe.

 

El Papa: san José es modelo de misericordia y fe en este tiempo de Adviento

En el Ángelus del cuarto domingo de Adviento, León XIV invitó a los fieles a contemplar la figura de san José, descrito como un hombre justo, sensible y valiente en la fe. A través de su silencio, su misericordia y su abandono confiado en Dios, san José —afirmó el Pontífice— enseña a preparar el corazón para acoger a Cristo y a los hermanos en la cercanía de la Navidad, perdonando, animando y dando esperanza.

Patricia Ynestroza - Ciudad del Vaticano

En el Ángelus del cuarto domingo de Adviento, el Papa centró su reflexión en la figura de san José, presentado por la liturgia como protagonista discreto pero decisivo de la historia de la salvación. Comentando el pasaje del Evangelio de san Mateo (cf. Mt 1,18-24), el Pontífice subrayó cómo Dios confió su plan a un hombre “frágil y falible —como nosotros— y, al mismo tiempo, valiente y fuerte en la fe”.

San José, el hombre justo que eligió la misericordia

El Papa recordó que el evangelista define a José como un “hombre justo”, no solo por su fidelidad a la Ley y a la vida religiosa de Israel, sino también por su profunda humanidad. Esa justicia, explicó, se manifiesta especialmente cuando, ante el embarazo de María, José elige no exponerla al escándalo público, sino optar por el camino silencioso y benévolo del repudio en secreto. En ese gesto, afirmó el Pontífice, se revela el verdadero corazón de la fe: la misericordia.

La nobleza interior de san José se hace aún más clara cuando, en sueños, acoge la revelación del ángel y acepta una misión inesperada: ser el esposo de la Virgen y custodio del Mesías. En ese momento —destacó el Papa— José deja atrás sus seguridades humanas y se abandona por completo a Dios, navegando “mar adentro” hacia un futuro confiado plenamente a la Providencia. Citando a san Agustín, recordó que de la piedad y la caridad de José nació, de la Virgen María, el Hijo de Dios.

“San Agustín describe así su consentimiento: «A la piedad y caridad de José le nació de la Virgen María un hijo, Hijo a la vez de Dios» (Sermón 51, 30).”

Misericordia, fe y abandono: virtudes de san José 

El Pontífice señaló que misericordia, piedad, caridad y abandono confiado son las virtudes que la liturgia propone en estos últimos días de Adviento. Actitudes que, dijo, educan el corazón para el encuentro con Cristo y con los demás, y que permiten a los creyentes convertirse unos para otros en “pesebre acogedor” y “casa confortable” de la presencia de Dios.

“Piedad y caridad, misericordia y abandono; estas son las virtudes del hombre de Nazaret que la liturgia nos propone hoy, para que nos acompañen en estos últimos días de Adviento, hacia la santa Navidad.”

Finalmente, el Papa exhortó a no dejar pasar este tiempo de gracia sin practicar concretamente esas virtudes: perdonando, animando, ofreciendo esperanza a quienes viven cerca y a quienes se encuentran en el camino, y renovando en la oración la confianza filial en el Señor. Encomendó este camino espiritual a la intercesión de la Virgen María y de san José, los primeros que acogieron a Jesús con fe y amor.

miércoles, 17 de diciembre de 2025

LA ESPERANZA CRISTIANA

 LEÓN XIV

AUDIENCIA GENERAL

Plaza de San Pedro
Miércoles, 17 de diciembre de 2025

[Multimedia]

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Ciclo de catequesisJubileo 2025Jesucristo, nuestra esperanza .IV. La resurrección de Cristo y los desafíos del mundo actual 8. La Pascua como destino del corazón inquieto.
 

Saludo del Santo Padre a los enfermos, en el Aula Pablo VI, antes de la audiencia general

¡Buenos días a todos! Good morning! Welcome! [¡Buenos días! ¡Bienvenidos!]

Les doy un breve saludo, una bendición para cada uno de ustedes.

En esta jornada queríamos protegerlos un poco de los elementos, sobre todo del frío... No está lloviendo, pero así tal vez estén un poco más cómodos. Después podrán seguir la audiencia en la pantalla, o si quieren también pueden salir, pero aprovechamos este pequeño encuentro un poco más personal para saludarlos, para ofrecerles la bendición del Señor y también un deseo de bien. Ya estamos cerca de la fiesta de Navidad y queremos pedirle al Señor que la alegría de este tiempo navideño los acompañe a todos: a sus familias, a sus seres queridos, y que estén siempre en las manos del Señor con la confianza y el amor que solo Dios puede darnos.

Ahora les doy la bendición a todos y luego paso a saludarlos.

Bendición

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Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días y bienvenidos!

La vida humana se caracteriza por un movimiento constante que nos impulsa a hacer, a actuar. Hoy en día se exige en todas partes rapidez para obtener resultados óptimos en los ámbitos más diversos. ¿De qué manera la resurrección de Jesús ilumina este aspecto de nuestra experiencia? Cuando participemos en su victoria sobre la muerte, ¿descansaremos? La fe nos dice: sí, descansaremos. No estaremos inactivos, sino que entraremos en el descanso de Dios, que es paz y alegría. Pues bien, ¿solo tenemos que esperar, o esto puede cambiarnos desde ahora?

Estamos absortos en muchas actividades que no siempre nos satisfacen. Muchas de nuestras acciones tienen que ver con cosas prácticas, concretas. Debemos asumir la responsabilidad de numerosos compromisos, resolver problemas, afrontar fatigas. También Jesús se involucró con las personas y con la vida, sin escatimar esfuerzos, sino entregándose hasta el final. Sin embargo, a menudo percibimos que el hecho de hacer demasiado, en lugar de darnos plenitud, se convierte en un vórtice que nos aturde, nos quita la serenidad, nos impide vivir mejor lo que es realmente importante para nuestra vida. Entonces nos sentimos cansados, insatisfechos: el tiempo parece dispersarse en mil cosas prácticas que, sin embargo, no resuelven el significado último de nuestra existencia. A veces, al final de días llenos de actividades, nos sentimos vacíos. ¿Por qué? Porque no somos máquinas, tenemos un «corazón», es más, podemos decir que somos un corazón.

El corazón es el símbolo de toda nuestra humanidad, la síntesis de pensamientos, sentimientos y deseos, el centro invisible de nuestras personas. El evangelista Mateo nos invita a reflexionar sobre la importancia del corazón, al citar esta hermosa frase de Jesús: «Porque allí donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón» (Mt 6,21).

Es, entonces, en el corazón donde se conserva el verdadero tesoro, no en las cajas fuertes de la tierra, no en las grandes inversiones financieras, hoy más que nunca enloquecidas e injustamente concentradas, idolatradas al precio sangriento de millones de vidas humanas y de la devastación de la creación de Dios.

Es importante reflexionar sobre estos aspectos, porque en los numerosos compromisos que afrontamos continuamente, aflora cada vez más el riesgo de la dispersión, a veces de la desesperación, de la falta de sentido, incluso en personas aparentemente exitosas. En cambio, leer la vida bajo el signo de la Pascua, mirarla con Jesús Resucitado, significa encontrar el acceso a la esencia de la persona humana, a nuestro corazón: cor inquietum. Con este adjetivo «inquieto», san Agustín nos hace comprender el impulso del ser humano que tiende a su plena realización. La frase completa remite al comienzo de las Confesiones, donde Agustín escribe: «Señor, tú nos hiciste para ti y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti» (I, 1,1).

La inquietud es la señal de que nuestro corazón no se mueve al azar, de forma desordenada, sin un fin o una meta, sino que está orientado hacia su destino último, el de «volver a casa». Y el auténtico destino del corazón no consiste en la posesión de los bienes de este mundo, sino en alcanzar lo que puede colmarlo plenamente, es decir, el amor de Dios, o, mejor dicho, Dios Amor. Sin embargo, este tesoro solo se encuentra amando al prójimo que se encuentra en el camino: hermanos y hermanas de carne y hueso, cuya presencia interpela e interroga a nuestro corazón, llamándolo a abrirse y a donarse. El prójimo te pide ralentizar, mirarlo a los ojos, a veces cambiar de planes, tal vez incluso cambiar de dirección.

Queridísimos, he aquí el secreto del movimiento del corazón humano: volver a la fuente de su ser, disfrutar del gozo que no termina, que no decepciona. Nadie puede vivir sin un sentido que vaya más allá de lo contingente, más allá de lo que pasa. El corazón humano no puede vivir sin esperar, sin saber que está hecho para la plenitud, no para el vacío.

Jesucristo, con su Encarnación, Pasión, Muerte y Resurrección, ha dado un fundamento sólido a esta esperanza. El corazón inquieto no se sentirá defraudado si entra en el dinamismo del amor para el que ha sido creado. El destino es seguro, la vida venció y en Cristo seguirá venciendo en cada muerte de lo cotidiano. Esta es la esperanza cristiana: ¡bendigamos y demos gracias siempre al Señor que nos la ha dado!

domingo, 14 de diciembre de 2025

Cristo anuncia quién es a través de lo que hace. Y lo que hace es para todos nosotros signo de salvación.

 

León XIV: Cristo vence la ideología que nos hace sordos a la verdad

Durante el Ángelus, el Papa comenta el Evangelio de Mateo y reafirma que Jesús sigue hablándonos a través de los pobres, los últimos y los enfermos. Como Juan el Bautista en la cárcel, nos exhorta a no perder la esperanza y a mantener "una voz libre en busca de verdad y justicia".

Cecilia Seppia – Ciudad del Vaticano

Está el mundo de las cárceles que hoy, domingo 14 de diciembre, celebra su Jubileo; hay peregrinos de diversas nacionalidades con pancartas y banderas, y también simples turistas escuchando la reflexión del Papa León durante el Ángelus, en este tercer domingo de Adviento, basada en el Evangelio de Mateo. Juan el Bautista se encuentra justamente tras las rejas debido a su predicación, pero a pesar de sufrir la prisión no pierde la esperanza; incluso encadenado sigue siendo una voz libre en busca de verdad y justicia. Y desde esa cárcel se interroga, busca al Mesías y pregunta: "¿Eres tú el que ha de venir o debemos esperar a otro?".

Los últimos en el centro

La respuesta de Jesús, afirma el Pontífice, pone la mirada en aquellos a quienes Él amó y sirvió, y que hoy siguen estando en el corazón de la Iglesia.

“Son ellos: los últimos, los pobres, los enfermos quienes hablan por Él. Cristo anuncia quién es a través de lo que hace. Y lo que hace es para todos nosotros signo de salvación. De hecho, cuando se encuentra con Jesús, la vida privada de luz, de palabra y de sentido recupera su significado: los ciegos ven, los mudos hablan, los sordos oyen. La imagen de Dios, desfigurada por la lepra, recupera integridad y salud. Incluso los muertos, totalmente insensibles, vuelven a la vida. Este es el Evangelio de Jesús, la buena noticia anunciada a los pobres: cuando Dios viene al mundo, ¡se le ve!”.

Cristo, esperanza en la hora de la prueba

La Palabra de Dios - continúa - tiene un poder de liberación y de sanación. De ahí la invitación a alegrarse porque Cristo es nuestra esperanza, “sobre todo en la hora de la prueba”, cuando la vida pierde sentido y nos cuesta escuchar al prójimo.

"Él da palabra a los oprimidos, a quienes la violencia y el odio han privado de voz; Él vence la ideología que hace sordos a la verdad; Él sana de las apariencias que deforman el cuerpo. El Verbo de la vida nos redime así del mal, que conduce el corazón a la muerte. Por eso, como discípulos del Señor, en este tiempo de Adviento estamos llamados a unir la espera del Salvador con la atención a lo que Dios hace en el mundo. Entonces podremos experimentar la alegría de la libertad que se encuentra con su Salvador…"

Llamado por la República Democrática del Congo

Al finalizar la oración mariana, después de recordar las beatificaciones en España y Francia y los muchos mártires valientes asesinados por su fe, la voz de León se eleva nuevamente a favor de la paz. El Pontífice expresa preocupación por la reanudación de los enfrentamientos en la parte oriental de la República Democrática del Congo, expresa su cercanía con la población e invita a respetar los procesos de paz en curso.

sábado, 13 de diciembre de 2025

El pesebre nos invita a seguir a Cristo

 

El Papa: El pesebre con su “desarmante pobreza” nos invita a seguir a Cristo

La mañana de este sábado, 13 de diciembre, el Santo Padre recibió en audiencia en el Aula de las Bendiciones del Vaticano a los participantes y a los artistas que realizan el "Pesebre Viviente" en la Basílica papal de Santa María la Mayor. A ellos, el Pontífice los alentó a difundir este mensaje y mantener viva esta tradición. "Son un don de luz para nuestro mundo, que necesita desesperadamente seguir teniendo esperanza”.

Vatican News

“El belén es un signo importante: nos recuerda que formamos parte de una maravillosa aventura de salvación en la que nunca estamos solos”, con estas palabras el Papa León XIV alentó a los participantes y a los artistas que realizan el "Pesebre Viviente" de la Basílica papal de Santa María la Mayor, a quienes recibió en audiencia la mañana de este sábado, 13 de diciembre, en el Aula de las Bendiciones del Vaticano.

La representación del Misterio de la Encarnación

En sus saludos a los artistas que, esta tarde darán vida al “Pesebre Viviente”, el Santo Padre, destacó la peregrinación que están realizando para cruzar la Puerta Santa y celebrar la Eucaristía en la Basílica Liberiana, conocida como el "Belén de Occidente", donde se venera la “Sagrada Cuna”.

“Han venido de diversos lugares para traer a la Tumba de Pedro el testimonio de los mil rostros con los que, durante siglos, generaciones de cristianos han representado el Misterio de la Encarnación, a menudo con los rasgos de su propia cultura y con los paisajes de su tierra natal”.

El inicio de la tradición del Belén

Asimismo, el Pontífice recordó que, fue precisamente la “Sagrada Cuna”, esa antigua reliquia la que, junto con el viaje a Tierra Santa, inspiró a san Francisco, en 1223, a celebrar por primera vez la «Navidad de Greccio».

“Desde entonces, en diferentes partes del mundo se ha difundido la costumbre de representar de diversas maneras la Natividad del Señor, del Dios que «viene sin armas, sin fuerza, [...] para vencer el orgullo, la violencia y la avaricia del hombre [...] y guiarnos a nuestra verdadera identidad» (Benedicto XVI, Catequesis, 23 de diciembre de 2009)”.

Dar testimonio en las calles de la ciudad

Y al recordar la Carta Apostólica Admirabile Signum de su predecesor, el Papa Francisco, el Obispo de Roma dijo que, ante el Belén, «al contemplar la escena navideña, estamos invitados a ponernos en camino espiritualmente, atraídos por la humildad de Aquel que se hizo hombre para ir al encuentro de todo hombre».

“Es justamente así: desde la gruta de Belén, donde María, José y el Niño se encuentran en su desarmante pobreza, partimos de nuevo para comenzar una nueva vida siguiendo los pasos de Cristo. Ustedes darán testimonio de ello esta tarde, con la procesión que recorrerá las calles de la ciudad. Esta, con su coreografía, vestuario y música, será un signo gozoso de lo hermoso que es ser discípulos de Jesús, Dios hecho hombre, el sol que nace «para dar luz a los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte, y para guiar nuestros pasos por el camino de la paz» (Lc 1,79)”.

Portadores de consuelo e inspiración

En este sentido, el Pontífice señaló que, esto los convierte —hoy, pero siempre, como misión para su vida diaria— en peregrinos de esperanza, portadores de consuelo e inspiración para todos los que encuentren.

“Para los pequeños y los mayores, para las familias, los jóvenes y los ancianos que encontrarán en su camino; por los que se alegran y por los que sufren, por los que están solos, por los que sienten un profundo deseo de amar y ser amados, y por quienes, a pesar de sus dificultades, siguen trabajando con compromiso y perseverancia para construir un mundo mejor”

El pesebre es un signo importante

Finalmente, citando el Sermón 371, 1 de san Agustín, el Papa León indicó que, el pesebre es un signo importante: nos recuerda que formamos parte de una maravillosa aventura de salvación en la que nunca estamos solos y que, como dijo san Agustín, «Dios se hizo hombre para que el hombre se convirtiera en Dios, [...] para que el hombre, habitante de la tierra, encontrara un hogar en el cielo».

“Difundan este mensaje y mantengan viva esta tradición. Son un don de luz para nuestro mundo, que necesita desesperadamente seguir teniendo esperanza. ¡Gracias, gracias de verdad a todos ustedes por su compromiso! Los bendigo cordialmente a ustedes y a sus familias. ¡Feliz Navidad!”.

viernes, 12 de diciembre de 2025

«¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu madre?».

 

El Papa a la Virgen de Guadalupe: Madre, queremos ser auténticos hijos tuyos

En su homilía durante la Santa Misa con ocasión de la Fiesta de la Bienaventurada Virgen María de Guadalupe, que presidió esta tarde en la Basílica de San Pedro, el Pontífice elevó una súplica a la Virgen, encomendándole las naciones, los gobernantes, los jóvenes, los que se han alejado de la Iglesia y las familias.

Alvaro Vargas Martino - Ciudad del Vaticano

“En medio de conflictos que no cesan, injusticias y dolores que buscan alivio, María de Guadalupe proclama el núcleo de su mensaje: «¿Acaso no estoy yo aquí que soy tu madre?». Es la voz que hace resonar la promesa de la fidelidad divina, la presencia que sostiene cuando la vida se vuelve insoportable”, recalcó el Papa León XIV en su homilía durante la Santa Misa con ocasión de la Fiesta de la Bienaventurada Virgen María de Guadalupe, que presidió esta tarde en la Basílica de San Pedro.

El Papa subrayó que la maternidad que María declara nos hace descubrirnos hijos, pues quien escucha “yo soy tu madre” recuerda que, desde la cruz, al «aquí tienes a tu madre» corresponde el «aquí tienes a tu hijo». “Y como hijos, nos dirigiremos a ella para preguntarle: ‘Madre, ¿qué debemos hacer para ser los hijos que tu corazón desea?’”, dijo el Santo Padre, recordando que ella, fiel a su misión, con ternura nos dirá: «Hagan lo que Él les diga».

“Sí, Madre, queremos ser auténticos hijos tuyos: dinos cómo avanzar en la fe cuando las fuerzas decaen y crecen las sombras. Haznos comprender que contigo, incluso el invierno se convierte en tiempo de rosas”, pidió el Pontífice, quien elevó una súplica a la Virgen, encomendándole las naciones, los gobernantes, los jóvenes, los que se han alejado de la Iglesia y las familias.

“Como hijo te pido: Madre, enseña a las naciones que quieren ser hijas tuyas a no dividir el mundo en bandos irreconciliables, a no permitir que el odio marque su historia ni que la mentira escriba su memoria”, dijo el Papa, pidiéndole que les muestre que la autoridad “ha de ser ejercida como servicio y no como dominio”, que instruya a sus gobernantes en su “deber de custodiar la dignidad de cada persona en todas las fases de su vida” y que haga de esos pueblos “lugares donde cada persona pueda sentirse bienvenida”.

El Santo Padre también le pidió a María que acompañe a los más jóvenes, para que obtengan de Cristo la fuerza para elegir el bien y el valor para mantenerse firmes en la fe, “aunque el mundo los empuje en otra dirección”, mostrándoles que su Hijo camina a su lado, para que nada aflija su corazón y “puedan acoger sin miedo los planes de Dios”, y le rogó que aparte de ellos “las amenazas del crimen, de las adicciones y del peligro de una vida sin sentido”.

Elevando oraciones por los que se han alejado de la Iglesia, el Pontífice le pidió a la Virgen que su mirada “los alcance donde no llega la nuestra”, que derribe “los muros que nos separan” y los traiga “de vuelta a casa” con la fuerza de su amor. Y también le suplicó que incline el corazón de “quienes siembran discordia” hacia el deseo de su Hijo de que «todos sean uno» y los restaure en la caridad que hace posible la comunión: “Dentro de la Iglesia, Madre, tus hijos no podemos estar divididos”.

El Papa le rogó a María que fortalezca a las familias para que, siguiendo su ejemplo, los padres “eduquen con ternura y firmeza, de modo que cada hogar sea escuela de fe”, que inspire a quienes forman mentes y corazones para que “transmitan la verdad con la dulzura, precisión, y claridad que nace del Evangelio”, y que aliente a los que su Hijo “ha llamado a seguirlo más de cerca: “Sostén al clero y a la vida consagrada en la fidelidad diaria y renueva su amor primero. Guarda su interioridad en la oración, protégelos en la tentación, anímalos en el cansancio y socorre a los abatidos”.

“Virgen Santa, que, como tú, conservemos el Evangelio en nuestro corazón. Ayúdanos a comprender que, aunque destinatarios, no somos dueños de este mensaje, sino que, como san Juan Diego, somos sus simples servidores”, le pidió León XIV, quien concluyó su homilía encomendándole su ministerio,  para que “confirme en el único camino que conduce al Fruto bendito” de su vientre, a cuantos le fueron confiados: “Recuerda a este hijo tuyo, «a quien Cristo confió las llaves del Reino de los cielos para el bien de todos», que esas llaves sirvan «para atar y desatar y para redimir toda miseria humana»”.

miércoles, 10 de diciembre de 2025

LA MUERTE NO ES EL FINAL

 

El Papa sobre la muerte: no es el final, sino parte del viaje hacia la eternidad

En una catequesis marcada por profundidad espiritual y un tono casi contemplativo, el Papa León XIV invitó hoy al mundo a mirar de frente aquello que más teme: la muerte. Lejos de ser un final oscuro —afirmó—, es el umbral luminoso que Cristo abrió con su Resurrección, el paso que revela lo que el corazón humano siempre ha deseado: la vida plena y eterna.

Patricia Ynestroza - Ciudad del Vaticano

En la audiencia general de hoy, el Papa León XIV dedicó su catequesis a uno de los temas más universales y, a la vez, más evitados en la sociedad contemporánea: la muerte. En esta catequesis, el Papa ofreció una profunda meditación que busca devolver a la muerte su sentido espiritual y abrir al mundo a una visión más humana y más esperanzada del final de la vida.

Un acontecimiento natural y antinatural 

El Pontífice comenzó señalando la paradoja que este misterio representa para el ser humano: un acontecimiento natural, pero percibido como profundamente antinatural debido al deseo de eternidad presente en todo corazón humano.

“Es natural porque todo ser vivo, en la tierra, muere. Es antinatural porque el deseo de vida y de eternidad que sentimos por nosotros mismos y por las personas que amamos nos hace ver la muerte como una condena, como un “contrasentido”.”

La muerte no es un tabú 

León XIV se refirió a la tendencia actual a convertir la muerte en un tabú y a evitar los cementerios, lugares que —recordó— guardan viva la memoria de la esperanza cristiana de la resurrección.

“Una especie de tabú, un acontecimiento que debe mantenerse lejos; algo de lo que hablar en voz baja para no perturbar nuestra sensibilidad y tranquilidad.”

 

Mirar la muerte sin temor

Apoyándose en san Alfonso María de Ligorio, León XIV recordó que la muerte es una “gran maestra

 de vida” y que meditar sobre ella ayuda a discernir qué merece la pena y qué es efímero. “El paso por la tierra nos prepara para la eternidad”, afirmó, invitando a los fieles a no huir de esta reflexión.

“¿Qué es entonces la muerte? ¿Es realmente la última palabra sobre nuestra vida? Solo el ser humano se plantea esta pregunta, porque solo él sabe que debe morir. Pero ser consciente de ello no lo salva de la muerte, es más, en cierto sentido lo “carga” más que a cualquier otra criatura viviente.”

Cristo ha transformado la muerte para siempre 

El Papa abordó también los debates actuales sobre el transhumanismo, que promueven la idea de una posible inmortalidad tecnológica. Ante ello preguntó: “¿Puede la ciencia vencer la muerte? Y si pudiera, ¿garantizaría una vida feliz?”. Subrayó que la respuesta cristiana va más allá de cualquier promesa tecnológica.

El centro de su mensaje llegó con la referencia a la Resurrección de Cristo, que —según explicó— transforma totalmente la comprensión de la muerte. “No se opone a la vida, sino que es su paso definitivo hacia la vida eterna”, dijo. Citando al evangelista san Lucas, evocó la luz que anticipa la mañana de Pascua como símbolo de la victoria de Cristo sobre las tinieblas de la muerte.

“la luz nueva de la Resurrección. Solo este acontecimiento puede iluminar plenamente el misterio de la muerte. A esta luz, y solo a ella, se hace verdadera la esperanza profunda del corazón humano: que la muerte no sea el final, sino el paso hacia la luz plena, hacia una eternidad feliz.”

Finalmente, León XIV invitó a los fieles a mirar la muerte con la confianza que brota de la Pascua: “Gracias al Resucitado, podemos llamarla ‘hermana’, como san Francisco. La esperanza de la resurrección nos libera del miedo a desaparecer y nos prepara para la alegría de la vida sin fin”.

Llamamiento del Papa 

El Papa ha expresado su profundo pesar por el renovado conflicto en la frontera entre Tailandia y Camboya: 

"Estoy profundamente entristecido por la noticia del renovado conflicto a lo largo de la frontera entre Tailandia y Camboya; también ha habido víctimas entre los civiles y miles de personas se han visto obligadas a abandonar sus hogares. Expreso mi cercanía en la oración a estas queridas poblaciones y pido a las partes que cesen inmediatamente el fuego y retomen el diálogo."

martes, 9 de diciembre de 2025

María, concebida sin pecado, es el primer destello de la salvación ofrecida por Dios a la humanidad.8/12/25

 

León XIV: María, primer destello de la salvación, faro de esperanza y modelo de fe

El Papa, en su alocución previa al rezo mariano del Angelus en la Plaza de San Pedro, recordó la figura de la Virgen María, pura, como signo de esperanza, modelo de fe y recordatorio del poder transformador de la gracia.

Patricia Ynestroza - Ciudad del Vaticano

En la Solemnidad de la Inmaculada Concepción, los fieles volvieron a escuchar un mensaje del Papa León XIV que resuena con fuerza en un mundo sediento de sentido: María, concebida sin pecado, es el primer destello de la salvación ofrecida por Dios a la humanidad.

La Virgen María, libre de toda mancha

El Papa en su alocución previa al rezo mariano recordó que la Virgen fue «inmune enteramente de la mancha del pecado original», según la definición proclamada por el beato Pío IX en 1854. Pero más allá del aspecto doctrinal, la celebración subrayó el significado vital y profundamente humano del dogma: María recibió un corazón totalmente puro para acoger el mayor de los milagros, la llegada de Cristo como luz para un mundo herido.

“Expresamos nuestra alegría porque el Padre del Cielo la quiso «inmune enteramente de la mancha del pecado original» (cf. B. PÍO IX, Const. ap. Ineffabilis Deus, 8 de diciembre de 1854), llena de inocencia y de santidad para poder confiarle, para nuestra salvación, «a su Hijo unigénito […] amado como a sí mismo».”